Reportaje:

Ocho horas de moral

El Alcoyano se entrena tres veces más que el Madrid o el Barcelona

A ellos no les asusta ya nada. Los jugadores del Alcoyano nunca sospecharon que acabarían entrenándose ocho horas diarias en un equipo de 2ª B. Casi tres veces más que el Madrid o el Barcelona. Pero, esto es lo que hay desde que el entrenador gallego Luis García Silva de 36 años, asumió las riendas del equipo, a finales de julio. Por ahora, su moral, un valor intrínseco del club, no se ha resentido.Para el defensa Gandía y el delantero Pasqual, ambos naturales de Alcoy, la primera semana- fue una experiencia "muy dura", hasta el punto de acabar "hechos polvo " "Bebemos hasta 60 o 70 litros dia...

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A ellos no les asusta ya nada. Los jugadores del Alcoyano nunca sospecharon que acabarían entrenándose ocho horas diarias en un equipo de 2ª B. Casi tres veces más que el Madrid o el Barcelona. Pero, esto es lo que hay desde que el entrenador gallego Luis García Silva de 36 años, asumió las riendas del equipo, a finales de julio. Por ahora, su moral, un valor intrínseco del club, no se ha resentido.Para el defensa Gandía y el delantero Pasqual, ambos naturales de Alcoy, la primera semana- fue una experiencia "muy dura", hasta el punto de acabar "hechos polvo " "Bebemos hasta 60 o 70 litros diarios de agua para recuperar", dice Gandía. "Y estiramos más que la Paulova", agrega Pasqual.

Porque no sólo de fútbol viven todos los jugadores del Alcoyano. Cuatro de ellos tienen otros trabajos. Es el caso de su capitán, Antonio Castillo, zapatero de profesión, que en los desplazamientos también carga con, bolsas llenas de zapatos rotos. Así los vestuarios, autobuses o habitaciones de hoteles se convierten- en una improvisada zapatería.

Los jugadores fichan en el Collao (vetusto estadio del Alcoyano) a las 8.30 horas; salen de la fábrica a la una del, medíodía para regresar a las 17.30 horas. Allí permanecerán hasta las 21.00 horas. De martes a sábado, del 25 de julio al 4 de septiembre. La pretemporada más larga de sus vidas-. Eso sí, no todo es entrenamiento continuo. La sesión matinal tiene un descanso de 45 minutos, en el que los jugadores se alimentan: yogur, quesito, naranja y... vuelta al tajo. Innumerables ejercicios entreverados de cortos descansos, a su vez regados de litros de agua y ejercicios de autoestima: cada cierto tiempo Silva convoca a sus chicos en el centro del campo y les hace gritar al unísono cualquier proclama de autoafirmación, para apostillar a continuación: "¡Este,equipo me gusta!".

"Me río cuando dicen que Maturana ha introducido el entrenamiento constante con balón. Eso ya lo he hecho yo en regional", afirma Silva.

"Y eso que todavía no ha empezado con la pizarra horas y horas", advierte. Barilá, un exjugador de Silva.

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