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Golpe a una red de ‘pseudoprofesionales’ del botox

La Guardia Civil detiene al dueño de una empresa de importación de rellenos y cierra tres clínicas falsas en domicilios

Un guardia civil enseña botox intervenido a una red.

La Guardia Civil ha dado un golpe a una red de “pseudoprofesionales” del botox. Los investigadores han detenido a un hombre, dueño de la empresa Meso World, dedicada a la importación desde China de botox, ácido hilaurónico, y hialuronasa, entre otros. Además, los agentes han cerrado tres clínicas falsas que operaban desde domicilios en Tarragona, Valencia y Alicante. Los agentes han intervenido más de 1.200 viales de botox importado sin ningún control sanitario.

“La operación tiene más relevancia de lo que parece”, ha empezado el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, sobre la investigación de la policía judicial de Tarragona. El ciberpatrullaje permitió a los agentes descubrir una cuenta, con más de 20.000 seguidores, que ofrecía tratamientos de estética sospechosos. “Si en el mercado normal el bótox puede costar unos 600 euros, ellos lo ofrecían por 200 o 150 euros”, ha explicado el David Herreras, responsable de la policía judicial de la Guardia Civil en Tarragona, en rueda de prensa.

El análisis de las imágenes permitió a los agentes llegar a una red de distribución de estos productos, sin ningún control sanitario, que se hacían desde un domicilio en Pilar de la Horadada (Alicante). “Dentro de la residencia, la pareja del detenido hacía tratamientos estéticos, y en un anexo a la parcela, tenían material y dos cámaras frigoríficas”, ha señalado Herreras. Los agentes encontraron 1.248 viales de toxina butolínica, 382 jeringuillas precargadas de ácido hialurónico, 269 viales de hialuronidasa, además de otros productos. La empresa llevaba a cabo unos 2.000 envíos al año: el 75% a España, y el 25% a Europa, la mayoría a Lituania y Reino Unido.

Los agentes también descubrieron otras dos clínicas más, que compraban los productos a Meso World, y que después lo inyectaban a pacientes en domicilios de Reus (Tarragona), y de Burjassot (Valencia). Se publicitaban como “cosmetólogos”: “Tenían una pared llena de diplomas, pero ninguna con validez oficial”, ha asegurado el investigador.

La Guardia Civil ha insistido en que solo los médicos y los odontólogos están autorizados para la inyección de ese tipo de tratamientos estéticos. “En el ámbito de la medicina estética hay una preocupación por la proliferación de estos centros que actúan de manera clandestina, a pesar de tener una apariencia de legalidad”, ha lamentando el teniente coronel de la comandancia de Girona, Jordi Verge.

Todo el material intervenido será enviado a la Agencia Española del Medicamento, para comprobar su composición. La Guardia Civil investiga también el patrimonio del detenido y el resto de investigados, y su relación con la red desarticulada.

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