RECOPA Partido de ida de semifinales

El 'míster' pidió todos los balones

Ser entrenador y a la vez delantero podría conllevar comportamientos esquizoides. Para Gianluca Vialli, esta condición entraña el privilegio de ocupar el medio centro y recibir generosas dosis de balones de sus pupilos. Si siempre se caracterizó por dar órdenes -jugaba en el Juventus cuando Lippi dijo de él que era "un entrenador en el campo"-, ayer Vialli cumplió con creces con su costumbre y su cargo: el míster fue la primera opción de pase. Si Ferrer corría por la banda, el balón iba para Vialli. Si Babayaro recibía un centro, lo bajaba de cabeza buscando a Vialli. Si Zola centraba con rosc...

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Ser entrenador y a la vez delantero podría conllevar comportamientos esquizoides. Para Gianluca Vialli, esta condición entraña el privilegio de ocupar el medio centro y recibir generosas dosis de balones de sus pupilos. Si siempre se caracterizó por dar órdenes -jugaba en el Juventus cuando Lippi dijo de él que era "un entrenador en el campo"-, ayer Vialli cumplió con creces con su costumbre y su cargo: el míster fue la primera opción de pase. Si Ferrer corría por la banda, el balón iba para Vialli. Si Babayaro recibía un centro, lo bajaba de cabeza buscando a Vialli. Si Zola centraba con rosca, ahí estaba la calva de Vialli para recibir el balón. Y si el pase era malo -como le ocurrió a Ferrer-, la bronca estaba garantizada.Quizá Vialli, hijo de una familia rica de Cremona, esté acostumbrado a los lujos. Ayer quiso jugar todo el partido. Sus 35 años no lo arredraron: antes que claudicar quitó a Zola y a Babayaro.

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