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La exclusión de Iván Cepeda abre una oportunidad para la coalición de derecha

Sin Cepeda en la consulta de la izquierda, con un centro desunido y una renovada actualidad de la figura de Alex Saab, los participantes de la Gran Consulta se enfrentan a rivales en problemas

Este miércoles, varios hechos separados reacomodaron las cargas en la campaña presidencial de Colombia. Una decisión electoral, una noticia judicial desde Venezuela y la falta de un acuerdo político en el centro alteraron el tablero de las consultas interpartidistas del próximo 8 de marzo y, ​de manera indirecta, abrieron una ventana de oportunidad para la coalición de la derecha.

De un lado, el Consejo Nacional Electoral determinó que el senador Iván Cepeda, el candidato del oficialista ​Pacto Histórico que lidera todas las encuestas, no podrá participar en la consulta de la izquierda. Su exclusión golpea a ese bloque ​-no en vano el presidente Gustavo Petro llama a una acción judicial para revertir la decisión. De otro, la exalcaldesa Claudia López apenas logró sumar a un candidato de bajo reconocimiento, Leonardo Huertas, en la consulta del centro ​que presentó oficialmente al tiempo que se conocía la decisión del CNE. El exalcalde de Cali, Maurice Armitage, ya anunció que no irá a esa alianza y seguirá solo, mientras que el exalcalde de Medellín Sergio Fajardo mantiene una incógnita que, por ahora, apunta también a su ausencia. Y, en paralelo a todo ello, desde Venezuela llegó la noticia de la captura del empresario colombo-venezolano Alex Saab, un episodio que revive su figura y el debate por haber sido cliente del candidato ultra Abelardo de La Espriella​, quien no participa en ninguna consulta.

Ese conjunto de hechos mejora, al menos coyunturalmente, las posibilidades de la consulta de la derecha, en la que participan nueve aspirantes y que se mantiene firme para el 8 de marzo. Frente a una izquierda golpeada por la exclusión de uno de sus referentes y a un centro sin capacidad de consolidar una alternativa clara, ese bloque puede beneficiarse de un mayor caudal electoral y de una competencia menos congestionada.

Como ha ocurrido en las últimas elecciones legislativas, el 8 de marzo funcionará de facto como una suerte de primera vuelta presidencial. Las consultas interpartidistas no solo definen qué candidatos llegan a la primera vuelta formal, que ocurrirá el 31 de mayo, sino también con cuánta fuerza lo hacen. Esta vez, además, un elemento operativo puede jugar un papel clave: la Registraduría decidió que habrá un solo tarjetón con todas las consultas, que se entregará a todos los votantes, y no uno distinto según la solicitud del elector, como sucedía antes. La medida busca evitar suspicacias, pero también hace más probable que votantes sin una decisión clara terminen participando en alguna consulta.

Ese cambio afecta ​especialmente a quienes no encuentren en el tarjetón a los candidatos que esperaban, o a quienes están indecisos. Un votante de centro-derecha, por ejemplo, puede no hallar a Fajardo o a Armitage, pero sí a figuras de la coalición de la derecha que pueden ocupar parte de ese espacio, como Juan Manuel Galán, David Luna o Juan Daniel Oviedo. En un escenario de baja definición ideológica, la simple presencia en el tarjetón se vuelve una ventaja competitiva.

La izquierda, en contraste, enfrenta un dilema complejo. Una posibilidad es realizar una consulta sin Cepeda y sin el respaldo explícito del partido del presidente Gustavo Petro, lo que daría lugar a una contienda mermada, con candidatos de menor apoyo, como son el exembajador Roy Barreras, el exministro Juan Fernando Cristo ​y el exgobernador Camilo Romero. Barreras, que representa una izquierda más cercana a la política tradicional, defiende la posibilidad de pactos con sectores de centro e incluso con políticos que vienen de la derecha. Esa postura y estrategia le podrían sumar votos de​ grupos políticos ​que movilizan electores para asegurar curules en el Congreso, pero también corre el riesgo de desmovilizar de la consulta a una base ideológica más dura.

Además, sin Cepeda es probable que el ganador de esa consulta llegue a la primera vuelta con menos votos y en un escenario de fragmentación, justo cuando la cohesión es más necesaria. La derecha, en cambio, puede capitalizar tanto el debilitamiento de la izquierda como una votación propia ​alta el 8 de marzo.

A su favor juega, además, el respaldo de estructuras partidistas que no tienen candidato presidencial propio. La consulta de la derecha contará con el voto del Centro Democrático y de sectores conservadores, pues una de sus aspirantes es Paloma Valencia, senadora y candidata oficial de ese partido. A eso se suman votantes de Cambio Radical, del Partido Conservador, y de sectores de La U y del Partido Liberal, que nuevamente llegan a esta contienda sin una figura presidencial clara.

Todo ello no garantiza un triunfo definitivo, pero sí configura una oportunidad. Aún faltan más de cuatro semanas para las elecciones legislativas y hay decisiones pendientes, tanto judiciales —como las tutelas ciudadanas que ha convocado ​el presidente Gustavo Petro— como políticas, empezando por lo que finalmente decida Fajardo. Sin embargo, lo ocurrido este miércoles marca un punto de inflexión: por primera vez en semanas, el reacomodo del tablero beneficia de manera visible a la derecha

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