Viaje por el Mekong, el río madre del Sudeste Asiático
Recorremos una travesía fluvial única entre Laos y Camboya. Una experiencia inolvidable que ha diseñado para ti EL PAÍS Viajes
¿Buscando una oportunidad para descubrir el Sudeste Asiático? Entre montañas envueltas en niebla, templos que guardan historias milenarias y ríos que son el alma de dos países, comienza un viaje que trasciende lo turístico para convertirse en una experiencia cultural profunda. Hablamos de un viaje entre dos países: Laos y Camboya, dos territorios donde el tiempo parece haberse detenido. Monjes descalzos recorren las calles al amanecer, las aguas del río Mekong dibujan la vida cotidiana y los vestigios del Imperio Jemer se alzan como testigos de una grandeza perdida...
Este año no tienes excusa. Laos y Camboya, entre templos sagrados en las aguas del Mekong es un itinerario diseñado para viajeros curiosos que ya han visto mucho mundo, pero que aún quieren más. Durante 17 días y, desde el 2 de septiembre de 2026, con el periodista y viajero empedernido Paco Nadal descubrirás desde la espiritualidad de Luang Prabang hasta la majestuosidad del templo de Angkor Wat. Será una inmersión en tradiciones, paisajes y sabores únicos.
En sus palabras: “Lo especial de este viaje es que vamos a usar como hilo conductor el río Mekong, “la madre de todas las aguas”, el gran río que vértebra esta parte de Asia y en torno al cual han crecido alguna de las mayores civilizaciones. Vamos a visitar ruinas arqueológicas muy famosas, como las de Angkor, pero también otras menos conocidas a las que no se suele ir en los programas clásicos, como Wat Phou o Sambor. Dormiremos en las famosas 4.000 islas, una zona donde el Mekong se desploma por unas interesantes cataratas. Y en Camboya, no nos limitaremos a visitar Siem Reap y Angkor, como hacen los programas habituales, sino que también vamos a descubrir zonas muy poco trilladas”.
¿Por qué se han combinado ambos países en un mismo viaje? Muy sencillo, porque forman un mismo eje a lo largo del río Mekong. “Es el gran cauce que vértebra la vida en esa región, y son una continuidad no solo en el paisaje, sino también en la religión, la cultura y la forma de entender la vida. Creo que es un viaje memorable a una parte del mundo amable, muy segura y fascinante como primera aproximación al exotismo oriental”, añade Paco Nadal.
2026 es, además, un buen momento para hacerlo, porque los dos países simbolizan muy bien todas las maravillas del Sudeste Asiático. Laos es el país del budismo por excelencia, un destino tranquilo, amable, con unos paisajes de montaña y arrozales que son los que un viajero sueña con encontrar en este rincón del mundo. “Y, por su parte, Camboya es el país que menos ha cambiado tras los conflictos bélicos que sufrió la región hace ya décadas. Además, cuenta con las ruinas arqueológicas más fascinantes de toda Asia: Angkor”, subraya. ¿Quieres saber más? Toma nota, estas son algunas de las paradas de este viaje fascinante por el río Mekong.
Viaje por el río Mekong: de Laos a Camboya
El Mekong, el río madre del Sudeste Asiático, será el hilo conductor de esta aventura. Este río es uno de los más largos del mundo, que atraviesa seis países —China, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam— y cuenta con casi 5.000 kilómetros de longitud. Esta gran columna vertebral nace en China, en la meseta tibetana, en el Himalaya, y desemboca en el mar de China, siendo un pilar fundamental de riqueza histórica, pues ha sido el sustento de numerosas poblaciones a lo largo de los siglos.
No es solo un río, sino un cauce que alimenta tierras fértiles, conecta culturas y sostiene una biodiversidad que solo el Amazonas supera. A sus márgenes, además, encontramos algunas de las grandes ciudades de Asia como la capital de Laos, Vientiane, Luang Prabang, y la capital de Camboya, Phnom Penh. En Laos, sus aguas reflejan los templos dorados y acompañan ceremonias como el Baci; mientras que en Camboya, se ensancha para dar vida a mercados ribereños, casas sobre pilotes y el espectáculo natural de las 4.000 islas. Navegar por él es viajar en el tiempo: aldeas flotantes, pescadores con redes tradicionales y cuevas sagradas donde miles de figuras de Buda reposan en silencio.
El recorrido de EL PAÍS Viajes se inicia en Luang Prabang, en las cataratas de Kuang Si para, posteriormente, subir a bordo de un barco lento tradicional para remontar el río. El nombre Mekong deriva de las palabras Mae (madre) y Khong (agua) reflejando la comprensión de esos pueblos del Mekong como su “río madre” y fuente de vida. Su cuenca es la segunda zona más rica en biodiversidad del mundo, solo superada por el Amazonas. Cuenta con 20.000 especies de plantas, 430 mamíferos, 1.200 aves, más de 800 reptiles y anfibios, y 850 especies de peces, como la mantarraya de agua dulce.
