Rita Maestre: “La iniciativa de Rufián es perfectamente compatible con Sumar”
La líder de Más Madrid en la capital regresó hace un mes de su segundo permiso de maternidad con “el doble de fuerza” y con la convicción de que su formación hará que el Partido Popular “salga” de Cibeles en 2027
Rita Maestre (Madrid, 37 años) regresó hace un mes a la primera línea política tras su segundo permiso de maternidad. La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento lidera desde hace seis años la oposición al alcalde José Luis Martínez-Almeida y vuelve con fuerza ―el dob...
Rita Maestre (Madrid, 37 años) regresó hace un mes a la primera línea política tras su segundo permiso de maternidad. La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento lidera desde hace seis años la oposición al alcalde José Luis Martínez-Almeida y vuelve con fuerza ―el doble que en la anterior legislatura, dice― para “recuperar” la ciudad, y con la convicción de que su formación hará que el Partido Popular “salga” de Cibeles.
Pregunta: En 2023 dijo que su prioridad política sería la movilidad. ¿Cuál es ahora?
Respuesta: El coste de la vida. Que todo sea más fácil y más barato: el transporte, la educación pública, la gestión de la vida cotidiana, las actividades extraescolares, los teatros, el ocio. Que todo en la capital sea más accesible para las familias. De mi segunda maternidad he vuelto con el doble de fuerza, con una energía que me ha sorprendido, con una sensación de urgencia y de emergencia muy grande, de que es el momento de trabajar políticamente, de matarnos y batallar duro.
P: Lleva ya tres legislaturas en política, las últimas dos como madre. ¿Es Madrid una ciudad para criar?
R: Es muy difícil. Es echar cuentas, es lo caro, es la poca oferta pública. Estoy comprobando en mis carnes lo que ya sabía desde la política. Mirando los colegios públicos de mi barrio, en cuáles faltan plazas y en cuáles sobran, cómo hacer la solicitud para que no te penalice haber pedido un colegio en vez del otro. Lo normal y sencillo sería uno al lado de casa, no tener que hacer una gincana burocrática en la que nos pasamos documentos de Excel en los grupos de padres para ver a qué centro vas a poder acceder.
P: Una de las quejas de los votantes de Más Madrid es que la oposición al Gobierno de Almeida en esta segunda legislatura ha sido más cómoda. ¿Lo cree así?
R: Cuando una comunidad es gobernada durante años con mayorías absolutas, todo es más fácil para el que gobierna. Siempre es más difícil deshacer un aparato de poder político, económico, empresarial como el que hay ahora en Madrid. Nuestra tarea es compleja y dura porque no tenemos acceso a los recursos desde los que el PP actúa como trituradora y reproduce su poder en un círculo vicioso. En ese contexto, Más Madrid ha hecho una oposición clara y un papel bastante notable del que estamos orgullosas, aunque todavía insatisfechas. Le estamos dando toda la oposición que creemos que merece. Queremos que el PP salga de las instituciones y hasta que no lo consigamos, contentas no vamos a estar.
P: Los cuatro partidos que integran Sumar, incluido Más Madrid, han anunciado su proyecto para las próximas elecciones generales. Tras los resultados de Sumar en Aragón y Extremadura, ¿cree que la coalición puede remontar?
R: Sabemos que hay gente decepcionada y queremos hacerlo mejor. Repetir esa coalición, impulsarla, llevarla más allá. Somos el germen, pero queremos que se sumen muchas más organizaciones, partidos políticos, colectivos. Queremos ser la representación de un espacio muy amplio. Con las elecciones de Aragón se confirma que las fuerzas políticas [de izquierdas] tienen que tener un arraigo territorial. La gente que se conoce el municipio y se patea los barrios es la que obtiene más confianza por parte de la ciudadanía. Esa confianza está bien, pero no es suficiente. Hay una parte de descontento y de malestar [con la izquierda] que tenemos la responsabilidad de sacudir.
P: ¿En esas ganas de unirse, hay cabida al diálogo con Podemos?
R: Hay cabida para todo el que considere que el adversario está enfrente y no al lado. Por primera vez en muchísimo tiempo podemos decir que las democracias, como las conocíamos, están en discusión. La obligación de las personas demócratas es unirnos y dejar de mirar al de al lado. Ahí cada uno tiene que elegir.
P: Gabriel Rufián ha anunciado una ronda de reuniones con partidos a la izquierda del PSOE. ¿Cómo valora esa iniciativa?
R: Esa iniciativa es perfectamente compatible con Sumar. En momentos como los que vivimos, hacen falta todas las voluntades, las voces, la fuerza política que se pueda sumar para hacer frente a una amenaza grave. Hay que combinar los golpes de efecto con la política de base y el trabajo territorial, las organizaciones políticas que ya existen con los nuevos liderazgos. No sobra nadie, no sobra nada. Bienvenidas todas las iniciativas y propuestas que lo que hagan sea alejar la apatía y movilizar a la población.
P: El líder de ERC ha repetido esta semana que la izquierda debe “hacer algo diferente”. ¿La izquierda madrileña también?
R: El reto como líderes de la izquierda madrileña es incorporar a más gente. Tendrá que estar aquí todo el que quiera estar. Pero Más Madrid va a liderar una gran conversación, una nueva mayoría, un espacio social antes que político en el que la gente que mira la televisión con desgana o que ve unas declaraciones de un gobierno y las siente lejos, vuelva a sentir que la política sirve.
