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Radiografía de la agenda oficial del presidente Lula

El análisis de la ONG Fiquem Sabendo muestra con qué ministros y empresas se reúne más, a qué líderes extranjeros ve y con cuáles conversa

El presidente Lula, en un acto oficial, el pasado enero en Brasilia. Adriano Machado (REUTERS)

Cuando está en Brasilia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, comienza la jornada en el gimnasio, con una horita para correr y hacer musculación, según él mismo presume. Su agenda oficial suele arrancar en su despacho del palacio de Planalto a las nueve, frecuentemente con el ministro de la secretaría de Comunicación Social y el secretario de prensa. Come en torno a la una. Por recomendación de su esposa, dieta saludable y, preferentemente, en casa. Después, retoma sus compromisos públicos. El último de día suele empezar a las cinco o a las seis de la tarde.

Cuando viaja dentro de Brasil, las jornadas se alargan porque suelen incluir actos en varias ciudades y las distancias son de país continental también para quien vuela en avión oficial.

Pero ¿con qué ministros se reúne más a menudo? ¿A qué líder extranjero ha visto más que a ningún otro? ¿Con cuál de sus homólogos internacionales conversa más por teléfono? ¿De qué ramo son los empresarios que más recibe?

La ONG Fiquem Sabendo (infórmense) ha estudiado las agendas del presidente Lula durante los tres primeros años de su tercer mandato (2023, 2024 y 2025). Fueron cuatro compromisos al día, la mitad con visitas identificadas con el nombre, en total 4.488 reuniones de trabajo.

Para analizarlos. Fiquem Sabendo, volcada en defender la transparencia y fiscalizar a las autoridades, ha usado una herramienta propia llamada Agenda Transparente con la que hacen seguimiento de las reuniones de las autoridades del Gobierno federal.

Sus datos ofrecen una ventana a las prioridades del presidente Lula, que espera ser reelegido en octubre, más allá de su discurso. Estas son algunas de las conclusiones obtenidas a partir del informe de la ONG, de 20 páginas

El ministro de la Casa Civil, el más asiduo

Lula preside un Gabinete con casi 40 ministros (había que satisfacer a muchos aliados). El que más le visita es el obvio, el de la Casa Civil, Rui Costa, que viene a ser el primer ministro. Tuvieron 343 compromisos, Costa participó de casi un 10% de la agenda de Lula. Le siguen el ministro encargado de las relaciones con el Congreso —un cargo vital dado que los aliados del Partido de los Trabajadores están en minoría parlamentaria—, el de Hacienda y el de Comunicación.

La única mujer en la parte alta de la tabla es la ministra de gestión de los servicios públicos. Tras ella, Gleisi Hoffman, ahora responsable de la relación con el Poder Legislativo; antes, presidenta del PT.

En persona, gana Macron

Los presidentes extranjeros con los que más se ha reunido Lula en este mandato son dos europeos, el francés Emmanuel Macron, con gran ventaja, y el español Pedro Sánchez. Con Macron, ha celebrado 23 reuniones, 18 en persona y el resto, virtuales.

Ambos mantienen una gran complicidad personal pese a sus orígenes dispares (uno fue obrero-sindicalista y el otro, banquero de inversión), la diferencia de edad (32 años) y a sus profundas diferencias respecto a un asunto medular en la relación bilateral, el acuerdo comercial UE-Mercosur. El posado que hicieron en la Amazonia durante la visita oficial de Macron a Brasil generó una catarata de memes por aquella estética de pareja de recién casados. Con Sánchez, ha mantenido 15 encuentros, la mitad en persona, incluidas visitas oficiales. En este caso, a la complicidad, se une la sintonía ideológica.

Aunque coincidieron poco tiempo en el poder, con el argentino Alberto Fernández se vio en 14 ocasiones (Lula nunca olvidará que lo visitó cuando estaba preso).

Xi Jinping, el presidente chino, suma 13 encuentros (incluida una visita oficial a Brasilia) frente a los ocho con Joe Biden, de EEUU. Otros líderes de los BRICS, como Narendra Modi, de India, y Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica, destacan junto a colegas latinoamericanos. El colombiano Gustavo Petro iguala los 13 encuentros de Xi.

El caso de Vladímir Putin resulta llamativo porque siete de los diez encuentros con él fueron en la distancia, dado que el presidente ruso raramente sale de su patria desde que la Corte Penal Internacional ordenó su detención tras la invasión de Ucrania. Lula, que tuvo que cancelar un viaje a Rusia por un accidente doméstico, sí que acudió a Moscú a acompañarle en el emblemático 80º aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.

Al teléfono, destacan Sánchez, el Papa y Oliver Stone

El análisis de las llamadas telefónicas y videollamadas de Lula muestra al presidente Sánchez, con siete llamadas, como el primer interlocutor en volumen fuera del círculo compacto de sus colaboradores más cercanos. Ahí se incluye al embajador Celso Amorim, que es su principal asesor para las relaciones internacionales.

También ha hablado a menudo con Putin, con Macron y con la presidenta Claudia Sheinbaum, de México.

El cineasta Oliver Stone, el expresidente Bill Clinton, el papa Francisco (una llamada además de cinco reuniones), y los periodistas Christiane Amanpour, de CNN, y Darius Rochebin, del canal francés TF1, se cuelan entre un amplio elenco de mandatarios en ejercicio, incluido Donald Trump.

Entre las empresas, los bancos públicos y BYD

Los presidentes de los bancos públicos (Banco de Brasil, BNDES o Banco Nacional de Desarrollo y la Caixa Economica) encabezan, con más de una veintena de reuniones, el ránking de reuniones empresariales con el presidente.

También a la cabeza, los responsables de la joya de la economía brasileña, Petrobras, la petrolera de participación mixta. Resulta curioso que, con el mismo tiempo en el cargo, Lula viera casi cinco veces más al anterior presidente de Petrobras que a la actual responsable.

Después vienen las patronales de la industria o de los bancos, grandes empresas como la automovilística china BYD (líder en coches eléctricos), la española Telefónica, la filial brasileña de Volskwagen, los jefes de bancos como los brasileños BTG Pactual, Bradesco, Itaú o el Santander Brasil.

Dos pausas

En esos tres años, el presidente solo ha bajado el ritmo por motivos de salud. El número de reuniones cayó en octubre de 2023, después de que le colocaran una prótesis de cadera, y en diciembre de 2024, cuando tuvo que entrar en quirófano de urgencia a causa de una hemorragia cerebral tras una caída doméstica. Recientemente, se operó de una catarata en el ojo izquierdo y, tras descansar el fin de semana, retomó su agenda.

Lula tiene previsto asistir el domingo en el Sambódromo de Río al desfile de una comparsa que dedicará su presentación a contar su épica trayectoria vital. Días después, el presidente partirá a Asia, para visitar oficialmente la India y Corea del Sur.

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