Alfonso Martínez, el independiente que desafía la hegemonía de Morena en Michoacán
El alcalde de Morelia tiene una fórmula para gobernar y ganar elecciones: poner a los ciudadanos encima de los partidos
“Lo primero que tengo que puntualizar es que yo no soy panista”, dice el alcalde de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar. Ha ganado tres veces la capital michoacana y hoy se perfila como una de las figuras de la oposición a seguir en 2026, el año previo a una nueva elección en su estado, donde los problemas de inseguridad y violencia han obligado una intervención del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Hace 11 años, Alfonso Martínez renunció a una militancia de dos décadas en el Partido Acción Nacional (PAN). Se fue harto de los “padroneros” -dirigentes locales que manipulan las afiliaciones para controlar los órganos de dirección partidista- y especialmente de Marko Cortés, el entonces líder del panismo en Michoacán, a quien acusó de corromper la selección de candidaturas. Su renuncia a la organización le dio dividendos pronto, pues en las elecciones de 2015 Martínez se convirtió en el primer presidente municipal independiente del país.
Inició su carrera política en los 90 y fue de los que tuvo que picar piedra en las filas municipales de Acción Nacional hasta alcanzar una candidatura suplente. Fue maestro y subdirector en la escuela que fundó su padre, y participó del negocio familiar mientras estudiaba ingeniería industrial y una maestría en administración. En 2005, con 30 años, ganó una diputación en el Congreso local de Michoacán. En 2008, compitió por primera vez por la presidencia municipal de Morelia y perdió la elección. Y, un año después, ganó una diputación federal.
En 2011 intentó ser nuevamente candidato del PAN en Morelia, pero Marko Cortés le ganó la contienda interna gracias a su control del partido. Ese año, en la agonía del sexenio de Felipe Calderón, el PAN perdió casi todo frente al PRI, incluida la ciudad de Morelia, pero Alfonso Martínez ganó un distrito y se convirtió en diputado local y, más tarde, en coordinador de la bancada panista en el Congreso michoacano.
En las elecciones de 2015 era el mejor prospecto para competir por la capital del estado, pero nuevamente Marko Cortés se atravesó en su camino; le hizo saber que no sería el candidato del PAN y lo orilló a renunciar y postularse como independiente. Él se fue, criticando que su partido se hubiese corrompido, hizo una vistosa campaña como independiente y ganó con 75.000 votos, derrotando a ocho candidatos postulados por los partidos políticos, incluido Alfredo Ramírez Bedolla, de Morena.
En su primer periodo como alcalde de la capital michoacana (2015-2018), Martínez coincidió con el gobierno del perredista Silvano Aureoles, al que muy pronto le estallaron conflictos, crisis y escándalos de corrupción. En medio de ese desastre, su gestión como alcalde fue bien valorada y en 2018 intentó reelegirse. Obtuvo 20.000 votos más que en su primera elección, pero Morena le ganó por una nariz, gracias al arrastre de Andrés Manuel López Obrador.
Dos años después, de cara a una nueva elección, acordó participar como candidato del PAN y del PRD, pero sin afiliarse a ninguno de los dos partidos. No aceptó que el PRI formara parte de la alianza, y triunfó con más de 100.000 votos y una diferencia clara respecto de Morena, partido que ganó casi todo el estado y que llevó a Alfonso Ramírez Bedolla a la gubernatura. Su nueva gestión volvió a posicionarlo y, en 2024, se postuló a la reelección, volvió a rechazar afiliarse y que el PRI se sumara a su candidatura, y ganó, ahora con 164.000 votos.
En una elección dominada por la coalición Morena-PVEM-PT, su triunfo volvió a ponerle los reflectores encima, pues fue uno de los pocos opositores que pudo contar una historia de éxito en 2024. “Decidí hacer equipo con la oposición, pero yo creo que los ciudadanos debemos estar por encima de los partidos políticos. Participo como candidato de la alianza porque me une a ellos no estar de acuerdo con los gobiernos de la 4T, pero sin afiliarme a ninguno de los partidos”, explica.
