Oportunidades en el parqué

Si las OPV (oferta pública de venta) son hijas de una Bolsa en alza, un mercado deprimido suele parir OPA (oferta pública de adquisición de acciones). La caída en el precio de las acciones de las compañías que cotizan ofrece una oportunidad inmejorable para que otras empresas más fuertes traten de adquirir un paquete de acciones que le permitan tomar el control de la compañía opada.

La novedad es que, en este momento, a muchas de esas ofertas se les añade el calificativo de hostil. Y es que al bajo precio del mercado se le une la aprobación de la nueva de ley...

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Si las OPV (oferta pública de venta) son hijas de una Bolsa en alza, un mercado deprimido suele parir OPA (oferta pública de adquisición de acciones). La caída en el precio de las acciones de las compañías que cotizan ofrece una oportunidad inmejorable para que otras empresas más fuertes traten de adquirir un paquete de acciones que le permitan tomar el control de la compañía opada.

La novedad es que, en este momento, a muchas de esas ofertas se les añade el calificativo de hostil. Y es que al bajo precio del mercado se le une la aprobación de la nueva de ley de OPA, que pretende reforzar la defensa de los accionistas minoritarios, lo que ha acelerado el interés de muchas empresas por hacerse con el control de otras compañías. La OPA de Gas Natural sobre la eléctrica Iberdrola, la lanzada por los grupos italianos Quarta y Astrim sobre Metrovacesa, o la de PC SXXI Inversiones Bursátiles contra La Seda, son los últimos ejemplos de ofertas no deseadas por el consejo de administración.

Actualmente, 25 compañías cotizan por debajo de su valor contable, entre ellas NH Hoteles, Sol Meliá, Zeltia, Banco Zaragozano, Terra o Altadis.

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