En la izquierda no sobra nadie
P: Hablemos de vivienda, el foco de su campaña y la principal preocupación de los madrileños según la última encuesta de calidad de vida del Ayuntamiento. En la región hay, además, 15.309 viviendas turísticas, según los últimos datos del INE.
R: ¿Se pueden regular los pisos turísticos? Desde luego que se puede. ¿Se pueden controlar [los ilegales]? Hombre, si un gobierno no tiene capacidad para asegurar que se cumpla la ley, es un gobierno que debería irse. Este problema ha explotado durante los cinco años de Gobierno de Almeida, que ha ignorado de forma deliberada, permitiendo la ilegalidad más clara. Imagina que fueran miles de farmacias ilegales, de tiendas que no tienen una licencia y por las que no ha pasado un técnico a inspeccionar. Han tolerado y, por tanto, incentivado la ilegalidad.
P: Justo la semana pasada, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló varias multas a propietarios de pisos turísticos por haberse aplicado de forma incorrecta la legislación. La respuesta que ha dado el PP es que ha ocurrido porque se aplicó la normativa impulsada por Manuela Carmena. Dicen que era demasiado laxa. ¿Cuánta verdad hay en ello?
R: Una parte de la frase es verdad: se aplicó la normativa [de Carmena]. Falta lo fundamental: se aplicó mal. Veremos con el tiempo si las inspecciones y sanciones del gobierno municipal a los pisos turísticos ilegales acabarán con que todos se vayan de rositas. Entonces tendríamos que pensar que hay alguna responsabilidad y que no puede haber sido un error, porque en política las casualidades de ese calibre no existen.
P: En caso de gobernar Más Madrid, ¿se volvería a esta política? ¿Sería más dura?
R: Han cambiado muchas cosas. La normativa de 2018 era bastante contundente, pero hay que recordar que se hizo en un momento en el que gobernaba el Partido Popular en España y no había una legislación estatal contra las viviendas turísticas. Una de las primeras cosas que haría es ponerme en contacto con las plataformas que ofertan pisos turísticos ilegales. Es tan sencillo como sentarse con, por ejemplo, Airbnb y decirle que no puede ofertar ningún piso en su plataforma que no tenga una licencia municipal y, si lo hace, decirle que vas a ir a por la empresa. Es una forma, no digo sencilla, pero sí clara y tajante, de eliminar una publicidad ilegal. Eso Almeida podría haberlo hecho y no lo ha hecho porque no le ha dado la gana.
P: En los últimos años se ha dado una circunstancia llamativa en la capital: varios reveses judiciales al gobierno de Almeida han estado impulsados por vecinos de distritos que tradicionalmente han votado al PP.
R: Nunca hemos dejado de trabajar en distritos que electoralmente no son favorables a la izquierda. Seas o no votante de izquierdas, eres un vecino de Madrid, y a mí, si te ponen una cocina fantasma en tu escalera de vecinos, voy a estar. No le preguntamos a la gente antes de reunirnos a ver qué ha votado.
P: Usted le ha pedido al alcalde pronunciarse sobre el caso de Móstoles. Él le dijo: “En el PP de Madrid no hay un Errejón”. ¿Qué diferencias hay entre la gestión del Partido Popular y la que hizo en su día Más Madrid ante un presunto caso de acoso sexual?
R: No tienen un caso como el de Errejón porque lo que pasó con el caso Errejón es que entre que nosotros recibimos las denuncias y que el diputado estaba fuera de sus cargos pasaron dos días. Por eso yo puedo hablar del tema con muchísima tranquilidad y reto al alcalde a hacer lo mismo. Ellos tenían un caso encima de la mesa en los canales internos del partido, un caso documentado, y lo taparon. Por mucho que Almeida cacaree, la realidad es que su partido ha encubierto presuntas agresiones y acoso sexual y laboral.
Sabemos que hay gente decepcionada y queremos hacerlo mejor
P: Lleva once años en la oposición. ¿Hay más tensión política ahora?
R: Nunca he visto al Partido Popular ser ninguna otra cosa de lo que es. Su forma de hacer política es hablar de lo personal o insultar. Almeida es un dirigente cobarde que no es capaz de defender su gestión y, como no puede, cuando le pregunto por vivienda, él me habla de dónde vivo; si pregunto por el encubrimiento al presunto agresor sexual, responde hablando de mí. Eso no es una señal de fortaleza, es huir, escaparte y esconderte, y lo que demuestra es una tremenda debilidad.
P: ¿Se tomaría un café con el alcalde?
R: La cordialidad existe y siempre la he mantenido con Almeida. Lo que tampoco voy a hacer es ser amiga de una persona en privado y en público escenificar. Hay un punto de hipocresía que no comparto.
P: Si tras las elecciones de 2027 no logra gobernar en Madrid, ¿dejará la política?
R: No me lo planteo todavía. Mi tarea ahora es liderar la oposición en Madrid y ampliarla. Incorporar a aquellas personas que se han podido desentender o decepcionar con la política, recuperarles para la vida pública activa, movilizar, concienciar, sacudir el cinismo y el desánimo, la sensación de que no hay nada que hacer.