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Galicia, tierra de meigas y de pioneros del fútbol

La exposición 'Valor e mestría. Galicia como fútbol' muestra desde el Balón de Oro de Luis Suárez, el único español, hasta fotografías de la gallega Irene González Basanta, la primera mujer que jugó en ligas con hombres

Irene González Basante, capitana y portera del Irene FC, pionera de la participación de la mujer en el fútbol. La primera en jugar entre hombres.
Irene González Basante, capitana y portera del Irene FC, pionera de la participación de la mujer en el fútbol. La primera en jugar entre hombres.

La relación de Galicia con el fútbol es la de los pioneros que rompen barreras. Allí fue donde la portera Irene fundó un equipo con su nombre, el primero en el que los hombres jugaron junto a una mujer; allí se escribió y publicó la primera novela con temática futbolera, allí se disputó la primera tanda de penaltis, de allí fue el primer campeón femenino, allí nacieron los torneos veraniegos, el primer equipo "real" y, probablemente, allí se celebró el primer partido, con la ría de Vigo de fondo. De Galicia es el futbolista que más goles ha marcado (seis) en un partido con la selección nacional. Y demasiados hitos más, como para pasarlos por alto.

Fue en Galicia donde se forjó el (hasta el momento) único Balón de Oro del fútbol español, joya alcanzada por Luis Suárez en 1960 que se puede contemplar hasta el 1 de septiembre en la Cidade da Cultura de Galicia, en Santiago de Compostela, en la muestra titulada Valor e mestría. Galicia como fútbol, organizada por la Xunta de Galicia con la colaboración de LaLiga. Al alcance del visitante están más de 300 piezas entre trofeos, recuerdos y material audiovisual, un hilo imprescindible para entender la evolución del fútbol y la singularidad de Galicia por carácter y vanguardia.

Los pioneros en imágenes

El inicio de la práctica del fútbol en España se relaciona con la presencia inglesa en la Península y durante años se ligó ese origen a los trabajadores llegados en torno a 1880 a las minas de Río Tinto, en Huelva. Pero hace siete años un investigador, José Ramón Cabanelas, sacó a la luz una noticia publicada en Faro de Vigo el 10 de junio de 1876: “Otra vez han vuelto a visitarnos los ingleses. ¡Son tan amables! Caminan como cuatro, pisan como seis y beben como cincuenta (…) Pescan, cazan, fuman, pintan y juegan a la pelota, según su uso y manera”. Parece lógico colegir, pues, que esos visitantes que pudieron jugar al foot-ball a su llegada en 1873 a Huelva, lo hicieran también cuando se instalaron en Vigo, en idéntica fecha, para trabajar en la Eastern Telegraph Company Ltd, la compañía instaladora de cable submarino. Los trabajadores de la empresa allá donde iban fundaban equipos llamados Exiles (exiliados).

'El coloso de Rande' fue la primera novela de temática deportiva que se publicó en España. Fue en 1927 y en ella el cronista coruñés José Luis Bugallal relataba la vida de un futbolista y sus dudas sobre si los jugadores debían hacerse profesionales. ampliar foto
'El coloso de Rande' fue la primera novela de temática deportiva que se publicó en España. Fue en 1927 y en ella el cronista coruñés José Luis Bugallal relataba la vida de un futbolista y sus dudas sobre si los jugadores debían hacerse profesionales.

La pasión germinó en un público joven y burgués. En 1910 la revista Vida Gallega relataba el fulgor del Villagarcía Football-Club, presidido por el “entusiasta sportman” don Camilo Cela, que seis años después iba a convertirse en padre de un futuro premio Nobel. El fútbol de calle buscó escenarios donde crecer. Explanadas, corralones o plazas de toros sirvieron antes de que se generalizasen los estadios. El pasatiempo no cundió solo entre hombres. Irene González Basanta, con 16 años, fundó un equipo, el Irene FC, se puso bajo palos y alcanzó gran celebridad. Su temprana muerte por tuberculosis, en 1928, supuso una conmoción. Durante años le sobrevivió un cántico entre las niñas coruñesas: “Mamá futbolista quiero ser / para jugar como Irene que juega muy bien / Mamá cuando sea mayor/ ganaré mucho dinero jugando al fútbol”. Años después, entre 1983 y 1985, un equipo coruñes, el Karbo Deportivo, ganó los primeros Campeonato de España femeninos y de alguna manera se cerró un círculo.

