Un incidente con militares británicos provocó la sanción al jefe policial de la frontera con Gibraltar

El expediente que acuerda la suspensión por cinco meses y medio de empleo y sueldo para el inspector jefe señala este suceso como uno de los tres por los que ha sido castigado

La frontera de España con Gibraltar en una imagen de 2020.alejandro ruesga

El inspector jefe de la Policía Nacional David Barrero, destinado en el puesto fronterizo con Gibraltar y señalado como el responsable de las colas que se han registrado en La Verja en los últimos meses al imponer controles de paso a los transeúntes que cruzan desde la colonia a España, ...

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El inspector jefe de la Policía Nacional David Barrero, destinado en el puesto fronterizo con Gibraltar y señalado como el responsable de las colas que se han registrado en La Verja en los últimos meses al imponer controles de paso a los transeúntes que cruzan desde la colonia a España, ha sido sancionado recientemente a cinco meses y medio de empleo y sueldo por, entre otros motivos, un incidente registrado hace un año con cuatro militares británicos. Así lo recoge el resumen del expediente que fue facilitado a los representantes sindicales de los agentes en la reunión que mantuvieron con la Dirección General de la Policía el pasado 20 de febrero para estudiar, entre otros temas, las sanciones a imponer a varios agentes. El documento, al que ha tenido acceso EL PAÍS, detalla los motivos por los que impusieron al mando policial tres sanciones disciplinarias por faltas “graves”, castigadas dos de ellas con 60 días cada una y la tercero, con 45.

Según este documento, el incidente con militares británicos por el que ha sido sancionado se produjo el 18 de marzo del año pasado. Ese día, Barrero, que era el responsable policial del puesto fronterizo de La Línea de la Concepción (Cádiz, 65.000 habitantes) con la colonia, “ordenó que se denegara la entrada a [varios militares de nacionalidad británica] que pretendían entrar en España, y que, los que estaban en suelo español, regresaran a Gibraltar”. La sanción se produjo no por esta actuación, sino por no informar de lo ocurrido a su superior, la jefa de la comisaría de la localidad gaditana. Esta se enteró de lo ocurrido “al día siguiente, cuando la noticia apareció en diversos medios de comunicación” y le pidió “explicaciones”.

La Dirección General de la Policía ha considerado que esta actuación del inspector jefe constituye una falta grave recogida en el artículo 8.c del Régimen Disciplinario de la Policía Nacional ―que castiga “la omisión de la obligación de dar cuenta a la superioridad con la debida diligencia de todo asunto que por su entidad requiera su conocimiento o decisión urgente”― y ha impuesto al mando policial un mes y 15 días de sanción.

Aquel incidente, según recogió entonces la prensa local, involucró a cuatro militares británicos que habían llegado al aeropuerto de Gibraltar en un vuelo civil y tenían billete de vuelta también desde la colonia. Este hecho les permitió pasar como turistas a España, donde se alojaron en un hotel de La Línea de la Concepción, en al menos tres ocasiones aprovechando que, desde que se consumó el Brexit, Gibraltar se encuentra en un limbo legal, ya que no se exige el pasaporte ni se limita el tiempo de estancia en España a los residentes en el Peñón, que solo necesitan mostrar su tarjeta roja de identidad para cruzar La Verja.

En uno de esos tránsitos desde Gibraltar a España, dos de ellos enseñaron para identificarse su documentación militar a los policías españoles. Cuando estos les preguntaron cuál era el motivo para cruzar la frontera, afirmaron que estaban trabajando en la colonia, pero que se alojaban junto a otros dos compañeros en la localidad gaditana colindante. Los agentes consideraron entonces que habían incumplido los requisitos exigidos a los ciudadanos extracomunitarios para entrar en el espacio Schengen (acuerdo de supresión de controles fronterizos internos, que engloba a 23 países de la Unión Europea, además de Suiza, Noruega e Islandia) y se les impidió entrar en España. A la vez se le pidió que contactaran con los otros dos militares que estaban en el hotel para que recogieran sus cosas y volvieran a Gibraltar.

Además de la sanción por no informar de este incidente, el expediente recoge otros dos hechos que terminaron elevando finalmente el castigo al mando policial a los 165 días de empleo y sueldo. Según la documentación, poco después del suceso con los militares británicos, el mando policial “ordenó la instalación de una antena de radiofrecuencia, para el control de embarcaciones, en las dependencias policiales del puesto fronterizo, todo sin el conocimiento ni la autorización de la jefa de la comisaría local”. Cuando esta tuvo conocimiento de este hecho, “ordenó su desinstalación”. Por este incidente, se le ha impuesto una sanción de dos meses al considerar lo ocurrido una falta grave recogida en el artículo 8.x del régimen disciplinario, que castiga “la infracción de deberes u obligaciones legales inherentes al cargo o a la función policial, cuando se produzcan de forma grave y manifiesta”.

El tercer hecho por el que ha sido sancionado tiene que ver con esta antena, ya que para instalarla remitió escritos tanto al Ayuntamiento de La Línea como a su Policía Local que no pasaron previamente por su jefa para que esta los visara y firmara. El expediente concluye que con ello, el inspector jefe “vulneró la orden de servicio dada por la responsable de la comisaría local, relativa a escritos y comunicaciones dirigidas a otros organismos y dependencias de la Policía Nacional, o entidades ajenas”, como era el caso, lo que considera una infracción grave. Por ello, le impone otra sanción de dos meses de empleo y sueldo en aplicación del artículo 8.b del Régimen Disciplinario, que castiga “la desobediencia a los superiores jerárquicos o los responsables del servicio con motivo de las órdenes o instrucciones legítimas dadas por aquellos (...)”.

El inspector jefe sancionado ha venido exigiendo en los últimos meses que se le den instrucciones por escrito sobre qué controles debe implementar en la frontera y ha advertido de que la no aplicación del protocolo Schengen supone un riesgo para la seguridad. Mientras, fuentes de Interior han subrayado que, al tratarse de una unidad operativa, las órdenes verbales bastan y que no sellar los pasaportes no afecta a la seguridad. El último incidente se produjo el pasado viernes cuando el mando policial fue convocado por su superiora, la comisaria jefe de La Línea, después de que, durante dos horas, ordenara exigir el sellado del pasaporte a los residentes en Gibraltar, lo que provocó un colapso en la frontera.

Este no fue el primer incidente protagonizado por el inspector jefe. El 11 de octubre, Barrero ordenó a sus subordinados empezar a sellar los pasaportes de los llanitos, lo que provocó que las autoridades gibraltareñas aplicaran la misma medida a los españoles. La cola se alargó entonces cuatro kilómetros. Muchos ciudadanos no pudieron llegar ese día a su puesto de trabajo y el hospital del Peñón se vio obligado a suspender intervenciones quirúrgicas por la falta de sus sanitarios transfronterizos. La escena se repitió el 22 de noviembre durante algo más de dos horas, hasta que una contraorden volvió a hacer decaer los controles exhaustivos.

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