En esta primera travesía habrá parada en las cuevas de Tam Ting (también llamadas cuevas de Pak Ou), donde el río Nam Ou se encuentra con el Mekong. Este es un sitio de antigua importancia espiritual; fue aquí —durante el siglo XV—, donde las religiones animistas se unieron pacíficamente con el budismo. Dentro de las dos cuevas de Tam Ting hay estupas, santuarios y tallas de Buda. Más de 4.000 figuras de madera de Buda, muchas de ellas muy ornamentadas, se encuentran dentro de las cuevas naturales de piedra caliza, testimonio de la habilidad de los artesanos laosianos.
En la provincia de Vientiane, habrá varias paradas indispensables, una de nuestras favoritas es en la encantadora (y turística) ciudad de Vang Vieng. Fundada en el siglo XIV, esta ciudad junto al río Nam Song es una de las más visitadas por mochileros de todo el mundo por sus paisajes entre campos de arroz y pueblos de las etnias locales.
Sin duda, la capital de Laos, Vientiane, será otra de las paradas más importantes. Aquí se descubren los templos Wat Sisaket, Wat Ho Phra Kaeo y Wat Si Muang, el templo más activo de la ciudad donde se observan sus rituales budistas diarios. La gran estupa dorada That Luang y el arco de triunfo Patouxay son algunas de sus joyas. Y para entender la historia más reciente del país, una visita al Centro de Visitantes de COPE dará una visión conmovedora de la Guerra Secreta, que dejó a Laos como el país más bombardeado de la historia.
En Pakse confluyen los ríos Xé y Mekong, justo en la frontera con Camboya y donde el enorme río Mekong se ensancha. Desde el punto de vista turístico, esta ciudad cuenta con varios atractivos, empezando por el templo de Wat Phu, el complejo en ruinas de los templos del Imperio Jemer construido en distintas etapas, entre los siglos V y XII. Situado en la base de la montaña Phu Kao, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001. Su nivel más alto ofrece espléndidas vistas sobre el valle del Mekong.
En el sur de Laos, antes de saltar a Camboya, disfrutaremos de varios enclaves para dejar un buen sabor de boca: primero en la meseta de Bolaven, una fértil y bonita región del sur del país conocida por sus numerosas cataratas, sus poblaciones de grupos étnicos minoritarios y sus plantaciones de café y té. Las impresionantes cataratas de Tad Fan y Tad Yeung, el pueblo de la etnia Khmu y la catarata Tad Lo son otros de los lugares más impresionantes.
Si por algo es reconocido Laos es por sus famosas 4.000 islas. La zona de Si Phan Don es el ensanchamiento del río Mekong situado justo al norte de la frontera camboyana y conocido como las 4.000 islas. En ruta, las cascadas de Khone Phapheng, consideradas las más grandes del Sudeste Asiático, son una auténtica maravilla. De la población de Nakaxang Village se puede tomar un bote hacia la isla de Done Khone y visitarla con Tuk Tuk atravesando campos de arroz, el antiguo puente construido por los franceses que comunica las dos islas y las impresionantes cataratas Li Phi, en el mismo Mekong.
Angkor, las ruinas arqueológicas más fascinantes de Asia
El reino mágico de Camboya nos da la bienvenida en su lugar más conocido al norte del país: Angkor. Aquí el poderoso Imperio Jemer gobernó durante muchos años y fruto de ello quedaron las ruinas arqueológicas más visitadas del país, patrimonio mundial de la Unesco desde 1992, que se pueden visitar desde la ciudad de Siem Reap. Los templos budistas e hinduistas están a la altura de otras maravillas del mundo como Machu Picchu o Petra.
En el área arqueológica, se puede visitar el templo de Banteay Srei (el Templo de las Mujeres) del que se dice que tiene los mejores relieves de todo el arte khmer, el templo de Banteay Samre y, por supuesto, Angkor Wat, el templo hinduista mejor conservado del complejo y uno de los mejor conservados de todo el mundo. Este fue construido en el siglo XII por el rey jemer Suryavarman II, y es la joya del recinto arqueológico, sobre todo por sus galerías que están decoradas con valiosos bajorrelieves bajo la mirada de las imágenes del dios Vishnu.
La ciudad real amurallada de Angkor Thom fue construida al lado del río Siem Reap y es otra de las más importantes porque alberga el templo Bayón y la terraza de los Elefantes, entre otros templos menos conocidos, pero igual de bellos. Como decíamos, el complejo de Angkor cuenta con más de 300 templos repartidos en un área de unos 400 kilómetros cuadrados, siendo uno de los complejos religiosos más grandes y mejor conservados del mundo.
Nos despedimos del río Mekong, no sin antes haber visitado Phnom Penh, la ciudad más poblada y capital de Camboya. El mercado de Kondal, el Palacio Real, la Pagoda de Plata, el mercado central, el Wat Phnom, símbolo de la ciudad, el Museo del Genocidio y los Killing Fields (“los campos de la muerte”), son sus principales puntos de referencia.
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