La sincronizada alumbra el camino

El Océano, la coreografía que el equipo español de sincronizada presentó en la rutina libre, rindió un bronce. Fue la sexta medalla del grupo de Ana Tarrés en estos Mundiales. La delegación española, que ha cerrado su participación en aguas abiertas y en saltos sin subirse a los podios, ha vivido hasta el momento de los éxitos de una disciplina que combina nado y música. Tarrés y su gente han logrado dominar esta parcela con resultados evidentes desde 2003 hasta crear un modelo ejemplar de captación, adiestramiento y planificación de competencias. En los Mundiales de Roma 2009 el equipo consig...

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El Océano, la coreografía que el equipo español de sincronizada presentó en la rutina libre, rindió un bronce. Fue la sexta medalla del grupo de Ana Tarrés en estos Mundiales. La delegación española, que ha cerrado su participación en aguas abiertas y en saltos sin subirse a los podios, ha vivido hasta el momento de los éxitos de una disciplina que combina nado y música. Tarrés y su gente han logrado dominar esta parcela con resultados evidentes desde 2003 hasta crear un modelo ejemplar de captación, adiestramiento y planificación de competencias. En los Mundiales de Roma 2009 el equipo consiguió seis medallas de plata y una de oro. En esta ocasión las chicas han debido regenerarse para compensar la retirada de Gemma Mengual por maternidad, y de otras veteranas que han dejado de nadar, como Raquel Corral. En Shanghái, lo que comenzó siendo una competición de resultado incierto se ha saldado con noticias esperanzadoras.

En la natación española el nivel de recursos e instalaciones está por encima de los éxitos obtenidos. Esa es la regla histórica. La excepción es la sincronizada. Al menos hasta ahora. Hoy comienzan las carreras en piscina de 50 metros, flor y nata de los Mundiales. Una nueva oportunidad para que la federación encuentre el camino que otros ya encontraron.

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