13 hitos del fútbol gallego

  • Un equipo de fútbol conformado por trabajadores ingleses establecidos en Vigo en 1873 llamado Exiles (exiliados).
  • La primera mujer que jugó en un equipo con hombres, Irene González Basanta
  • La primera novela sobre fútbol escrita y publicada
  • La primera tanda de penaltis para resolver un partido
  • El Teresa Herrera, el decano de los trofeos veraniegos
  • El primer y único Balón de Oro del fútbol español, Luis Suárez
  • El primer equipo con la denominación de “real”, el Real Club Fortuna
  • Chacho, del Deportivo de la Coruña, el futbolista que más goles ha marcado en un mismo partido con la selección española (seis a Bulgaria)
  • El Karbo Deportivo, coruñés, el primer club que ganó un campeonato femenino
  • Amancio, único representante español que jugó con el combinado FIFA contra Brasil en Maracaná en 1968
  • La primera vez que un club aplicó la “cláusula del miedo” (prohibió alinear a jugadores cedidos por el club en un enfrentamiento directo), en un Pontevedra - Real Madrid de 1964 que se saldó con victoria local por 1 a 0
  • Marcelino, gallego, fue autor del gol de la victoria que dio el primer campeonato europeo a España en 1964
  • El Ourense, el primer club que tras ganar 30 partidos seguidos luego no consiguió ascender de categoría en una eliminatoria

Hace un remoto siglo ya se movía dinero y de las rivalidades locales surgieron emblemas. El Deportivo se impuso a su vecino, el Coruña, “que a principios de los años diez del siglo XX llegó a ser no solo el principal equipo de la ciudad, sino el club con más socios de España”, apunta Rubén Ventureira, comisario de la exposición junto a Antón Castro. El Celta fue el fruto de la fusión en 1923 del Real Club Fortuna, el primer club nacional en tener el tratamiento de real, y el Vigo. Fue entonces cuando cuatro jugadores de ese nuevo equipo se fueron al Deportivo. Dos de ellos, Luis Otero y Ramón González habían sido medallistas olímpicos en Amberes 1920, el primer gran éxito del fútbol español. La convulsión fue inmediata. La familia de Otero tuvo que dejar la ciudad. “Les insultaban por la calle, tenían un colmado y todo el mundo dejó de ir a comprar allí”, explicó años después el nieto del futbolista.

Luis Suárez recibió el único Balón de Oro ganado por un futbolista español gracias a sus actuaciones en el año 1960, cuando jugaba en el Barcelona. El trofeo, más pequeño que el que se entrega en la actualidad, se puede contemplar en el museo del FC Barcelona, que lo ha cedido a la muestra gallega hasta el 1 de septiembre.
Luis Suárez recibió el único Balón de Oro ganado por un futbolista español gracias a sus actuaciones en el año 1960, cuando jugaba en el Barcelona. El trofeo, más pequeño que el que se entrega en la actualidad, se puede contemplar en el museo del FC Barcelona, que lo ha cedido a la muestra gallega hasta el 1 de septiembre.

