El PP apoya cambios en la ley de puertos a espaldas de sus pactos con CiU

El PP ha decidido dejar en la estacada a CiU y apoyar la liberalización de tarifas portuarias propuestas por los socialistas. Se trata de una modificación a la ley de puertos pactada entre los dos partidos conservadores en 1996 como contrapartida al apoyo de CiU a la investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno. Los nacionalistas catalanes acusaron a los socialistas de dinamitar los logros autonómicos. El consejero de Política Territorial, Pere Macias, empleó incluso la palabra 'cruzada', 24 horas después de que Jordi Pujol, que la utilizó también al hablar de las posiciones de...

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El PP ha decidido dejar en la estacada a CiU y apoyar la liberalización de tarifas portuarias propuestas por los socialistas. Se trata de una modificación a la ley de puertos pactada entre los dos partidos conservadores en 1996 como contrapartida al apoyo de CiU a la investidura de José María Aznar como presidente del Gobierno. Los nacionalistas catalanes acusaron a los socialistas de dinamitar los logros autonómicos. El consejero de Política Territorial, Pere Macias, empleó incluso la palabra 'cruzada', 24 horas después de que Jordi Pujol, que la utilizó también al hablar de las posiciones de PSOE y PP en el País Vasco, reconociera que había sido un error.

CiU se sentía ayer despechada y, lo que es peor, sin poder arremeter contra quien le da apoyo en el Parlament, por lo que decidió disparar contra los socialistas. Éstos se apresuraron a explicar que la propuesta aprobada anteayer en el Congreso es sólo el desarrollo de lo pactado por CiU y PP. La misma norma tenía que haber sido aprobada en un plazo de tres años, que expiró hace cinco meses. El PSOE se ha limitado a defender una moción que CiU creía buena hace unos años y ahora no. Los diputados Carme Miralles y Manel Nadal recomendaron a CiU que revise su política de alianzas y no se invente enemigos para tapar sus problemas.

Fuentes socialistas aseguraron ayer que se mostraron dispuestos a aceptar enmiendas de CiU, pero que su grupo no las presentó aduciendo 'discrepancias internas'.

Para castigar al PP, CiU eligió otro camino y Macias anunció ayer que el Gobierno catalán no piensa hacer caso a la exigencia del ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos. Éste había reclamado que los indicadores de las carreteras puestos por la Generalitat fueran de color calabaza, como corresponde a la vías autonómicas. El Gobierno catalán ha utilizado el rojo, color reservado a las vías dependientes del Gobierno central. 'Elegimos ese color como una muestra de soberanismo y lo vamos a mantener guste a no al PP', aseguró un alto cargo de Política Territorial.

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