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Grazalema ante su desalojo total: un acuífero “colmatado”, agua manando de las paredes y un extraño crujido en el suelo

La borrasca ‘Leonardo’ obliga a evacuar a unos 1.500 vecinos del pueblo gaditano

Socorristas caminan por una calle inundada debido a las intensas lluvias, mientras la tormenta Leonardo azota partes de España, en Grazalema, España, el 5 de febrero de 2026. Foto: REUTERS/Jon Nazca

La primera vez que Álvaro Moscoso escuchó el extraño crujido fue sobre las diez de la noche de este pasado miércoles: “Creí que se había caído un muro antiguo”. Sobresaltado, salió a la calle de la zona alta donde vive junto a sus padres, pero no había nada. Juan Baena, que lo enmarca en esa misma hora, lo define, quizás, como un zumbido “seco y sordo, algo desconocido”. Mari Ángeles Vega habla, directamente, de una “explosión”. Todos fueron testigos de cómo los 581 litros por metro cuadrado que cayeron en apenas un día convirtieron los suelos y muros de sus casas en Grazalema (Cádiz) en terroríficos manantiales, después de que el acuífero que está bajo sus pies se colmatase. Y todos han acabado este jueves desalojados de un pueblo que se ha vaciado en su totalidad, ante el temor de que la masa de agua subterránea pueda provocar colapsos de tierra. La población ha quedado vaciada por completo antes de las ocho de la tarde.

Como Moscoso, Baena y Vega han tenido que abandonar Grazalema unos 1.500 vecinos, los que quedaban en una localidad donde están censados 1.977 vecinos. El ímprobo esfuerzo comenzó pasadas las tres de la tarde, después de que el alcalde de la localidad Carlos J. García y el presidente de la Junta de Andalucía anunciasen ante los medios que la evacuación era la mejor salida por “prevención”. “Cuando un acuífero se colma, el agua tiene que salir y cuando empieza a salir, pues empieza a meter presión a las paredes del propio acuífero y puede haber pequeños deslizamientos. En definitiva, se pueden generar esos movimientos de tierra que podría precipitar o posibilitar algún tipo de destrucción de una calle, de una casa, eso podría pasar”, ha explicado el jefe del Ejecutivo andaluz, Juan Manuel Moreno.

La decisión se ha adoptado después de escuchar al equipo de geólogos se incorporó al puesto de mando avanzado que se creó en el pueblo al mediodía de este miércoles, después de que la intensa lluvia que sumió al pueblo más lluvioso de España en la alerta roja internase en el pueblo en una dimensión desconocida. “El agua empezó a salir por los suelos”, relata Carlos Fernández, vecino de Zahara que acudió a casa de sus padres en Grazalema —de 87 y 83 años— por la tarde, alertado por la situación. La vivienda de sus padres, ubicada en la parte intermedia de un pueblo en ladera, comenzó a supurar por la noche, pero los primeros hogares en la zona baja dieron síntomas de colmatación en el hueco de la mañana.

“En el pueblo todos sabemos que estamos sobre un acuífero y que el pueblo lo recorren ríos subterráneos, era algo sabido”, relata Baena, ingeniero y responsable de una novedosa fábrica de lanopellets que acaba de iniciar su andadura en el pueblo. Lo que pocos podían siquiera imaginar es que ese acuífero podía llenarse hasta tal extremo de que el agua buscase cualquier vía de salida, desde el suelo de un dormitorio, a un cuadro de luz, una esquina o un enchufe. Ante lo dantesco de la escena, los vecinos, trabajadores municipales, efectivos de Protección Civil, de la Guardia Civil y de la Unidad Militar de Emergencias comenzaron a hacer rozas y calas en las paredes y escalones de las casas para que el agua saliese a la calle. Pero no ha sido suficiente.

No era buena señal que la casa de los padres de Fernández, más alta, comenzase a escupir agua no era buena señal. Tampoco que lo hiciese la de abajo de la de Mari Ángeles Vega, ya en el barrio alto. El alcalde explicaba a última hora de la noche que el fenómeno se había extendido a la parte de arriba del pueblo, lo que llevaba a pensar que el acuífero seguía colmatándose. Los extraños crujidos, menos aún. Durante esa noche, más de uno creyó que ese sonido seco, a medio camino entre una explosión y un zumbido tembloroso, eran casas colapsando. Incluso peor, que pudiese ser el sonido de la presa que abastece al pueblo, el Fresnillo, que la mañana de este jueves la UME consiguió al fin estabilizar. Tras esa primera vez, la tierra crujió “por lo menos tres más”, calcula Moscoso. A lo largo del día de hoy, lluvioso, pero con menos intensidad, también ha vuelto a ocurrir.

Lo que los vecinos de Grazalema intentan denominar es, probablemente, una consecuencia de ese acuífero “hasta las manillas de agua”, como acertaba a valorar Javier Pérez, concejal del equipo de Gobierno. Pero el alcalde, por prudencia, se ha limitado a explicar que los geólogos van a elaborar un informe para conocer el devenir del fenómeno y la integridad del pueblo. “Cuando un acuífero está en un terreno kárstico no se sabe la zona crítica. Es un acuífero que va horadando poco a poco el terreno”, ha explicado el alcalde García. En medio de la incertidumbre, la mente de más de un vecino y del propio alcalde, un testimonio oral transmitido por los más mayores que hablaba de un fenómeno extraño, parecido a este, que ocurrió en las inundaciones que sufrió el pueblo en 1964.

