Sánchez e Illa, unidos en la adversidad por falta de presupuestos
Si el presidente catalán adelanta las elecciones al no aprobar las cuentas, su ejemplo servirá para golpear políticamente al jefe del Ejecutivo
A diferencia de Pedro Sánchez, al menos de momento, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha aprobado en su Consejo de Gobierno el primer paso para sacar los presupuestos para 2026. Lo ha hecho sin garantías de que salgan adelante ante la negativa de ERC. Los republicanos no han entrado en la negociación presupuestaria, con unas cuentas de elevadísimo gasto social e inversiones, y con un primer visto bueno de los Comunes.
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A diferencia de Pedro Sánchez, al menos de momento, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha aprobado en su Consejo de Gobierno el primer paso para sacar los presupuestos para 2026. Lo ha hecho sin garantías de que salgan adelante ante la negativa de ERC. Los republicanos no han entrado en la negociación presupuestaria, con unas cuentas de elevadísimo gasto social e inversiones, y con un primer visto bueno de los Comunes.
Si no hay avance y compromiso cerrado de delegar la recaudación y gestión de la totalidad del IRPF a la administración catalana, no habrá acuerdo presupuestario. Si no hay pacto, dada la condicionalidad impuesta por ERC, la hipótesis de convocatoria electoral en Cataluña entra en el terreno de lo verosímil. El PSC no quiere hablar de ello y el partido que dirige Oriol Junqueras se encoge de hombros sobre una capacidad que no es suya, la de convocar elecciones.
¿No va a ser capaz el PSC de convencer al Gobierno central de que delegue esa competencia fiscal?, inquieren los republicanos. Si Illa convocara elecciones ante la falta de presupuestos, la presión de la oposición parlamentaria nacional sobre Sánchez aumentará considerablemente, al poner en el espejo, frente a frente ,a su compañero y amigo catalán.
Si Illa convoca elecciones ante la imposibilidad de aprobar sus primeros presupuestos, tras las elecciones de mayo de 2024, aunque no tiene legalmente por qué hacerlo, su ejemplo servirá para golpear políticamente a Sánchez, dispuesto a seguir adelante, al menos hasta ahora, aunque no haya podido obtener una mayoría que le permita aprobar ni uno solo desde 2023.
Paso a paso, apuntan los socialistas catalanes sobre la posibilidad de ir a elecciones. Primero, están dispuestos a mantener todo su afán negociador con ERC para que aprecie las bondades de los presupuestos aprobados, como pieza propia, y así no supeditar el apoyo a la marcha de las negociaciones sobre la cesión del IRPF.
Hasta el 20 de marzo hay margen para que los republicanos decidan presentar enmienda a la totalidad de los presupuestos. Si la presenta, ese será el fin del camino de las cuentas catalanes para 2026.
Cuando llegue ese día, se habrán celebrado las elecciones en Castilla y León, y quedarán menos de tres meses para los comicios en Andalucía, en los que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, será la candidata de los socialistas a la presidencia de la Junta de Andalucía. Las previsiones demoscópicas para las elecciones andaluzas apuntan a un mal resultado electoral en el campo de los socialistas y de la izquierda.
El mensaje de una financiación autonómica favorable para Cataluña, envuelto en el epígrafe de privilegios para esa comunidad, es la base esencial del discurso del PP contra los socialistas.
No está sobre la mesa una eventual discusión pormenorizada y con datos sobre el reparto para cada comunidad autónoma. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que dejará la cartera y la vicepresidencia primera, el próximo mes de abril para estar a tiempo completo en Andalucía, no se mueve un ápice de su enfático rechazo a que la singularidad para Cataluña perjudique a las demás si se aplica su nuevo modelo de financiación.
Además, Montero no se aviene a ceder el 100% del IRPF a Cataluña. Sus compañeros catalanes entienden el acecho que Montero sufre, pero a ellos les pone en dificultades al enfrentarles con ERC. Esa misma situación la vive Sánchez en el Congreso. De momento, ERC mantiene la misma posición en Barcelona y en Madrid y dificulta la gobernabilidad a Illa y a Sánchez, cuya relación personal y política es máxima.
Está por ver si sus decisiones sobre el futuro de ambas legislaturas irán o no paralelas. Los interlocutores consultados solo reconocen que la inestabilidad y las dificultades les crecen a ambos, pero más a Sánchez, por encadenar año tras año la ausencia de Presupuestos.
Las elecciones de Castilla y León
Las elecciones autonómicas de Castilla y León del próximo 15 de marzo y las andaluzas, aún por fijar, marcarán los discursos del PP y del PSOE las próximas semanas; los primeros colocarán a Sánchez en el centro de la diana y, aunque ambos estudian los movimientos del contrario con minuciosidad, siempre hay lugar para la sorpresa.
El PSOE nunca pudo imaginar que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo hiciera un cálculo tan erróneo sobre la crítica que podía elaborar contra el gobierno antes y después de la desclasificación de los documentos sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. La cúpula popular partió del prejuicio de que ese acto del gobierno llevaba consigo el interés de dejar en mal lugar histórico a Juan Carlos I. No fue así, sino todo lo contrario, y la reacción inmediata de Feijóo fue pedir la vuelta a España del anterior jefe de Estado, ausente de España por nada relacionado con esos hechos.
Feijóo no tuvo en cuenta que vive en Abu Dabi por voluntad propia y que las condiciones de su alejamiento las ha marcado su hijo, el rey Felipe VI, como el monarca se vio obligado a recordar al abrir el PP el debate sobre su regreso a España.