En 1929 florece LaLiga con Deportivo y Celta en segunda división, pero aun así emergieron referentes como el coruñés Chacho, mundialista en Italia tras anotar seis goles en un partido de la selección a Bulgaria, en una exhibición jamás superada en la historia de La Roja. “Nos va a arruinar”, escucharon aquel día a los federativos, que tenían pactadas primas por goles. Todo se detuvo con la guerra, pero tras ella se renovaron los ídolos. Pahiño fue pichichi de la mejor temporada de la historia del Celta, que en 1948 fue cuarto en LaLiga y finalista de Copa. “¡Qué se puede esperar de un futbolista que lee a Tolstói y Dostoievski!”, sentenciaba sobre Pahiño el diario Arriba. Se fue al Real Madrid, donde firmó 108 goles en 124 apariciones. Nunca bajó la cabeza. No lo hizo cuando en los minutos previos a su debut con la selección en Suiza el jefe de la expedición, el militar coruñés Gómez Zamalloa, irrumpió en el vestuario para lanzar una arenga y dejar una sentencia que definió durante décadas al deporte español: “¡Y ahora, señores, cojones y españolía!”, bramó el teniente coronel. Pahíño no reprimió una sonrisa burlona. "No odio a nadie, pero los fascistas me daban asco", admitía en 2009, tres años antes de su muerte.

Riazor acogió desde 1946 un trofeo que durante décadas atrajo a lo más granado del fútbol mundial, el Teresa Herrera, decano de los torneos veraniegos. Ribadeo, Ourense y Ferrol se apuntaron también a esa fiebre estival, que surgió en Galicia antes de propagarse por el resto de la geografía española. La Copa de Europa nació en 1955 y el Balón de Oro en 1956. En 1960 se jugó la primera Eurocopa.

Noticia de la revista Vida Gallega en 1910 en la que se describe el auge del fútbol en Vilagarcía de Arousa de la mano de Camilo Cela, el padre del escritor premio Nobel de Literatura. ampliar foto
Noticia de la revista Vida Gallega en 1910 en la que se describe el auge del fútbol en Vilagarcía de Arousa de la mano de Camilo Cela, el padre del escritor premio Nobel de Literatura.

Galicia tampoco faltó a esa cita. En 1953 un chico enjuto debutó en el Deportivo con 18 años. “La gente en Riazor le silba y creo que nunca llegará a ser gran cosa”, dejó dicho el directivo coruñés que cerró la venta de Luis Suárez al Barcelona por medio millón de pesetas. Seis años después salió traspasado al Inter por 25 millones tras ganar el Balón de Oro. “Me lo dieron antes de un partido, se lo di al masajista y ya. Ni siquiera hubo una cena o algo así”, recuerda Suárez. "Eran otros tiempos". En 1961 y 1964 quedó segundo en esa distinción de la revista France Football al mejor jugador del continente. En 1965 fue tercero.

Amancio Amaro fue el siguiente talento en partir de A Coruña, se fue al Real Madrid en 1962 para cerrar allí su carrera 14 años después. Junto a ellos, Reija y Marcelino, que jugaban en el Zaragoza, conformaron un cuarteto gallego en la selección campeona de Europa ante Rusia. Marcelino marcó el tanto de la victoria y al final de aquel año Amancio fue tercero en el Balón de Oro. Tiempo después fue el representante español en la selección de la FIFA que jugó un partido contra Brasil en Maracaná. En la muestra de la Cidade da Cultura se puede contemplar la camiseta azulona que vistió en aquel partido. También está uno de los trofeos del torneo que organiza el modesto club coruñés en el que se formó Amancio, el Victoria. No es una copa más. Se jugó el 2 de septiembre de 1962, cuando, en teoría, se disputó la primera tanda de penaltis en España, en el Trofeo Ramón de Carranza (Cádiz). Pero en realidad se había celebrado otra unas horas antes en ese torneo en A Coruña. Midió a dos equipos de barrio: el Vioño y el Español. Ganaron los primeros, que embocaron sus cinco penaltis por dos del rival.

Además de las botas de Salvador Fojón, primer guardameta de la historia del Deportivo, pueden contemplarse otras piezas de indumentaria como guantes, espinilleras, boinas...
Además de las botas de Salvador Fojón, primer guardameta de la historia del Deportivo, pueden contemplarse otras piezas de indumentaria como guantes, espinilleras, boinas...