Recorrer Morelia en tres campañas, más de 20 años de trabajo político y mantenerse como independiente le permitió, además, crear su propio equipo con perfiles profesionales para las áreas técnicas, y no con cuotas de los partidos. “No estaba dispuesto a llegar a un gobierno donde los cargos se repartieran como si fuera un pastel”, afirma.
Derrotar dos veces a Morena en la capital y gobernar una ciudad de 900 mil habitantes, turística y en la que se celebra el festival de cine más importante del país, le ha dado una proyección local y nacional que lo convierten en prospecto a la gubernatura de Michoacán en 2027. Sin embargo, él es cauteloso al hablar de esta aspiración. “Cuando una persona se dedica al servicio público tiene que trabajar en el día a día y dejar los años electorales para los años electorales, porque cuando los anticipas pasan dos cosas: primero, violas las leyes electorales, que son restrictivas y no las comparto, pero que las tenemos que acatar. Pero la otra es que se enrarece el entorno político y se complican las cosas para dar resultados a los ciudadanos. Hoy hay que trabajar, y en el 27 veremos”.
Carlos Manzo y la bandera de la seguridad
La noche del 1 de noviembre, una de las primeras personas que condenaron el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue Alfonso Martínez, quien acompañó su mensaje de condolencias con la frase: “México necesita justicia y paz, no más víctimas”. Dos días después, en medio de la indignación nacional por el crimen, el edil se extendió en sus comentarios: “Este hecho confirma que los municipios estamos en la primera línea de fuego frente a la delincuencia y que la contención a base de abrazos no sirve de nada”.
El 7 de noviembre, subió un mensaje de respaldo a quienes se manifestaron en Uruapan exigiendo paz y, tres días después, criticó que el Plan Michoacán se haya presentado desde Palacio Nacional y que excluya a los presidentes municipales. Una semana después, ya estaba sentado con Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad del gobierno federal, para conversar sobre sus preocupaciones y lo que él ha hecho en Morelia para combatir a la delincuencia.
“Tengo la mejor impresión; al haber hecho yo públicas esas críticas constructivas al Plan Michoacán, él me busca y me da una cita en la Ciudad de México, en donde pude exponer estas preocupaciones. Y yo le decía que el tema es cómo fortalecemos a los municipios y cómo se apoya de manera permanente, al menos con la Policía del estado, a los municipios más pequeños, para que puedan proteger a sus ciudadanos. Él tomó nota y me pidió que hiciera una solicitud para ver cómo fortalecemos a nuestra policía, y ha estado atento. Por eso me atrevo a decir que en el tema de seguridad sí ha habido un cambio respecto al sexenio anterior”, narra el alcalde que, en su primera gestión, creó un cuerpo de policía municipal que hoy cuenta con 800 elementos y ha convertido a Morelia en una excepción en un estado controlado en amplios territorios por el crimen organizado.
La existencia de más de 5.000 cámaras en Morelia –de las cuales más de 3.000 son de particulares que permiten conectarse al ayuntamiento-, el modelo de justicia cívica y las políticas de prevención y cultura de paz en colonias populares, son otros componentes de esa estrategia. “Hoy Morelia es distinto. Yo recibí un promedio de 42 asesinatos por mes, y ya estamos abajo de los 10 y, por ejemplo, noviembre lo cerramos con sólo tres homicidios”.
Alfonso Martínez no es un político normal en México. No está rodeado de asistentes ni guardaespaldas. Al terminar la charla, en una librería de la Ciudad de México, llama por teléfono a su esposa para ver dónde la alcanza. Luce contento, porque ella le acaba de informar que han llegado a la cifra de 15.000 asistentes a la pista de hielo instalada en la plaza municipal, un atractivo navideño que se ofrece gratuitamente a la población. “El turismo se fue de Morelia después de 2008 (cuando estallaron dos explosivos en la conmemoración del Grito de Independencia) y hoy hay un nuevo Morelia”, presume, “si vas un fin de semana, tienes que hacer fila para entrar a un restaurante”.