Ir al contenido
suscríbete

‘Malquerida’: un culebrón infalible

Aitana Sánchez-Gijón y Goizalde Núñez sostienen la nueva producción de la obra de Jacinto Benavente dirigida por Natalia Menéndez

Aitana Sánchez-Gijón, en 'Malquerida'.MARCOSGPUNTO (Teatro Español)

El patio de butacas del Teatro Español de Madrid se alborota con sonoras exclamaciones cuando, en la última escena de Malquerida, se desvela el desenlace. El golpe de efecto con que Jacinto Benavente remató la obra hace un siglo sigue funcionando y ...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

El patio de butacas del Teatro Español de Madrid se alborota con sonoras exclamaciones cuando, en la última escena de Malquerida, se desvela el desenlace. El golpe de efecto con que Jacinto Benavente remató la obra hace un siglo sigue funcionando y esta nueva producción se lo juega todo a la baza argumental, quitándole aquel contexto costumbrista con que el Nobel enmarcaba sus textos para conectar con el público de la época, que justo es lo que los vuelve antiguos pasado su tiempo. La directora Natalia Menéndez se centra en la trama y la envuelve en una atmósfera poética que invoca a Lorca, que es justo lo contrario de Benavente. La propuesta es loable, pero Benavente no es Lorca y, si le quitas el contexto, lo que te queda es el culebrón.

Como culebrón, la obra engancha igual que las series de época que proliferan en la tele. El público lo disfruta de la misma manera. De hecho, triunfó como telenovela en México hace una década. Pasiones, celos, tensiones familiares, asesinatos y venganzas. El armazón teatral de Benavente es infalible y diáfano. La adaptación, realizada por la propia Menéndez en colaboración con Juan Carlos Rubio, lo depura al máximo desde el título, eliminándole el artículo a La malquerida. Suprime personajes, diálogos y expresiones en desuso. Gana en ritmo y mantiene la atención, pero se descontrola en el drama, forzándolo hasta la tragedia. El resultado es exagerado.

Esto afecta también a la interpretación. Los actores se desbocan en muchos momentos. Por encima del resto del elenco, destacan Aitana Sánchez-Gijón y Goizalde Núñez. Entre las dos sostienen la función. La primera en el papel de Raimunda, a la que aporta matices propios. Núñez encarna a la criada con una naturalidad que se agradece entre tanta intensidad.

Cada vez que Benavente vuelve a escena, regresan también los debates sobre el viejo y el nuevo teatro español. En todo caso, conviene preguntarse por qué y para qué vuelve. En este momento en que el teatro público madrileño tiende a retroceder al pasado, la respuesta la podemos encontrar en el propio pasado. En 1988, en un artículo en este periódico titulado Benavente o el regreso al orden, Eduardo Haro Tecglen empezaba así: “Desde el fondo del patio de butacas se ve un mar de cabezas grises, blancas, con reflejos azulados. Abrigos de pieles, bastones, algunas toses profundas y a veces un poco dramáticas: la burguesía ha vuelto al teatro. Al Español, otra vez, a ver a Benavente. Otra vez. Es un regreso al orden”.

Malquerida

Texto: Jacinto Benavente. Dirección y adaptación: Natalia Menéndez. Reparto: Aitana Sánchez-Gijón, Juan Carlos Vellido, Lucía Juárez, Goizalde Núñez, José Luis Alcobendas, Dani Pérez Prada, Alex Mola, Antonio Hernández Fimia. Teatro Español. Madrid. Hasta el 26 de abril.




Archivado En