Alertas presidenciales
Una sucesión de crisis puso a prueba a la presidenta, obligándola a responder en los frentes del Tren Interoceánico, el temblor y el ataque a Venezuela
La semana que corrió entre los últimos días del 2025 y los primeros del 2026 no han sido nada tranquilos para la presidenta Sheinbaum. Ha vivido en alerta total. Bien dice el proverbio: las desgracias no vienen solas. A Sheinbaum le llegan en forma de tren, vagones y descarrilamientos. El accidente en el Tren Interoceánico —...
La semana que corrió entre los últimos días del 2025 y los primeros del 2026 no han sido nada tranquilos para la presidenta Sheinbaum. Ha vivido en alerta total. Bien dice el proverbio: las desgracias no vienen solas. A Sheinbaum le llegan en forma de tren, vagones y descarrilamientos. El accidente en el Tren Interoceánico —que suma hasta la fecha 14 muertos— es un golpe a los proyectos ferroviarios de la presidenta, pero sobre todo a la improvisación, la incompetencia y la frivolidad del gobierno anterior.
Sheinbaum se trasladó al lugar del percance que cobró vidas y logró controlar la alarma. Si bien no es una obra diseñada ni ejecutada por su gobierno, sí urge profundizar en las investigaciones sobre cómo se llevó a cabo en el sexenio pasado. Las prisas de López Obrador por entregar sus megaobras, y la simpleza y torpeza con que enfrentaba cualquier reto técnico, están teniendo costos en los aspectos humanos, económicos y políticos. No será sorpresa para nadie si se encuentran anomalías en las adjudicaciones de materiales y la construcción del proyecto ferroviario. En uno de sus arranques lopeportillezcos, Andrés Manuel López Obrador nombró a su hijo Gonzalo “supervisor honorífico” de las obras del Corredor Interoceánico. Miles de millones de pesos en materiales pasaron por tal supervisión y ya hay denuncias periodísticas al respecto. Las investigaciones no pueden dar como resultado el señalamiento de albañiles y soldados; sería una burla. Es claro que el hijo de López Obrador desempeñó el cargo honorífico de manera poco honorable.
La alarma se presentó también en estos días como temblor. En Ciudad de México y otros lugares funcionó la llamada “Alerta Presidencial” anunciando la proximidad de un sismo. La presidenta se encontraba en su conferencia mañanera y desalojó el salón junto con los periodistas presentes mientras sonaba la alarma sísmica. Afortunadamente, no pasó a mayores. La “Alerta Presidencial” funcionó muy bien y decenas de millones de personas pudieron tomar precauciones (se supone que el sistema tiene un alcance de 80 millones de teléfonos). La alerta fue exitosa. Nada cuesta reconocerlo. Queda pendiente saber por qué le llamaron “alerta presidencial”. Si lo que se busca es propaganda es mala idea. La naturaleza no tiene palabra y si en otra ocasión la alerta falla o resulta fatal en será la presidenta quien asuma el costo. Por lo pronto, solamente fue el susto que compartimos todos.
No pasó ni un día cuando nos amanecimos con la sustracción, abducción, aprehensión, secuestro o como se le quiera llamar al operativo militar estadounidense en el cual fue capturado el dictador venezolano Nicolás Maduro. Otra alerta presidencial. Sheinbaum fijó postura en defensa de la soberanía venezolana y condenó la intervención estadounidense en aquel país. Puede gustarnos o no el posicionamiento, pero este tipo de acciones en el ámbito internacional exigen definiciones claras de un lado o de otro. Sheinbaum apuesta para quedar bien con Trump y también con sus amigos de las dictaduras latinoamericanas. Parece un equilibrio difícil de lograr en el escenario actual. Se entiende que la operación estadounidense sea cuestionada por cualquier Jefe de Estado, —la suerte de uno es la suerte de todos—, pero mantenerse de aliada de lo peorcito del vecindario no suena muy inteligente. La posición de apoyo a Maduro sin duda tendrá costos. Esta circunstancia sorprendió a la presidenta sin su canciller, situación que se ha prolongado durante varios meses. Las cosas se van a complicar en lo multilateral y se va a requerir algo más que un tuit. Quizá sería de ayuda nombrar a un titular en la cancillería.