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El derrumbe súbito en Siete Iglesias (Valladolid) que atrapó a un grupo de latinoamericanos que trabajaba en unas placas solares

Una de las empleadas ha fallecido y la dueña de la casa donde residían está herida tras colapsar la vivienda

Varios efectivos de emergencia trabajan en el lugar del suceso, en Siete Iglesias de Trabancos (Valladolid), el martes.Photogenic/Claudia Alba (Europa Press)

Las grietas empezaron a notarse el domingo pasado. Una vieja casa aneja al Ayuntamiento de Siete Iglesias de Trabancos (Valladolid, 400 habitantes) empezaba a resquebrajarse y a preocupar a las cinco personas que residían en ella: cuatro empleados latinoamericanos de una planta de placas solares y una mujer de 79 años que había accedido a alquilarles parte de la vivienda en un entorno rural donde apenas hay arrendamientos. Los crujidos se repitieron, llegaron los desconchones y el martes por la tarde la dueña subió al piso de arriba hacia las siete de la tarde para instar a sus inquilinos a abandonar el inmueble. No dio tiempo a desalojar. La casa colapsó y atrapó al quinteto. Una de las trabajadoras, boliviana de 27 años, ha muerto. La arrendataria se encuentra hospitalizada con pronóstico grave pero esperanzas de supervivencia y los otros tres implicados pudieron o salir a tiempo o han sido rescatados con pronóstico favorable.

El antiguo edificio de dos pisos se ha convertido en una mole de escombros de los que asoman restos de ladrillo y adobe, señal de una construcción antigua que había sido progresivamente remozada. Al lado, con un notable boquete, el ayuntamiento, que no ha acusado más daños. El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, acudió al municipio al poco de conocerse lo ocurrido. Allí se desplegaron bomberos de la Diputación de Valladolid y agentes de la Guardia Civil reforzados con perros especializados en rescate, procedentes de Zamora. Estos, en primera instancia, han descartado que hubiera más personas entre los escombros. Canales relata que pudo hablar con uno de los residentes en ese edificio, que logró salir por su propio pie, y este le contó que allí residían estos migrantes, tres bolivianos y un ecuatoriano, arribados para trabajar en el sector de la energía solar, junto a la propietaria de la morada. “Ha habido un derrumbe total de la casa como si hubiera caído una bomba”, describe el alto cargo.

Las intervenciones para intentar salvar a los implicados requirieron minuciosidad especial por el peligro del lugar. El que dialogó con el subdelegado escapó “por su propio pie” cuando la casera advirtió de que se estaban agravando los crujidos y las grietas y los emplazó a salir cuanto antes, aunque a los demás no les dio tiempo. Otro de los inquilinos pasó “una hora u hora y media” entre los escombros antes de que llegaran a él los especialistas y saliera indemne más allá de sufrir algunas heridas de poca entidad. Los rescatadores estuvieron cerca de encontrar con vida a la víctima mortal, boliviana de 27 años, con quien estuvieron incluso hablando en lo que intentaban acceder a su paradero “pero la encontraron ya cadáver”.

El grupo desplegado tardó aproximadamente cuatro horas en sacar del amasijo de cimientos a la propietaria de la casa, una mujer vallisoletana de 79 años que creen que la compartía con estos extranjeros y que les habría alquilado parte de la misma. La septuagenaria, que “salió en camilla y con suero”, ha sido hospitalizada y, según las palabras de Canales, se cree que podrá sobrevivir a las heridas ocasionadas por el derrumbe. El subdelegado ha detallado también que estos cuatro trabajadores del sector de las placas solares se habían instalado en Siete Iglesias de Trabancos pero que no desarrollaban su actividad en los alrededores del lugar, evidencia de las dificultades residenciales del medio rural, donde apenas hay oferta de alquiler. Los investigadores están tratando de esclarecer la causa de lo sucedido.

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