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¿Cómo fue el gol de tu vida?

El periodista chileno Javier Cáceres invitó a decenas de futbolistas a dibujar el mejor tanto de sus carreras

Portada de la publicación de Javier Cáceres "El gol de mi vida".

La sensación de marcar un gol es difícil de explicar. Ese instante en el que compruebas que, efectivamente, el balón ha salido de tu pie o de tu cabeza y traspasa la línea de meta es muy probablemente el motivo por el que todas las personas que juegan al fútbol -y que no son guardametas, se entiende- salen regularmente con camiseta, pantalón y botas a un terreno de juego en miles de lugares del mundo. Llueva, haga frío o calor.

Después del gol y una vez acabado el partido viene otra de las mejores partes del asunto: contarlo. Es importante hacerlo rápido, ya que los detalles se pueden d...

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La sensación de marcar un gol es difícil de explicar. Ese instante en el que compruebas que, efectivamente, el balón ha salido de tu pie o de tu cabeza y traspasa la línea de meta es muy probablemente el motivo por el que todas las personas que juegan al fútbol -y que no son guardametas, se entiende- salen regularmente con camiseta, pantalón y botas a un terreno de juego en miles de lugares del mundo. Llueva, haga frío o calor.

Después del gol y una vez acabado el partido viene otra de las mejores partes del asunto: contarlo. Es importante hacerlo rápido, ya que los detalles se pueden difuminar con el paso del tiempo. Aunque el transcurso de los días, los meses y los años también pueden ayudar a que el relato se vaya edulcorando de tal manera que aquí, quien más quien menos, he emulado alguna vez el gol en el que Maradona regatea a varios jugadores ingleses.

Algo parecido le sucedió al periodista chileno Javier Cáceres una noche de 2005 en Santiago de Chile. Viajo hasta allí -reside en Alemania- para entrevistar, entre otros, al exfutbolista Leonel Sánchez. Ya con unas cuantas cervezas, le preguntó a Sánchez por un gol que le había marcado al mítico portero ruso Lev Yashin. Sánchez empezó a relatar el gol. Lo hacía de una forma distinta cada vez. Cáceres terminó pidiéndole que se lo dibujara. Aquel fue el inicio de un proyecto que culminó con la publicación de El gol de mi vida (Cúpula), en el que recoge cerca de 150 goles elegidos y dibujados por sus autores y acompañados por una breve descripción de los mismos. Está, por ejemplo, el de Marco Van Basten a la URSS en la Eurocopa de 1988, el segundo de Lothar Matthäus a Yugoslavia en el Mundial de 1990 o el de Nenad Bjelica en la victoria del Albacete en el Camp Nou en 1995. Página a página, los dibujos se convierten en una ventana a la personalidad de los futbolistas, con detalles enternecedores como que alguno escriba su propio nombre en la jugada. Por si acaso el olvido.

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