MOTOCICLISMO | Gran Premio de Catalunya

'Chattering'

Aparte de la Yamaha de Rossi, uno de los grandes dolores de cabeza de Honda desde que empezó la temporada ha sido el problema del llamado chattering, -que podría traducirse como 'castañeteo'-. Después de cinco carreras y sus correspondientes entrenamientos se sigue trabajando a fondo -esencialmente en el ajuste de las suspensiones y la elección de los neumáticos- para tratar de solucionarlo, pero el asunto se las trae. "En realidad, este es un problema que no tenemos forma de controlar", explica Ramon Forcada, jefe de mecánicos de Alex Barros en el equipo HRC.

Tampoco se trata de...

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Aparte de la Yamaha de Rossi, uno de los grandes dolores de cabeza de Honda desde que empezó la temporada ha sido el problema del llamado chattering, -que podría traducirse como 'castañeteo'-. Después de cinco carreras y sus correspondientes entrenamientos se sigue trabajando a fondo -esencialmente en el ajuste de las suspensiones y la elección de los neumáticos- para tratar de solucionarlo, pero el asunto se las trae. "En realidad, este es un problema que no tenemos forma de controlar", explica Ramon Forcada, jefe de mecánicos de Alex Barros en el equipo HRC.

Tampoco se trata de un fenómeno nuevo, sólo vuelve a estar sobre la mesa: el chattering es un determinado tipo de vibración generado por la interacción de los elementos elásticos de la moto, su inclinación y adherencia sobre el plano horizontal del asfalto y las distintas fuerzas en juego. Digamos que cuanto más rígido es el bastidor y más se agarran los neumáticos, menos filtra la moto las vibraciones. Cuando la moto está muy inclinada se apoya en el flanco del neumático, cerca de la llanta, donde es menos flexible y ofrece menor superficie de contacto y menor capacidad de amortiguación. Si la frecuencia de deformación de la goma y la de la suspensión entran en resonancia, toda la máquina se ve sometida a la vibración experimentando una especie de microsaltos que impiden al piloto controlar su manejo con la efectividad necesaria, y a más potencia, más problema... "Esto empezó hace cuatro o cinco años", dice Forcada, "y ha ido en paralelo a la escalada de potencia. Las motos cada vez dan más caballos y hay que transmitirlos al suelo a través de los neumáticos; éstos tienen que encajar mucha potencia y trabajar a temperaturas cada vez mayores, que llegan a los 140º en carrera". Hay que tener en cuenta que además del ajuste de las suspensiones, el compuesto de los neumáticos y su degradación, hay otros factores en juego difícilmente cuantificables o demasiado variables: el grip del asfalto (su adherencia o capacidad de agarre), la temperatura del mismo, el estilo de conducción de cada piloto, incluso su sensibilidad y sus manías personales... Y cada circuito y cada carrera son distintos. Forcada es un hombre con mucho crédito en el paddock, que acumula años de experiencia en formaciones como la de Sito Pons y el equipo de suspensiones Öhlins, entre otras. Para él la clave radica en estudiar las combinaciones de neumáticos y sus compuestos, sin olvidar que hay elementos aleatorios. Una misma goma puede presentar problemas de chattering en una sesión de entrenamientos y no darlos en la siguiente. A grandes rasgos, "si hay más grip hay más chattering, si hay menos grip hay menos chattering", y el meollo del asunto sigue siendo algo tan aleatorio como el propio piloto, aunque soluciones radicales también las hay: "Si les quitáramos 50 caballos a estos motores se terminaría el chattering enseguida". A grandes males, grandes remedios.

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