El Barcelona remonta ante el Betis

La entrada de Messi y un golazo de Trincão cambian la cara al conjunto azulgrana (2-3)

El defensa del Betis Álex Moreno centra ante Óscar Mingueza este domingo en el Benito VillamarínJulio Muñoz (EFE)

Aunque Koeman decidió priorizar la Copa sobre LaLiga, al punto de que dejó en el banquillo a Messi, De Jong y Pedri -jugadores atornillados al 11 porque son los que dan estilo al juego-, la apuesta le salió redonda. Sobre todo porque con los cambios le alcanzó para batir al Betis, inspirado Trincão de una vez por todas. Más que nada porque el tanto le valió el triunfo al Barça para mantener la esperanza de no descabalgarse del torneo antes de tiempo, siempre a remolque del Atlético.

No se salía con la suya el equipo de inicio, solo con los regates de Dembélé como fuente de insp...

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Aunque Koeman decidió priorizar la Copa sobre LaLiga, al punto de que dejó en el banquillo a Messi, De Jong y Pedri -jugadores atornillados al 11 porque son los que dan estilo al juego-, la apuesta le salió redonda. Sobre todo porque con los cambios le alcanzó para batir al Betis, inspirado Trincão de una vez por todas. Más que nada porque el tanto le valió el triunfo al Barça para mantener la esperanza de no descabalgarse del torneo antes de tiempo, siempre a remolque del Atlético.

No se salía con la suya el equipo de inicio, solo con los regates de Dembélé como fuente de inspiración, de nuevo castigado el equipo por su falta de puntería. Como en ese remate de cabeza demasiado cruzado de Lenglet o ese remate fiero de Mingueza desde la frontal del área que Joel repelió a tiempo. No ocurrió lo mismo en el área opuesta porque al Betis le bastó con una llegada por la derecha de Emerson y un centro al punto de penalti, donde apareció Borja Iglesias para poner el lazo, para batir a Ter Stegen. Podo más propuso el Betis, pero tampoco le hacía falta, desatinado el conjunto de Koeman como en los viejos tiempos, torcido desde el inicio con la lesión de Araujo y fastidiado hasta que Messi se puso las botas.

El 10 salió al césped, recogió el balón y trazó una pared con Dembélé para chutar un disparo seco y ajustado al palo, para poner el empate. Luego leyó el desmarque de Alba, le puso el balón y de ahí el centro fue a parar a Griezmann, que no supo rematar pero tuvo la fortuna de que Víctor Ruiz atropelló por atrás al balón y se hizo un gol en propia puerta. No fue la noche del central del Betis. Si bien supo devolver el primer golpe al atacar un centro lateral y poner el empate, después se durmió con el balón en su área y Trincão se lo sisó para soltar un zambombazo que tocó el travesaño antes de la red. El tanto definitivo y la mayor de las alegrías.


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