Tentaciones
Reportaje:MÚSICA

'Emos', pero menos

El grupo Fall Out Boy, que hoy actúa en Madrid, encabezó el movimiento más atormentado del rock reciente

"Quiero entrar en el libro Guinness de los records. Lo intentamos siendo el primer grupo que daba un concierto en cada continente, pero tuvimos un problema con la Antártida", comenta Pete Wentz, líder de Fall Out Boy, combo de punk pop de filiación emo que despachó más de dos millones de copias de su debut en una grande, From under a cork tree,y se encaramó a lo más alto de las listas yanquis con su secuela, el multiplatino Infinity on high.

El primero es uno de los momentos definitorios del nacimiento del movimiento emo. Las cosas han cambiado ...

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte

"Quiero entrar en el libro Guinness de los records. Lo intentamos siendo el primer grupo que daba un concierto en cada continente, pero tuvimos un problema con la Antártida", comenta Pete Wentz, líder de Fall Out Boy, combo de punk pop de filiación emo que despachó más de dos millones de copias de su debut en una grande, From under a cork tree,y se encaramó a lo más alto de las listas yanquis con su secuela, el multiplatino Infinity on high.

El primero es uno de los momentos definitorios del nacimiento del movimiento emo. Las cosas han cambiado mucho desde aquel 2005. Wentz es hoy una marca de enorme rentabilidad. Aunque el tipo mantenga cierto halo maldito y atormentado, su perfil público y sus ambiciones van por caminos muy distintos al de la parte de sus seguidores que sigue pensando que esa angustia adolescente durará siempre y que nadie les comprende mejor en su soledad que su músico deprimido preferido. Esta persona ya no quiere ser aquel personaje que inspiró a una generación a no hacerse la cama.

Ya no quiero ir con un bote de pastillas en el bolsillo por si acaso (Pete Wentz)

Pete Wentz nació hace 29 años en un suburbio de Chicago. Buen jugador de fútbol y estudiante regular, el músico creció atormentado por una serie de pesadillas recurrentes, rentabilizadas en su libro The boy with a thorn in his side. Emo por accidente, estrella por convicción y empresario por vocación, la biografía de Wentz combina episodios de angustia juvenil, como intentos de suicidio, depresiones y vacíos existenciales nacidos de la insoportable sensación de tener un mundo de pesadumbre sobre los hombros, con una efervescencia comercial abrumadora, un matrimonio con Ashlee Simpson (la hermana de Jessica) que llega con reality sobre el embarazo de la cantante y un programa de vídeos en la MTV. "Hoy puedo decir que me siento feliz. Con el tiempo he sabido aprender a reírme de las cosas y, sobre todo, de la gente que me odia. Es complicado asumir que hay gente que es fan tuya, pero que quiere que lo pases mal. Yo ya no quiero ir por ahí con ojeras de tres días y un bote de pastillas en el bolsillo por si acaso", comenta, tan sincero como desganado.

El cantante y bajista posee una empresa de moda (Clandestine) que colabora con DKNY, un sello de pop (Decadance) y parte del accionariado de una productora cinematográfica (Bartskull Films). Si hasta es socio de un bar que acaba de abrir en el hotel ME Barcelona. "Siempre he tenido buen ojo para los negocios. Es algo que me gusta y me divierte. Hay proyectos que son personales y otros más comerciales. Lo primero sigue siendo el grupo". Su más reciente álbum, Folie à deux, es otro éxito planetario, un disco que les confirma como una casi perfecta máquina de fabricar pop masivo. Oasis, probablemente la banda menos emo de la historia del pop, son, según el propio Wentz, la mayor influencia en las canciones de este disco. "Soy un tipo contradictorio. No tengo muchos amigos, casi ninguno. No soy una compañía demasiado agradable", recuerda Wentz, tratando de convencernos de que puedes sacar al emo de la oscuridad, pero nunca sacarás la oscuridad del emo.

Fall Out Boy con traje y zapatillas, que dan un aire desenfadado, a lo Emilio Aragón. El primero por la derecha es Pete Wentz.
Vídeo: ACTÚA

Sólo para menores

En Madrid, los menores tienen vetado el acceso a la mayoría de salas de conciertos. El Festival U18 es una alternativa.

Nacieron en Londres como una alternativa para los menores aficionados a la música cuando la ley les vetó el acceso a las salas tradicionales. Se trataba de locales sin alcohol ni tabaco donde se programaban conciertos. Tuvo tanto éxito que dio lugar a un festival, y la idea se exportó a otros lugares: por ejemplo, Madrid. Aquí se celebra este año por segunda ocasión. Todos los públicos tienen acceso. Los teloneros son The Sounds y Drama de Enero, un grupo que ha salido de un concurso convocado por U18 cuyo jurado era Fall Out Boy, el cabeza de cartel, dice David G. Natal, de Actúa Comunicación, organizadores del evento. En su página oficial, esta banda de seis panolis de Tarrasa se describe con rabia juvenil: La mayoría son amantes del hardcore americano, viciosos de los libros de ciencia y reacios a las críticas constructivas. No nos gustan las frases del estilo no es nada personal, parecéis Pignoise o el cantante es un puto emo de mierda (siendo yo el que escribe el texto). Obviamente, y sin que sea nada personal, se parecen a Pignoise y el cantante tiene unas pintas de emo de

I. L. P.

Festival U18. Hoy, en Madrid (Palacio Vistalegre). Entradas agotadas.

Archivado En