En un tiempo en que se cerraron fronteras a los extranjeros, fueron comunes las artimañas para alinear a supuestos hijos de españoles. "Mi padre era oriundo de Celta”, afirmó el paraguayo Riveros al llegar a Vigo en 1967. Pero los sesenta en Galicia fueron del Pontevedra, un equipo legendario. “Hai que roelo!”, le decían a aquel hueso que comenzó a crecer cuando el delantero Ceresuela se sentó al borde del terreno de juego a atarse una bota durante el partido decisivo por el ascenso. Un policía que estaba en la banda le avisó: “Te acabas de sentar encima de un ajo. Ahora vas a marcar”. Y marcó el gol do allo, que abrió una época, la de un equipo inaccesible en su estadio de Pasarón que llegó a ser líder de Primera División, subcampeón de invierno y sumó seis campañas en la élite antes de perder la categoría en 1970. Hasta hoy.

En Pontevedra se conoció por primera vez la cláusula del miedo. En marzo de 1964 el Real Madrid no las tenía todas consigo antes de visitar Pasarón y prohibió al Pontevedra alinear a dos cedidos, Callejo y Ribada. La noticia se conoció en la ciudad y la gente se fue hasta la estación de tren a recibir a la expedición blanca entre abucheos y una protesta con cientos de silbatos. El delegado del equipo llamó a Santiago Bernabéu, que decidió que se permitiese jugar solo a uno. Jugó Callejo y el Pontevedra ganó uno a cero. Los medios nacionales se hicieron eco de que en el ya hiperprofesionalizado mundo del fútbol, Cholo, el capitán de aquel Pontevedra, era conductor de trolebús. Dicen que la noticia salió en el Pravda moscovita como ejemplo de fútbol proletario, pero lo cierto es que todos lo dicen y nadie lo vio. “Estábamos como para leer el Pravda en aquella época”, dijo Cholo años después.

La edad dorada y la resaca

J.L.CUDEIRO

Tras unos años oscuros un avispado dirigente, Augusto César Lendoiro, declaró “quemado el meigallo (la maldición)” la tarde que el Deportivo cerró casi dos décadas de penuria y ascendió a LaLiga Santander al tiempo que una bengala hizo arder parte de la cubierta del graderío de Riazor. El Celta iba y venía de la máxima categoría, pero pronto ambos se consolidaron. Y en 1994 en apenas tres semanas dejaron pasar Liga y Copa desde el punto de penalti. Al menos el Compostela zanjó aquella temporada con un histórico ascenso a la élite. Seis años después Donato y Makaay remataron en aquella misma portería en la que no pudo marcar Djukic el primer título liguero del fútbol gallego. El Deportivo ya había ganado la Copa en 1995 y, obviamente, aquella no fue una final más. Se tuvieron que completar los últimos doce minutos con tres días de demora porque un monumental chaparrón suspendió aquel duelo contra el Valencia.

Deportivo y Celta se exhibieron en la Liga de Campeones en memorables veladas. Los blanquiazules se llevaron en buena lid la Copa del Rey con la que quería festejar su centenario el Real Madrid y acariciaron el pase a la final de la Champions. Seis trofeos oficiales lucen sus vitrinas. Al Celta, tantas veces vecino al éxito, le falta dar el último paso. Tras el oropel llegó la resaca. Galicia sin embargo no se rinde, su fútbol aún tiene pegada, con Iago Aspas protagonista el último Mundial o Lucas Vázquez tricampeón europeo, con la pasión que no cesa en un escenario singular que no olvida a sus pioneros.

Juan Luis Cudeiro, colaborador de EL PAÍS, es autor de uno de los capítulos del catálogo de la exposición Valor e Mestría. Galicia como fútbol



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Fe de errores

En la primera versión de este artículo se decía que la noticia de Faro de Vigo del 10 de junio de 1876 era la primera referencia a la práctica de fútbol publicada en España. Sin embargo, La Linterna de Gracia de Barcelona ya escribió sobre el fútbol en Barcelona el 14 de marzo de 1875.

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