Las lágrimas de Silvia Bronchalo, la madre de Daniel Sancho
Obligada por las circunstancias, ha tenido que ir a trabajar un día al circo, y del circo se sale si se quiere, pero del infierno no
Después del “adelanto” —que no fue tal— que de la entrevista a Silvia Bronchalo se hizo en ¡De viernes!, por fin se emitió el reportaje sobre la madre de Daniel Sancho.
Me llama la atención que haya quien lo compare con las entrevistas a los familiares de ...
Después del “adelanto” —que no fue tal— que de la entrevista a Silvia Bronchalo se hizo en ¡De viernes!, por fin se emitió el reportaje sobre la madre de Daniel Sancho.
Me llama la atención que haya quien lo compare con las entrevistas a los familiares de los asesinos de Marta del Castillo. En aquellas, el cuerpo de la joven sevillana seguía desaparecido (y así continúa) y los culpables seguían dando pistas falsas y torturando psicológicamente a los familiares de la víctima, como siguen haciéndolo a día de hoy. Los familiares de Miguel Carcaño, el Cuco, y Samuel Benítez eran gente anónima, y los padres de Daniel Sancho son conocidos. Daniel Sancho paga condena en Tailandia, y los implicados en la muerte de Marta del Castillo han recibido un castigo mucho menor del que merecían. Es una situación radicalmente diferente.
Que el asesinato de Edwin Arrieta haya enraizado en las páginas del corazón es lógico. Un crimen que, además, recuerda mucho al que cometiera José María Jarabo, encarnado por el abuelo de Sancho en La huella del crimen. Hay rimas escalofriantes en toda esta historia.
Es muy raro que la madre (o el padre) de un asesino sea firme en la condena hacia los actos de su progenie, y Silvia Bronchalo lo ha sido. Ha hecho de su entrevista un acto de piedad y sinceridad. Los intentos de juicio que se han hecho desde plató han quedado en nada; ella sola se ha defendido con su enorme honestidad, y de algún modo, con el sentimiento de culpa que cargará toda la vida. Su dolor no será diferente al de tantas otras madres cuyos hijos cumplen condena por asesinato.
Diferentes son el foco mediático, las miradas y los cuchicheos. Puede que ustedes recuerden el caso de Cyril Jaquet, un chico de 16 años que mató a sus padres en la localidad alicantina de Benijófar. En 2009, cuando nadie fuera del pueblo se acordaba del crimen, Cyril tuvo la innovadora idea de presentarse a un reality con su novia. Alguien le reconoció y salió en los medios. Fueron expulsados del programa. Una amiga mía era compañera de trabajo de Cyril y me contó que las jornadas laborales eran un poema. Cyril rechazó el anonimato, pero Bronchalo nunca lo había querido abrazar. Ahora, obligada por las circunstancias, ha tenido que transigir e ir a trabajar un día al circo, y del circo se sale si se quiere, pero del infierno no.