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Jens Lekman, himnos de amor a la carta

El cantante sueco edita sus canciones nupciales por encargo, nacido de una broma que acabó materializándose en un disco

El cantante sueco Jens Lekman, en un retrato promocional. Ellika Henrikson

Al principio fue un malentendido. Luego, una broma alentada por un músico sueco al que siempre le ha sobrado el buen humor. Y, a la postre, un soberbio disco doble (¡y hasta una novela homónima!) con 16 canciones nupciales. Imaginarias o no, pero casi siempre más ingeniosas que cualquier serie de medio pelo en esa plataforma televisiva que acaba de venirle a la cabeza.

Hace poco más de 20 años, un entonces veinteañero ...

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Al principio fue un malentendido. Luego, una broma alentada por un músico sueco al que siempre le ha sobrado el buen humor. Y, a la postre, un soberbio disco doble (¡y hasta una novela homónima!) con 16 canciones nupciales. Imaginarias o no, pero casi siempre más ingeniosas que cualquier serie de medio pelo en esa plataforma televisiva que acaba de venirle a la cabeza.

Hace poco más de 20 años, un entonces veinteañero Jens Lekman deslizaba en su álbum de debut (When I Said I Wanted To Be Your Dog, en 2004) una pieza adorable y desternillante titulada Si alguna vez has necesitado a un desconocido que cante en tu boda. Algunos pensaron que se trataba de una fanfarronada, pero otros se tomaron al pie de la letra aquel relato fantasioso y empezaron a formularle peticiones en firme a este cantautor de Gotemburgo con un sentido narrativo solo al alcance de Stuart Murdoch (Belle & Sebastian) o Stephin Merritt (The Magnetic Fields). Y Lekman, que nunca se molestó en aclarar el carácter ficticio de su relato, comenzó a aceptar encargos, hasta publicar su nuevo disco, Songs For Other People’s Weddings.

“A cualquier artista le gustaría ser más conocido”, ratifica desde su domicilio el músico sueco. “Y con este disco he soñado que podría dar pie a un programa de televisión, un musical o una comedia ligera. Pero no creo que suceda, así que solo confío en que pueda seguir haciendo música y tocando en algunas bodas para mantenerme a flote económicamente”. Porque el Lekman real se ha transformado en el protagonista imaginario de aquella ‘If You Ever Need a Stranger (To Sing At Your Wedding)’ y ameniza (y “personaliza”) enlaces en los que apenas conoce a los cónyuges. “Como ninguno de mis amigos se casa, me siento en las ceremonias como un espía en la casa del amor. Y si no me gusta el ambiente, siempre puedo retirarme a la cocina con el personal del catering y los fotógrafos. Pero a menudo encuentro invitados interesantes con los que charlar. En la última boda acabé hablando entre bastidores con el abuelo de alguien sobre las canciones de Doris Day…”.

La vida de Jens Lekman acaba pareciéndose, ya ven, a una canción de Jens Lekman. Y él tampoco hace nada por evitarlo. “Yo creo en el amor, sí, pero aceptemos que es una cosa muy rara”, anota. “Mucha gente vive en pareja no por amor, sino por tener compañía, que está bien. O por el miedo a estar solo, que está menos bien, pero es comprensible”. En su condición de rapsoda amoroso, Lekman quiso documentarse y leer “todos los clásicos de la materia, desde El banquete de Platón hasta Roland Barthes, Erich Fromm o bell hooks”. ¿Funcionó? “En absoluto”, resopla. “Cuando terminé aquellas lecturas, mi sensación fue que no había aprendido nada. En el álbum lo he resumido en un verso: ‘Si vamos a hablar de amor, hablemos de música’. Y en ese momento entra un cuarteto de cuerdas, porque una sección de cuerdas dice más sobre el amor que las palabras…”.

¿Un soltero escéptico haciendo canciones de amor a la carta? Sí, ese es nuestro amigo Jens. “Supongo que siempre me he visto más como el tipo que canta en bodas que como el tipo que se casa, así que quizá lo mío haya sido una profecía autocumplida”, se carcajea. Pero aporta un dato de utilidad para posibles pretendientes: “Recuerdo haber cantado hace muchos años ‘Blue Moon’, de Big Star, en una boda en las Montañas Rocosas, y me causó una gran impresión. Es preciosa, así que creo que la elegiría para mi enlace…”. ¿Hay algo más paradójico que la propia vida? Puede que una canción de este trovador cáustico del amor ajeno. “Ignoro tu estado civil, pero si quisieras casarte”, interpela al periodista, “quedaríamos para tomar un café y te haría un montón de preguntas hasta encontrar algo de tu historia que pueda usar en una canción. Ah, y luego me tendrías que presentar a tu pareja”.

El resultado, promete, sería más feliz que muchos “clásicos engañosos” de sus paisanos ABBA. “La gente me ha pedido en decenas de ocasiones que cante sus clásicos y lo hago sin quejarme demasiado”, admite. “Pero siempre he percibido una tristeza en sus canciones de las que quizá mucha gente no sea consciente. Por ejemplo, ‘Dancing Queen’, que está narrada en segunda persona, siempre la he entendido como una canción sobre el envejecimiento y la muerte”. ¿Cree Lekman, al menos, que el amor es un buen refugio para momentos complicados? “Sí, pero esa disonancia cognitiva en la que vivimos ahora mismo me vuelve loco. Soy muy consciente de que acabo de publicar un álbum de 80 minutos sobre un cantante de bodas mientras el mundo se quema y seguimos asistiendo a un genocidio en Gaza”. Romántico, pero nunca inconsciente.

Songs for Other People’s Weddings

Jens Lekman
Secretly Canadian / Popstock!

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