Seis trinitarios aceptan 10 años de prisión por el intento de asesinato de dos jóvenes en Madrid
Otro de los acusados ha sido condenado a siete años porque reconoció los hechos cuando fue detenido tras el crimen cometido en un parque de Arganzuela en 2023
Seis de los siete miembros de la banda de los Trinitarios que esta semana afrontaban un juicio por dos intentos de asesinato cometidos en 2023 han aceptado 10 años de prisión y el séptimo, siete años, tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía y la acusación particular. El ataque se produjo el 14 de enero en el parque Cuña Verde del Ferrocarril, en el distrito de Arganzuela, cuando 14 integrantes del grupo juvenil asaltaron con ferocidad a dos jóvenes de 18 y 19 años que no tenían nada que ver con el mundo de las bandas. A uno le destrozaron la cara y a otro el brazo de dos machetazos. La Fiscalía pedía para algunos de los acusados hasta 32 años de cárcel. Por este motivo también fueron condenados siete menores en un proceso separado a tres años y medio de internamiento en un centro.
La investigación policial planteó que el ataque se produjo como consecuencia de una agresión previa que había sufrido ese mismo día Gretty, uno de los procesados y líder de la banda. De este modo, el grupo orquestó una caída, como se conoce a las agresiones en su mundo, en el que dispuso que 14 miembros acudieran desde distintos puntos de Madrid, fingiendo no conocerse a ese parque que frecuentan los Dominican Don’t Play, los enemigos de los Trinitarios. Para la policía, esta estrategia supuso una novedad en el modo de actuar de los pandilleros, porque mostró cierta sofisticación en la preparación al evitar ir en grupo y que pudieran ser identificados de camino al lugar del ataque. En un documento hallado a los investigados, uno de los jefes especificaba además que ninguno de los agresores podía ir con móvil y que al acabar cada uno tenía que volver a su casa.
Los trinitarios no encontraron a ningún miembro de la banda contraria, pero sí que se toparon con dos chavales del barrio que estaban pasando el rato en un banco y los atacaron salvajemente. A uno le seccionaron los tendones del brazo derecho y a otro le provocaron un corte tremendo en la parte izquierda de la cara que afectó tremendamente a los nervios. Las lesiones tuvieron una gravedad extrema hasta el punto de que fueron calificadas por la Fiscalía como asesinatos en grado de tentativa porque consideró que, de no recibir asistencia médica inmediata, sus vidas habrían corrido peligro.
Solo se ha llegado a celebrar una sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Madrid en la que una decena de policías desgranaron con detalle los pormenores de la investigación que les llevaron a los autores del hecho. En las pesquisas jugaron un papel fundamental las imágenes de las cámaras de videovigilancia y los abonos del suburbano y de los alrededores del parque, la labor de recogida de información que la policía lleva a cabo diariamente y el testimonio de las víctimas. La sentencia, que es firme, también reconoce una indemnización para las dos víctimas.