Con todo, las autoridades han explicado que el desalojo se ha realizado para evitar que haya daños personales, pero con la esperanza de que no vaya a mayores. Eso sí, tampoco han ocultado que han optado por realizar el desalojo este jueves, durante las horas de luz, para aprovechar la ventana de reducción de lluvias que se espera hasta el sábado, cuando entra otro frente atmosférico que podría complicar las cosas aún más.

“Antes de las siete tiene que estar todo vacío. Estamos muy mal y asustados. Esto es increíble”, ha acertado a valorar Moscos, de 30 años, poco antes de tener que abandonar su casa, junto a sus padres. Vega, en caravana de dos vehículos en los que viajaban los seis miembros de su familia, ha abandonado Grazalema a las cinco de la tarde: “Hay una caravana tremenda. Llevamos lo que nos han dicho, algo de ropa y documentación. Vamos al hotel Fuerte, en el camino de Ronda y ahí nos organizarán”. La previsión del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía es realojar a todos los vecinos que no tengan donde ir en alojamientos de localidades cercanas, como Ronda.

“Nos han ofrecido casas en Puerto Serrano o Zahara, los vecinos se están volcando”, añade Vega, cuya intención es intentar llegar a casa de sus padres en Jerez, aunque los cortes de carretera en la provincia se lo complican. La incertidumbre que nadie se atreve a resolver es cuándo podrán volver. “Estamos con el corazón en un puño, rezando y poniéndonos en las manos de la Virgen del Carmen”, explica emocionado Moscoso, sacristán en la parroquia del pueblo. Baena, casi incrédulo, ha afrontado el trago con más estoicismo. “Estábamos relativamente tranquilos, pero esto es inédito. Quizás hemos sido ingenuos, pensando que esto no iba a pasar”, ha explicado al otro lado del teléfono, mientras tocaban a su puerta. “Me toca desalojar”, ha acertado a excusarse antes de colgar.

Otros desalojos en Andalucía

El temporal ha obligado al desalojo de otras localidades en Andalucía. En la comunidad, la cifra de evacuados asciende ya a unos 5.000.

Los desbordamientos de los ríos y arroyos en la provincia de Córdoba han obligado este jueves al desalojo de al menos 348 personas en las zonas de Guadalvalle, y también en las inmediaciones del río Guadajoz. Varias de ellas han sido realojadas en un albergue habilitado en el barrio de Vistalegre en la capital cordobesa. Esta medida de carácter preventivo ha sido coordinada por los dispositivos de emergencias, servicios sociales y los ayuntamientos, que no descartan más desalojos y mantienen la vigilancia en las proximidades de los ríos.

En Ronda (Málaga), la Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha desplegado este mediodía en los alrededores de la ciudad, donde colaboran para mejorar la situación de caminos y carreteras que dejaron este miércoles a más de 300 personas aisladas. Los accesos a las áreas de La Indiana, Llano de la Cruz y Fuente de la Higuera permanecen cortados por el desbordamiento del Guadalevín debido a las intensas lluvias, que este miércoles dejaron más de 100 litros por metro cuadrado en diversos municipios de la Serranía de Ronda, cifra que superó los 200 en Alpandeire, según las estadísticas de Aemet.

La localidad de Arcos de la Frontera, en cuyo término se encuentra el pantano del mismo nombre, ya lleva desalojados a unos 800 vecinos. De ellos, está dando acogida en instalaciones municipales a unas 26 familias. Entre los desalojados se encuentran también los ancianos de una residencia, Residencial El Lago, que se encuentra junto al pantano. Las compuertas del pantano de Arcos, un embalse de regulación de unos 14,3 hectómetros, han abierto a su máximo histórico jamás registrado: 700 metros cúbicos por segundo, unos dos hectómetros a la hora.

En otra de las provincias castigadas por las fuertes lluvias, Granada, El subdelegado del Gobierno, José Antonio Montilla, ha actualizado a media mañana de este jueves los efectos de Leonardo. La situación continúa siendo “muy complicada”, ha dicho, aunque sin que se hayan producido daños personales hasta el momento. La acumulación de agua durante la noche y el caudal histórico alcanzado por numerosos ríos han provocado importantes incidencias, sobre todo en la cuenca del Genil —especialmente en Huétor Tájar, donde la UME coordina todas las actuaciones, Fuente Vaqueros y Villanueva Mesía—; en las faldas de Sierra Nevada –Dúdar–; en la comarca de Guadix, por el desbordamiento de los ríos La Lama y Fardes; en la Alpujarra, con Órgiva como sitio más afectado, y en varios puntos del litoral granadino. Hasta 234 personas han sido desalojadas de sus viviendas: 150 en Dúdar, 30 en Órgiva, 10 en Cenes de la Vega, 13 en Villanueva Mesía, 8 en Montillana, 2 en Salar y 12 en Pinos Genil.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ha asegurado que cuando pase la borras Leonardo y el resto de episodios de precipitaciones que se esperan en los próximos días en la comunidad, el Ejecutivo declarará “zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil” los territorios más azotados por un temporal que ya ha dejado 4.000 desalojados.

Con información de Eva Saiz, Javier Martín-Arroyo, Javier Arroyo y Nacho Sánchez.

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