La Copa le da la felicidad al Sevilla

Ocampos e Isaac guían al equipo andaluz para derrotar a un fallón Getafe

Issac Romero celebra con sus compañeros del Sevilla su segundo gol al Getafe.Mariscal (EFE)

La Copa le da la felicidad al Sevilla. Es un torneo donde el conjunto andaluz, angustiado en la Liga, suele obtener buenos resultados. Además, la Copa le gusta a su afición, como se demostró en el hecho de que cerca de 2.000 aficionados se desplazaran a Getafe para animar a su equipo. Y se llevaron un alegrón. El Sevilla eliminó a un fallón conjunto de Bordalás, que facilitó el camino con unos errores groseros en defensa que no son habituales en su rendimiento. ...

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La Copa le da la felicidad al Sevilla. Es un torneo donde el conjunto andaluz, angustiado en la Liga, suele obtener buenos resultados. Además, la Copa le gusta a su afición, como se demostró en el hecho de que cerca de 2.000 aficionados se desplazaran a Getafe para animar a su equipo. Y se llevaron un alegrón. El Sevilla eliminó a un fallón conjunto de Bordalás, que facilitó el camino con unos errores groseros en defensa que no son habituales en su rendimiento. El Sevilla está en cuartos de la Copa después de que Ocampos e Isaac tomaran un destacado protagonismo. El extremo argentino tiró de su equipo y fue el artífice de las dos jugadas que acabaron en los goles de Isaac. Un delantero de 23 años del filial del Sevilla que anotó sus dos primeros goles con el primer equipo. No es un portento técnico, pero tiene instinto y conoce muy bien su oficio. El Sevilla realizó un buen segundo tiempo, donde sus centrales, por fin, se mostraron contundentes. El Getafe no pudo casi nunca con una defensa donde su primer hombre era el tercer portero, Alberto Flores, que tuvo que jugar por la lesión de Dmitrovic en el calentamiento.

Sin ideas ni puntería, el Getafe dice adiós a la Copa mientras que el Sevilla esboza una de las pocas sonrisas que se le asoman al rostro en esta dura temporada. Se atisba algún que otro brote verde en el grupo de Quique. Por ejemplo, ante el Alavés, en la Liga, fue un desastre en la defensa del balón parado. En Getafe mejoró mucho en esa faceta. Con cinco hombres en la zaga, el Sevilla estuvo más arropado y fue menos vulnerable que en partidos anteriores. Ahora le toca visitar en la Liga al Girona el próximo domingo. Será duro, sin duda, pero la alegría que se pegó en Getafe nadie se la puede quitar del cuerpo.

Todo lo que le pasó al Sevilla en el primer tiempo ante el Getafe tuvo como protagonista a Sergio Ramos. A sus 37 años, una leyenda del fútbol español disfruta de sus últimos momentos en la élite intentando liderar a un equipo en plena crisis. Consciente de sus limitaciones, pero también de su jerarquía, Quique diseña una defensa de tres centrales para que el campeón del mundo no sufra demasiado. También es la mejor forma de ordenar a un Sevilla muy endeble atrás.

Mientras el grupo lucha por salir del pozo, hay momentos en los que Sergio es determinante para lo bueno, como en el remate de cabeza que supuso el primer gol del Sevilla a los ocho minutos. En su intento de ser protagonista siempre, también el camero midió mal un salto en un despeje que dejó solo a Mata, que volvió a marcarle al Sevilla como ocurriera en la Liga.

Con Sergio Ramos en todas las fotos, el equipo andaluz, que empezó bien, se fue diluyendo ante la presión al balón del Getafe. Es fantástico en esta faceta el conjunto de Bordalás. Hace de cada disputa una guerra de guerrillas y sus emboscadas fueron empequeñeciendo a un rival sin salida alguna con la pelota. Lo sufrió Suso, la única fuente de fútbol del Sevilla, así como secundarios como Sow. El choque se fue haciendo bronco, con un Getafe dominador, que siempre llegaba antes al balón que un Sevilla que se fue apagando de forma progresiva. A los madrileños sí les faltó colmillo para poner en apuros a Alberto Flores.

Un balón en largo que se tragó Gastón nada más comenzar la segunda mitad cayó en los pies de Ocampos en el área. El argentino dibujó un pase perfecto al segundo palo, donde emergió Isaac con un gran salto para hacer el segundo gol del Sevilla. Un gol típico de ariete, de un futbolista de pocos recursos técnicos pero de buenos movimientos. El Getafe notó el golpe. Tanto, que siete minutos después se vio sorprendido en un gran contragolpe de Ocampos que culminaron Sow e Isaac. El Sevilla ganaba 1-3, con cierta solvencia y mucha pegada, cualidades desconocidas a lo largo de este curso. Es lo que tiene la Copa, que rehabilita a un equipo que la disputa sin la presión de la Liga.

El Getafe hizo un ejercicio de impotencia desde que encajó el tercer gol. Bordalás realizó numerosos cambios, aunque su equipo nunca encontró el espacio y el pase medido ante un Sevilla bien replegado y metido atrás. Los minutos fueron pasando y los andaluces apenas pasaron apuros. Ya están en cuartos de final. Campeones del torneo en 2007 (ante el Getafe) y 2010 (contra el Atlético), al Sevilla le gusta la Copa. En este siglo, ha alcanzado la ronda de cuartos hasta en 15 ocasiones. Solo el Barcelona, con 18, supera al equipo andaluz, que estará este viernes en el bombo.

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