"Hoy yo trabajo gratis"

Las azafatas de la puerta Norte del recinto ferial Ifema hicieron doble jornada "gratis". El jueves, cuando finalizó su horario en el mostrador de información decidieron que se quedaban para ayudar a conducir a la gente por salas de exposiciones convertidas en multitudinarios velatorios. Mariola, Ruth, Patricia y otras 10 compañeras permanecieron viendo llegar por decenas a familiares desconsolados y llevándoles, con el mayor cariño hasta los habitáculos que les correspondían según la inicial del apellido de su familiar desaparecido. "El día ha cambiado desde que empezaron a traer los cuerpo...

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Las azafatas de la puerta Norte del recinto ferial Ifema hicieron doble jornada "gratis". El jueves, cuando finalizó su horario en el mostrador de información decidieron que se quedaban para ayudar a conducir a la gente por salas de exposiciones convertidas en multitudinarios velatorios. Mariola, Ruth, Patricia y otras 10 compañeras permanecieron viendo llegar por decenas a familiares desconsolados y llevándoles, con el mayor cariño hasta los habitáculos que les correspondían según la inicial del apellido de su familiar desaparecido. "El día ha cambiado desde que empezaron a traer los cuerpos de los fallecidos. Ha sido kafkiano, esto ha pasado de ser una feria a una morgue. Pero me he sentido obligada a quedarme para ayudar a esta gente que lo está pasando realmente mal. Me he dicho: hoy yo trabajo gratis", decía Mariola.

Las azafatas, que hicieron guardia hasta las ocho de la mañana de ayer aunque se vinieran abajo en algún momento ante el dolor, no fueron las únicas que ayer regalaron su tiempo y su ayuda. Los taxistas que esperaban en la puerta Norte no cobraban a los usuarios. Llegaron allí voluntariamente desde primera hora de la tarde del jueves. "Vino el primero cuando empezaron a traer aquí a los familiares. Nos dijo que estaba a la disposición de quien lo necesitara", contó Ruth, "y luego los demás han imitado su comportamiento".

Además, decenas de voluntarios de toda clase de organizaciones no gubernamentales (ONG) se acercaron espontáneamente para ayudar. "Ha venido gente de Albacete, de Huelva, de El Escorial, de un montón de lugares", explicaba Cristóbal Sánchez, de Solidarios para el Desarrollo. "Han venido tantos que hemos tenido que pedirles que se fueran porque más que ayudar estaban estorbando".

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