Borja Iglesias hace feliz al Celta ante el Valencia
Los vigueses, liderados por el delantero gallego, golean en Balaídos al necesitado equipo de Corberán y se asientan en la séptima plaza de la Liga
El Celta celebró en Balaídos el primer triunfo del 2026 ante un Valencia necesitado que esta jornada puede caer en los puestos de descenso si el Girona gana el domingo al Mallorca a domicilio. El equipo de Giráldez, el entrenador que le ha cambiado la cara a un club que llevaba tiempo coqueteando con bajar a Segunda, goleó al de Corberán en un partido en el que otra vez más volvió a brillar con un doblete Borja Iglesias, un futbolista feliz que mantiene un idilio con el gol y que cuenta con un catálogo formidable de recursos para descargar de espaldas y darle continuidad al juego. El Celta, en una temporada en la que no siempre ha logrado desplegar el fútbol con el que encandiló el año pasado, se asienta en la séptima plaza de la Liga a pesar de jugar la Europa League y de que varios de los fichajes no han dado de momento el nivel esperado.
El técnico valencianista, como ya hiciera en el Metropolitano en la derrota ante el Atlético, formó con una defensa de cinco, con Foulquier, Diakhaby y Copete en el centro y Thierry y Vázquez en los carrileros. La idea de igualar el esquema del Celta le sirvió a Coberán para ajustar las marcas y tener superioridad numérica en la construcción del juego. La puesta en escena de su equipo fue buena. Le robó el balón al conjunto gallego y rondó el área de Radu hasta que Aidoo derribó a Almeida en el área. El ghanés, en su segundo partido titular este curso en Liga por las molestias de Starfelt, metió muy tarde el pie y zancadilleó al centrocampista, pero Pepelu estampó el penalti contra el palo.
El error espabiló al Celta, que hasta entonces no había rondado siquiera el área de Aguirrezabala. El equipo de Giráldez empezó a trenzar con más precisión. Marcos Alonso lanzó al espacio a Swedberg. Su centro lo remató con un disparo seco Mingueza y el guardameta valencianista envió el balón a córner. Aidoo remató el saque de esquina en una posición diáfana y sin marca, pero su cabezazo se marchó desviado. El defensa ghanés también erró un tiro claro con el interior en otro centro de Bryan tras una jugada a balón parado.
El Celta no siempre es el del curso pasado, aquel que durante muchos momentos encerraba a su rival sobre su propia área con un juego asociativo que por momentos rozaba la brillantez. El equipo, en cambio, ha ganado en solidez defensiva y es capaz de soltar picotazos incluso si su rival acumula más posesión. El Valencia amasaba más balón, pero los vigueses eran los que transmitían sensación de peligro. Miguel Román, que selló un partido redondo unos días después de cumplir 23 años, aclaró una jugada en el centro del campo con un control de tacón y un cambio de orientación para Bryan. El extremo se marchó de Vázquez por velocidad y lanzó el centro. Foulquier derribó a Borja en el área cuando este descargaba de cara. Él mismo transformó el penalti para marcar de nuevo en un año fantástico en el que ha regresado a la selección.
La respuesta del Valencia en el segundo tramo fue tibia. Corberán dio carrete a Danjuma, Rioja, Tárrega y Ramazani, pero los tiros lejanos de Javi Guerra y Almeida fueron sencillos para Radu. El Celta avisó primero con otro disparo de Borja desde la frontal y después hizo el segundo en la mejor jugada del partido. El conjunto olívico repartió 22 pases por todo el campo hasta que Mingueza combinó en el último tercio con el Panda y lanzó al espacio a Durán. El de Tomiño cedió el balón a Borja para que marcase a portería vacía su séptimo gol del curso.
Cuando parecía que el choque se moría, Pepelu acortó distancias con un disparo tras un mal despeje de Marcos Alonso, que protestó porque el balón había dado en la mano de Ramazani. Al equipo che le faltó fuelle para acercarse al empate y El-Abdellaoui hizo el tercero en una contra en la que exhibió su velocidad extrema tras una pifia de Diakhaby. Hugo Álvarez marcó el cuarto tras un robo y una asistencia de Iago Aspas para doblegar a un Valencia con el agua al cuello que todavía no ha ganado a domicilio esta temporada.