El Celta nada y guarda la ropa

El cuadro gallego vence a Osasuna, seco de cara a gol fuera de casa (2-0)

Renato Tapia se lleva el balón ante MoncayolaSalvador Sas (EFE)

Dolorido por la eliminación copera ante el Atlético Baleares e incomodado por la cercanía de los puestos de retaguardia en la Liga, el Celta encontró un bálsamo con su triunfo ante Osasuna para escalar puestos en la tabla y situarse nueve puntos por encima del descenso, un buen motivo para dejar, al menos de momento, de mirar hacia abajo. En esa zona templada, con un punto por detrás del cuadro vigués está también Osasuna, que en sus seis últimos...

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

Dolorido por la eliminación copera ante el Atlético Baleares e incomodado por la cercanía de los puestos de retaguardia en la Liga, el Celta encontró un bálsamo con su triunfo ante Osasuna para escalar puestos en la tabla y situarse nueve puntos por encima del descenso, un buen motivo para dejar, al menos de momento, de mirar hacia abajo. En esa zona templada, con un punto por detrás del cuadro vigués está también Osasuna, que en sus seis últimos desplazamientos en el campeonato liguero no ha marcado.

Quizás fue el Celta el que mejoró. Empezó apretado por un rival que ante la duda siempre da un paso adelante y que le pudo dañar a los nueve minutos de partido con una llegada de Nacho Vidal a la línea de fondo y un remate de Budimir que se estrelló en uno de los postes de la meta defendida por Dituro. Osasuna tenía ausencias en la zaga porque Unai García, Aridane y David García, tres de sus centrales, no estaban disponibles. Casualidad o no, le fue mejor cuando jugó lejos de su portería. Hacía ahí le llevó el Celta, que edificó su dominio en una primera mitad de partido llena de emboscadas y, por una vez, golpeó sin necesitar muchos intentos, apenas un aviso de Hugo Mallo, intrépido para explorar espacios donde no se le espera.

El lateral derecho del Celta marcó a la segunda con un disparo desde la frontal al que no respondió Sergio Herrera y ya todo fue rodado para los gallegos, que aumentaron su ventaja antes del descanso después de una delicatessen de Denis Suárez, que conectó con Aspas para abrir una jugada que no parecía tener salida en la línea de fondo. Santi Mina la remató en boca de gol.

El Celta se replegó más de lo acostumbrado. Ocupado como está en hacerse menos vulnerable, se juntó para plantearle a Osasuna un sudoku que Jagoba Arrasate trató de resolver con la aportación de Kike García y Chimy Ávila, a los que llamó con algo más de 20 minutos por delante. La segunda parte se jugó en campo del Celta, que se aplicó más en mantenerse bien plantado que en arriesgar en busca de robos y transiciones. No fue una mala decisión: Osasuna no le remató y Dituro se fue a la caseta sin apenas tocar bola.

Puedes seguir a EL PAÍS DEPORTES en Facebook y Twitter, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Más información

Archivado En