FÚTBOL | Copa de la UEFA

El Alavés no teme al Kaiserslautern en el duelo de los intrusos

A la sombra de la historia y el encanto que inspira la eliminatoria Barcelona-Liverpool, la semifinal entre el Alavés y el Kaiserslautern (21.15 horas, TVE-1) es la de los intrusos. La de un debutante europeo que hace tres años ascendió a la Primera División española y la de un alemán que juega como los demás equipos de su país, pero con un rendimiento imprevisible.

El Alavés, llegado a estas alturas, ya no teme a nadie. Se sabe tocado por la gracia de su inconfundible camiseta de color rosa. Es el Pink Team. Hoy, en Mendizorroza, jugará sin urgencias, con la tranquilidad...

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A la sombra de la historia y el encanto que inspira la eliminatoria Barcelona-Liverpool, la semifinal entre el Alavés y el Kaiserslautern (21.15 horas, TVE-1) es la de los intrusos. La de un debutante europeo que hace tres años ascendió a la Primera División española y la de un alemán que juega como los demás equipos de su país, pero con un rendimiento imprevisible.

El Alavés, llegado a estas alturas, ya no teme a nadie. Se sabe tocado por la gracia de su inconfundible camiseta de color rosa. Es el Pink Team. Hoy, en Mendizorroza, jugará sin urgencias, con la tranquilidad de siempre, la que le ofrece el saber que dentro de dos semanas le espera el estadio Fritz Walter con 41.582 gargantas germanas. Es el campo del contrario, sí. Pero a la vista está que estos retos le animan. Ha pasado todas las eliminatorias ganando al rival lejos de Vitoria, excepto al Rayo Vallecano, pero es que le hacía falta el factor visitante porque la suerte había quedadp echada en la capital alavesa (3-0).

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La única duda se la genera el estado físico de Javi Moreno. Duda, que no temor. Detrás está el uruguayo Iván Alonso, el suplente más rentable del Alavés, que, cuando juega de titular, como el pasado domingo en Oviedo, es capaz de marcar dos goles.

Un alemán peculiar

El Kaiserslautern es el último obstáculo para el Alavés en el camino hacia la final de Dortmund. Es un cuadro alemán con todas las de la ley, aunque con peculiaridades. Juega con el mismo esquema que sus compatriotas, aunque con futbolistas exóticos: el luxemburgués Strasser, un buen zurdo; el egipcio Ramzy, un marcador; el búlgaro Hristov, organizador; el sueco Pettersson, alero ofensivo; el brasileño Rati-nho, rápido y habilidoso; el griego Grammozis, un trotón; el checo Lokvenc, de 1,96 metros de estatura y delantero, y dos productos nacionales: el primero, el lujoso Basler, retrasado ahora al puesto de libre como en su día, por razones de edad, se retrasó Matthaus; el otro, un nuevo hallazgo, Klose, un delantero polaco de 22 años.

El Kaiserslautern no se podía imaginar al principio de la temporada su posición. O sí, porque es capaz de todo. De descender en 1996 a Segunda, ascender al año siguiente con Otto Rehhagel y ganar a continuación la Liga. O de arrancar esta temporada al borde del descenso, despedir a Rehhagel y aspirar ahora con Andreas Brehme a todo a base de un fútbol lineal -más en las últimas semanas, con Djorkaeff lesionado- pero efectivo. El francés no jugará hoy, pero sí en la vuelta.

Alavés: Herrera; Contra, Karmona, Téllez, Geli; Desio, Pablo; Tomic, Jordi, Astudillo o Ibon Begoña; y Javi Moreno o Iván Alonso.

Kaiserslautern: Georg Koch; Harry Koch, Basler, Ramzy; Pettersson, Ratinho, Grammozis, Hristov, Strasser; Klose y Lokvenc.

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