Análisis

Qué dicen las encuestas en Baleares

La socialista Francina Armengol es favorita para seguir presidiendo las islas. La clave podrían ser los partidos pequeños, cuyas fuerzas son una incógnita

Entre 1991 y 2011, el Partido Popular obtuvo siempre el mismo resultado en Baleares: le votaba entre el 44% y el 47% de la gente y eso le valió para gobernar en cuatro de las seis legislaturas. Cuando perdió fue por la mínima (como en 1999) o casi de carambola (como en 2007, con el 46,5% del voto).

Pero esa regularidad se rompió en 2015. Entonces el PP cayó por debajo del 30% y el gobierno fue para la socialista Francina Armengol, gracias al apoyo de Podemos, Més y Gent per Formentera (GxF).

Ahora el voto de ...

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Entre 1991 y 2011, el Partido Popular obtuvo siempre el mismo resultado en Baleares: le votaba entre el 44% y el 47% de la gente y eso le valió para gobernar en cuatro de las seis legislaturas. Cuando perdió fue por la mínima (como en 1999) o casi de carambola (como en 2007, con el 46,5% del voto).

Pero esa regularidad se rompió en 2015. Entonces el PP cayó por debajo del 30% y el gobierno fue para la socialista Francina Armengol, gracias al apoyo de Podemos, Més y Gent per Formentera (GxF).

Ahora el voto de la derecha ha vuelto a superar el 45% en las generales, pero lo hace dividido en tres formaciones. Ciudadanos obtuvo un 17,4%, por delante de PP (16,8%) y Vox (11%). Esos votos, que se tradujeron a menudo en una mayoría de 30 escaños concentrados en el PP, se traducirán probablemente en menos asientos.

Por eso el PSOE se coloca como favorito. Aunque los socialistas están lejos de alcanzar la mayoría en solitario, podrían seguir gobernando con el apoyo de Podemos y otras fuerzas de izquierdas. Hay pocas encuestas, pero todas colocan el gobierno en manos de partidos pequeños, como Més per Menorca, Gent per Formentera o El Pi.

Si ocurre así será en parte por el sistema electoral balear. A cada isla le corresponde un número de escaños que está fijado por ley y que premia a las islas menores —algo habitual—, de manera que Mallorca elige un diputado por cada 27.000 personas, mientras que Ibiza y Formentera tocan a uno por cada 12.000 habitantes. Más sorprendente resulta comparar Menorca e Ibiza: la segunda tiene más población pero elige un diputado menos (12 en lugar de 13). El desajuste tiene motivos históricos. En los ochenta las dos islas tenían un censo parecido, y aunque ahora Ibiza tiene 20.000 electores más que Menorca, la ley fijó sus escaños sin contemplar los cambios del censo.

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