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Marx Arriaga recibe el oficio de su despido tras cuatro días atrincherado en la SEP

El controvertido director de Materiales Educativos, que ocupaba el cargo desde el sexenio anterior, fue destituido de su cargo el pasado viernes. La presidenta Sheinbaum justificó su reemplazo al negarse a adaptar el contenido de los textos educativos

Marx Arriaga en su oficina, en las instalaciones de la SEP, este martes.Aggi Garduño

Marx Arriaga ha abandonado este martes su oficina tras cuatro días atrincherado, en los que ha estado aferrado a su puesto como máximo encargado de los libros de texto escolares. El secretario de Educación, Mario Delgado, confirmó el pasado viernes a este diario el despido del entonces director de Materiales Educativos, un funcionario heredado del sexenio de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024). El lunes parecía el último día de su encierro (“ya estuvo bueno”, llegó a decir en un momento), pero tomó la decisión de mantenerse firme en su idea de quedarse hasta recibir el “documento legal” de su despido. Este martes ha recibido el oficio. “Lo mínimo que un trabajador debería recibir”, ha expuesto. La Secretaría de Educación (SEP) ya ha nombrado a su sustituta, la pedagoga y poeta indígena Nadia López.

La polémica ha sobrevolado la figura de Arriaga desde su llegada a la dirección de Materiales Educativos, en 2021. Su cercanía con la escritora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de López Obrador, lo colocó en un espacio privilegiado, que entró en tensión con la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia. El controvertido arquitecto de la llamada Nueva Escuela Mexicana entró en una vorágine de desacuerdos internos y críticas públicas a los cambios en la estrategia educativa, que el pasado viernes culminaron en su despido. Arriaga insistió en los últimos días en señalar una especie de conspiración “neoliberal” dentro de la SEP para modificar los contenidos del proyecto de libros implantados durante el sexenio de López Obrador, con un fuerte componente crítico contra “los procesos de colonización y sus dominios”.

Enfundado en la misma ropa con la que el viernes recibió la noticia, Arriaga aseguró el lunes que esa larga jornada era algo común en su trabajo. “Esos libros que ve allá, esos 107, pasé no 24 horas, semanas encerrado en esta oficina”, aseguraba ante los medios. Arriaga convirtió su despacho en los últimos días en una especie de plató en el que retransmitía los motivos —un tanto contradictorios— por los que se negaba a abandonar el cargo. Dijo que “no se trata de una visión narcisista de aferrarse al cargo”, sino más bien de defender “los principios de la Nueva Escuela Mexicana”; pero minutos después expuso que no se movería de la silla hasta que le presentaran “un documento legal” que justificara su despido. La SEP ha reconocido y agradecido, tras anunciar a López, la labor del exfuncionario al frente del despacho.

Sheinbaum ha explicado este lunes, durante su conferencia de la mañana, el porqué de la decisión: “No estaba de acuerdo en que hubiera ninguna modificación a los libros. Ahí hubo un primer desencuentro. Frente a esta situación, se le ofrecieron otras opciones”. La mandataria también ha apuntado que Arriaga ha realizado “un trabajo extraordinario” con el contenido de los libros y, ante las denuncias de censura, el pasado sábado aseguró que esos contenidos “no van a cambiar”.

Los críticos de los libros impulsados por Arriaga señalaron entonces errores conceptuales y fallas metodológicas en los contenidos. La respuesta del exdirector de la oficina ha sido siempre combativa, al acusar a estos detractores de defender privilegios y de resistirse a un cambio en el programa educativo. Un fuerte carácter de confrontación que ha mantenido hasta sus últimos momentos en el despacho: el debate público como parte de su estrategia política. La oposición ha sido contundente. El líder del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, ha asegurado que el nombramiento de Arriaga “fue un error garrafal”. “México va a tardar muchos años en corregirlo”, ha expuesto. El líder panista también ha defendido que ese atrincheramiento “es lo de menos”: “El problema es el daño profundo que le hizo a la Educación de México. Acuérdense de que introdujo política e ideología a los libros de texto”.

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