Cartas al director

Los filósofos estudian ciencias

En esta misma sección se ha publicado recientemente una carta de Germán Sierra, catedrático de Medicina, referente al congreso de intelectuales que ha tenido lugar en Salamanca. En dicha carta el profesor Sierra expresa su sorpresa e indignación ante ciertas afirmaciones sobre el estado de nuestra cultura científica, que, según las referencias de Prensa, se emitieron en dicho congreso. Por mi parte, coincido en el carácter peregrino de dichos juicios, pero no me parece menos peregrina la explicación que el profesor Sierra da. Según él, tales opiniones encuentran su raíz en "unas facultades de ...

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En esta misma sección se ha publicado recientemente una carta de Germán Sierra, catedrático de Medicina, referente al congreso de intelectuales que ha tenido lugar en Salamanca. En dicha carta el profesor Sierra expresa su sorpresa e indignación ante ciertas afirmaciones sobre el estado de nuestra cultura científica, que, según las referencias de Prensa, se emitieron en dicho congreso. Por mi parte, coincido en el carácter peregrino de dichos juicios, pero no me parece menos peregrina la explicación que el profesor Sierra da. Según él, tales opiniones encuentran su raíz en "unas facultades de Filosofía donde conocimientos como la estructura del mundo físico, del mundo biológico o del mundo matemático no son ni siquiera considerados".Me gustaría en este sentido informar al profesor Sierra de que la licenciatura de Filosofía -al menos tal como se desarrolla en la Universidad Autónoma de Madrid- comprende dos cursos de Historia de la Ciencia, así como las asignaturas de Lógica (simbólica), Metodología Científica y Filosofía de la Ciencia. En el orden de las ciencias humanas y sociales se debe cursar Psicología, Sociología y Antropología Cultural. Y dejo a un lado las inevitables referencias a planteamientos científicos, que en la mayoría de las materias filosóficas -por utilizar este convencional lenguaje- resultan imprescindibles.

Confieso mi perplejidad al ver cómo afirmaciones arbitrarias se acumulan sobre afirmaciones arbitrarias. Y cuando no se trata de opinar sobre la vida en Marte, sino

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sobre lo que ocurre en nuestra propia casa. Yo les rogaría encarecidamente a todos los que se sienten llamados a opinar sobre la situación cultural de nuestro país que miren un poquito más allá de su tertulia, y a todos los ciudadanos preocupados por el tema les pediría que no confundan la realidad de nuestra cultura con las verbenas intelectuales que últimamente proliferan. / Catedrático de la Universidad Autónoma.

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