La cereza chilena no festeja el Año Nuevo chino: “Los precios de oro se acabaron”
El volumen de los envíos del fruto rojo, altamente consumido durante la celebración, fue superior al de lo demandado por China. “Algunos productores tendrán ingresos inferiores a sus gastos”, dice Víctor Catán, presidente del gremio Fedefruta
El Año Nuevo chino llegó con malos presagios para los productores de cerezas de Chile después de que los precios de la fruta roja, altamente demandada durante la festividad asiática que este 2026 arrancó el 17 de febrero, cayeron cerca de un 7% en relación con la temporada anterior, según datos preliminares de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA). El desplome de los costos se produjo después de que el país sudamericano exportó unas 98 millones de cajas (cada una pesa cinco kilos), lo que excedió la demanda de su principal comprador, China.
China concentra el 87% de la oferta de cerezas chilenas, un negocio cuya comercialización se ha disparado en los últimos años al calor de la demanda asiática. Hace una década, Chile enviaba apenas 70 toneladas a su principal mercado, el equivalente al 14% de lo que exporta hoy. Pero el ciclo de las ganancias excepcionales parece haber quedado atrás. “Los precios de oro se acabaron”, afirma Antonio Walker, presidente de la SNA y exministro de Agricultura durante el segundo mandato de Sebastián Piñera (2010-2014 y 2018-2022).
Esta es la segunda temporada consecutiva con resultados de ventas decepcionantes para Chile, uno de los líderes mundiales en exportación de cerezas. De hecho, organizaciones, como la Federación Gremial Nacional de Productores de Productores de Frutas (Fedefruta), no descartan que este 2026 los resultados sean más estrechos que los de 2025. “Algunos productores tendrán ingresos inferiores a sus gastos. Es decir, no van a salvar los costos”, comenta Víctor Catán, presidente de Fedefruta.
Para Walker, es natural que una industria que creció con rapidez comience a ajustar sus precios tras el fuerte aumento de los volúmenes exportados. Con todo, admite que “esperábamos que esta temporada los precios fueran superiores a los reales, pero no fue así”.
La cosecha se adelantó 10 días por cambios en las condiciones meteorológicas, lo que generó una acumulación de fruta que terminó en frigoríficos chinos semanas antes de que el país asiático celebrara su nuevo ciclo lunar. De ahí que el mercado tuvo que asimilar en poco tiempo volúmenes considerablemente mayores, lo que tensionó los precios desde el arranque de la temporada.
El exceso exportado rondaría el 30%, estima Jorge Valenzuela, director de Fedefruta. “Quizás con un Año Nuevo más temprano el sistema habría sido capaz de absorber toda esa fruta. Pero hay un tercio adicional que el mercado no está tomando, ya sea por calidad, por condición varietal o por la propia economía china. Son muchos factores”, señala.
Catán recuerda que, como gremio, unos meses antes de la cosecha aconsejaron a los agricultores realizar podas más fuertes con el objetivo de obtener menos kilos de cerezas por hectáreas. Eso, además, tenía la intención de mejorar la calidad del producto que sería vendido en el exterior. “Pero, en algún minuto de la temporada, se produjo una psicosis y se pensó que había menos frutas de las que estaban estimadas. Y, así, muchos productores empezaron a embalar cerezas de calibres que no son atractivos para el mercado chino”, explica.
Aunque la economía china creció un 5% en 2025, el contexto internacional se ha vuelto más incierto. Catán advierte que, pese a la expansión de la República Popular China, existen “señales económicas complejas” a nivel global que llevan a los consumidores a restringir el gasto. Los productores apuntan a ese factor como uno de los elementos que estaría incidiendo en las ventas de cerezas, un producto considerado premium en el mercado asiático.
La cereza es uno de sus principales productos no mineros de exportación de Chile (representa el 40% de los envíos de frutas del país). María Ignacia Fernández, ministra de Agricultura del Gobierno de Gabriel Boric, asegura que la baja en el valor exportado de esta fruta no compromete el desempeño general de la economía chilena ni del comercio exterior, y tampoco desdibuja el papel estratégico del sector silvoagropecuario en el país: “Hoy Chile tiene una canasta exportadora más diversificada y resiliente, lo que permite absorber ajustes en productos específicos sin impactos macroeconómicos relevantes”.
En 2025, las exportaciones totales alcanzaron un récord de 107.004 millones de dólares, con un crecimiento del 7,9% respecto de 2024, y a enero de 2026 el comercio exterior sigue mostrando cifras históricas, superando los 18.000 millones de dólares, según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa) del ministerio de Agricultura. En esta buena racha contribuye un auge en los precios del cobre, la principal producto de exportación, desde hace un mes.
A pesar del desplome en los valores de las cerezas, el sector frutícola espera este 2026 aproximarse al hito histórico de los 3.034 millones de dólares de ventas, alcanzados en la temporada de enero a noviembre del año pasado. “Esta cifra, de todas maneras, es impresionante”, indica Walker. Pero este monto no se traduce en mejores retornos. La industria de la cereza se agrandó en Chile en los últimos años, expandiendo igualmente sus costos en inversiones tecnológicas.
“El desafío de ampliar los mercados”
La ministra de Agricultura explica que, aunque el menor precio de la cereza no afecta el desempeño macroeconómico del país, “sí es un tema relevante para la economía agrícola y para los territorios rurales, por su impacto en empleo, ingresos y encadenamientos productivos”.
Fernández, sin embargo, asegura que esta pujante industria está lejos de llegar al fin de un ciclo, sino que se aproxima a una etapa de mayor madurez. “Este momento deja aprendizajes importantes para toda la cadena: no basta con crecer en volumen, también hay que crecer en sofisticación comercial, en atributos de calidad, en diversificación de mercados y en valor agregado”, dijo.
El negocio de las frutas es dinámico. Los productores que llevan décadas en este sector aseguran que en el pasado también hubo procesos de ajustes productos como la manzana, la uva de mesa y el kiwi. “No creo que se acabó el superciclo (…) Chile es el mayor productor de cerezas en el hemisferio sur. Tenemos las condiciones climáticas óptimas para la producción y, aunque lo que está sucediendo no es un problema estructural, sí tiene que ocurrir un ajuste desde el punto de vista productivo y varietal”, dice Jorge Valenzuela.
Los gremios de las frutas, de momento, apuntan a concentrarse en enviar cerezas de calidad, poniendo foco en las variedades más demandadas en China por su color, sabor y tamaño (Santina, Lapins, Royal Dawn y Black Rock), pero también en ampliar su participación en otros países, como Estados Unidos, la India y el continente europeo. “Tenemos un desafío de ampliar los mercados, no depender solo de China; así que estamos haciendo mucho promoción de la cereza en otros mercados”, destaca Walker.