Análisis:A LA PARRILLA

Santa Rocío

No creo que la muerte de Rocío Jurado sea un momento crucial de la historia de España, pero sí lo ha sido en la historia de la televisión española. No comparto el entusiasmo por el arte que la Jurado tan destacadamente representó, ni puedo estar de acuerdo con lo que Pedro Almodóvar, sin duda en un rapto emotivo, dijo el jueves ante una de las innumerables cámaras instaladas en el Centro Cultural de la Villa: "La mejor voz de nuestro país en los dos últimos siglos". Tampoco me identifica la frase ocurrente de Hilario Pino en Informativos Tele 5, "la banda sonora de muchas generaciones d...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

No creo que la muerte de Rocío Jurado sea un momento crucial de la historia de España, pero sí lo ha sido en la historia de la televisión española. No comparto el entusiasmo por el arte que la Jurado tan destacadamente representó, ni puedo estar de acuerdo con lo que Pedro Almodóvar, sin duda en un rapto emotivo, dijo el jueves ante una de las innumerables cámaras instaladas en el Centro Cultural de la Villa: "La mejor voz de nuestro país en los dos últimos siglos". Tampoco me identifica la frase ocurrente de Hilario Pino en Informativos Tele 5, "la banda sonora de muchas generaciones de españoles", pues no sólo mi generación sino las posteriores han crecido mayoritariamente escuchando otras músicas de aquí y de fuera. Todo lo cual no impide, por supuesto, que me apabulle la espontánea avalancha sentimental de tantísima gente y me conmuevan los momentos de genuina emoción vistos en la pequeña pantalla, entre los que señalo la salida del funeral en el santuario de la Virgen de Regla, con el doliente y siempre elegante Ortega Cano portando el féretro en primer lugar.

La cultura de la muerte en España tiene un componente histérico y santurrón, y de ello hubo muchas muestras en estas horas en las que las cadenas generalistas, con excepción de Cuatro y La Sexta (además de La 2), abandonaron su parrilla y yo diría que sus principios informativos para cubrir poco menos que en directo las honras fúnebres. Gabilondo, siempre en un punto y aparte, dijo la palabra adecuada en sus Noticias Cuatro del jueves: desmesura. Ayer, las grandes damas de la mañana dedicaron sus espacios íntegramente al acontecimiento, y Antena 3 rescató a la defenestrada María Teresa Campos, que hizo para mi gusto el mejor programa. De creer a la Campos (y yo la creo), Rocío Jurado fue una gran progresista en el rancio universo de la copla; su revolución no nos liberaría a todos, pero sí el valor de la estrella a quien la enfermedad empezaba a apagar, derrochando coraje y verdad en la última entrevista de su vida con Jesús Quintero, que TVE-1 rescató en el Telediario de Ana Blanco.

Archivado En