TEATRO | CRÍTICA DE 'RITA'

A Hipólito le sienta bien el luto

El actor está especialmente inspirado en la comedia ‘Rita’, de Marta Buchaca, que protagoniza junto a Mapi Sagaseta

Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta, en 'Rita', de Marta Buchaca.Javier Naval

Una obra sobre el intrincado multiverso de los vínculos familiares, que tan caro le resulta a Marta Buchaca. Mediante 11 escenas breves, concisas, rítmicas, de un humor chispeante, cada una de ellas con su planteamiento, nudo y desenlace, la todavía joven autora barcelonesa va perfilando las relaciones entre una benjamina mimada por su madre y su hermano mayor, que nunca encontró manera de establecer una relación franca y cordial ni una comunicación asertiva con su progenitora.

Ambos personajes, dibujados por Buchaca con firme trazo cómico y diálogos coloridos, adquieren volumen notable en las interpretaciones empáticas, decididas, a pulmón, de Carlos Hipólito y Mapi Sagaseta, que son todo oídos y hacen mella el uno en el otro a cada nueva réplica. El actor madrileño está particularmente inspirado en su divertida composición de Toni, el hombre maduro separado, aprensivo, psicológicamente dependiente de una perrita a la que puso el nombre de su madre: Rita. La actriz canaria, intérprete de Julia, y él hacen un tándem divertido, irónico, que habla con esa confianza admirable con la que solo los amigos excelentes y los buenos hermanos son capaces de abordar los asuntos personales conflictivos.

Además del patronímico, la madre y la perra comparten un deterioro cognitivo en fase terminal. De ahí que Julia, que es médica, se plantee la posibilidad de finalizar con su sufrimiento. No es Rita una comedia sobre la eutanasia, porque apenas abre debate al respecto y los términos en los que este se plantea son demasiado amables y están exentos de controversia. La realidad es más compleja: no siempre los hijos cuando se ven en una situación similar a la de Julia actúan con buenas intenciones ni libres de conflictos de intereses.

Bien escrita y mejor dialogada, Rita no acaba de entrar, sin embargo, en la materia oscura del final de las personas con alzhéimer. Es un cuadro vivísimo de las relaciones fraternales y maternofiliales, pero no teatro de ideas. Algún mérito debe tener Lautaro Perotti, el director, en la verdad que respiran las interpretaciones de Sagaseta e Hipólito, aunque ambos al cabo apenas se toquen: se agradecería que lo hicieran como se agradece el beso que se dan durante los aplausos. Dudo que la marcada división entre escenas que propone el director argentino sea más eficaz que el fluir de unas en otras que la autora propone en sus acotaciones. Es artificioso el broche con Frank Sinatra.

Rita. Texto: Marta Buchaca. Dirección: Lautaro Perotti. Teatro Fernán Gómez Madrid. Hasta el 20 de febrero.

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