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Los grandes empresarios de Argentina alertan sobre la crítica situación de la industria y le reclaman respeto a Milei

Dos poderosas cámaras patronales se pronuncian tras los ataques del presidente contra el sector

Vista del puerto de Buenos Aires, el 15 de enero.Agustin Marcarian (REUTERS)

Con la apertura de importaciones y la caída del consumo, en un contexto de ajuste fiscal y monetario, se estima que más de 21.900 empresas cerraron en Argentina durante los dos años que lleva el Gobierno de ...

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Con la apertura de importaciones y la caída del consumo, en un contexto de ajuste fiscal y monetario, se estima que más de 21.900 empresas cerraron en Argentina durante los dos años que lleva el Gobierno de Javier Milei. Hasta ahora, los grandes empresarios locales han sostenido su apoyo al plan económico del presidente ultra, pero en las últimas horas los sectores más perjudicados han encendido las señales de alerta. “Sin industria no hay Nación”, es el título de una declaración recién difundida por la Unión Industrial Argentina (UIA): la mayor organización patronal del país advierte sobre la “crítica” situación que sufren las empresas manufactureras. La Asociación Empresaria Argentina (AEA), que agrupa a las principales firmas nacionales, también reclama “un diálogo constructivo y respetuoso entre el Gobierno y el sector privado”.

Los pronunciamientos patronales se conocieron este martes, después de que Milei renovara sus ataques contra el empresariado argentino durante su discurso de apertura de las sesiones parlamentarias, el 1 de marzo pasado. El presidente calificó a los popes de la industria de “corruptos” y los acusó de ser “cazadores de zoológico”, es decir, meros beneficiarios de políticas proteccionistas y, por eso, enemigos de la apertura comercial indiscriminada que él impulsa.

La UIA respondió con un comunicado en el que, por primera vez desde que gobierna la ultraderecha, manifestó “preocupación por la situación de diversos sectores industriales” y planteó que “la transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato”. “Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo", agregó, tras reconocer los “avances” económicos conseguidos por el Ejecutivo.

La entidad recordó que la industria argentina está detrás del 19% del producto bruto nacional y emplea directamente al 19% de los trabajadores formales, cerca de 1.200.000 personas.

Sobre las críticas de Milei a “un esquema industrial fuertemente subsidiado”, la UIA remarcó que “el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”. Para terminar, exigió “avanzar en una agenda que permita reducir las distorsiones”, pero pidió que “el respeto” sea la “condición básica del desarrollo”.

El comunicado de AEA fue más moderado. Solicitó “seguir avanzando en el proceso de estabilización de la economía que permita generar las condiciones para el crecimiento sostenido” —en particular, pidió “continuar disminuyendo la presión tributaria”— y valoró el equilibrio de las cuentas públicas, así como la caída del gasto público en el PIB, entre otras medidas del Gobierno. Su reclamo se centró en la metodología, un mensaje que pareció contestar a los ataques personales de Milei a algunos empresarios, como Paolo Rocca, del Grupo Techint, o Javier Madanes Quintanilla, de Fate y Aluar. “Es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el Gobierno y el sector privado de modo de remover los obstáculos al desarrollo“, advirtió AEA.

La reacción del Gobierno, hasta el momento, ha consistido en reafirmar su programa y desacreditar el proteccionismo. “Argentina no es ninguna potencia industrial ni mucho menos. Ni siquiera fuimos capaces de crear trabajo o de aumentar el nivel de empresas”, dijo el ministro de Economía, Luis Caputo, este martes, en un encuentro de la Fundación Mediterránea. “Ese modelo que pretenden mostrar como industrialista lo único que ha sido, en realidad, es un modelo prebendario y, de alguna manera, corrupto”. También consideró: “El sistema es perverso porque cazar en el zoológico hace que no se tengan incentivos ni siquiera para comprar un rifle con mira telescópica. Es tremendamente ineficiente. Y, si es ineficiente, es inmoral porque obliga [a los consumidores] a comprar bienes de peor calidad a mayor precio”.

La apertura comercial impulsada por Milei supuso que, en 2025, las importaciones de Argentina aumentaran un 24,7% —la mayoría procedentes de Brasil y China—. Paralelamente, la actividad industrial del país alcanzó en diciembre pasado seis meses de contracción; en ese mes, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en el 53,8%. Si bien la actividad económica del país creció un 4,4% el último año —después de haber caído en 2023 y 2024—, ese promedio es arrastrado hacia arriba por el crecimiento registrado en minería, agricultura e intermediación financiera. Y oculta el crítico presente que atraviesan la industria, el comercio y la construcción, rubros que concentran gran parte del empleo y en los que se suceden los casos de firmas que cierran o reducen su personal.

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