¿Plan Renove en el Parlament?
Illa regresará pronto, pero Albert Dalmau ya se ha estrenado. El tiempo dirá si puede consolidarse como número dos del socialismo catalán
La baja laboral de Salvador Illa ha sido una circunstancia insólita a la que la Generalitat no se había tenido que enfrentar nunca. Lo más parecido que hubo hace algunos años fue la ...
La baja laboral de Salvador Illa ha sido una circunstancia insólita a la que la Generalitat no se había tenido que enfrentar nunca. Lo más parecido que hubo hace algunos años fue la maternidad de Ada Colau en el ayuntamiento de Barcelona, pero por sus mismas características se trató de algo previsible y que pudo planificarse con tiempo. En cambio, la osteomielitis púbica atacó al president de un día para otro, y su sucesión temporal por Albert Dalmau fue totalmente improvisada. Tampoco estaba previsto que a las pocas horas colapsara el servicio de Rodalies, con la tragedia incorporada de la muerte de un maquinista. Bueno, siendo sinceros, quizá sí que el colapso de los trenes estaba algo anunciado, incluso desde hace varios años, pero explotó en toda su intensidad cuando Dalmau aún estaba asimilando que le tocaba hacer de president por unas semanas.
Ponerse a la cabeza de la gestión de un desastre monumental y sin tener la responsabilidad adjudicada sino sólo en funciones es un reto importante para un treintañero, incluso para alguien que, como decisión de loca juventud, se apuntó al PSC de José Montilla. No he estado, por supuesto, en la sala de máquinas de la Generalitat durante estos días de implosión del sistema ferroviario, pero de cara a la galería, el president en funciones ha mantenido el tipo. Las dos sesiones de control parlamentario a las que se ha enfrentado han permitido ver a un político que, cuando menos, sabe enumerar las medidas tomadas por el Govern y mantener una intervención con suficiente seguridad. Y si ha colado con calzador y sin venir a cuento un ataque al PP por convocar elecciones en Extremadura y Aragón abriendo camino al crecimiento de Vox, pues tampoco es el primero ni el último que lo hace.
Illa regresará más pronto que tarde, pero Albert Dalmau ya se ha estrenado, y entrenado bien. El tiempo dirá si esta sustitución puede consolidar un número dos del socialismo catalán más allá de la estricta cocina del Govern. Las circunstancias extraordinarias contribuyen a la aparición de personalidades nuevas: algunas sobreviven y otras se estrellan. El último gran plan Renove de la política catalana fue el Procés, aunque en muchos casos fue un cambio de nombres forzado por decisiones judiciales.
Curiosamente, en la sesión de control parlamentario de este miércoles ha habido otra intervención novedosa, la de la diputada de Vox Júlia Calvet, diez años más joven que Dalmau y figura en ascenso dentro de la ultraderecha catalana y española. Calvet se hizo un nombre en redes y como cara visible del grupo españolista universitario S’ha Acabat. La caída en desgracia de Ortega Smith la ha aùpado incluso a la dirección central de Vox.
Tampoco debemos olvidar, en este sentido, que la portavoz de Junts, Mònica Sales, de 42 años, hace apenas unos meses que ha asumido el cargo en lugar de Albert Batet. Signos de relevo que parecen confirmar que, al menos en el Parlament de Catalunya, los boomers no están ejerciendo de “generación tapón”.