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¿Es la economía?

Las últimas encuestas muestran que las categorías asociadas a la economía superaron como primera preocupación ciudadana a aquellas que se asocian con la seguridad. Y los primeros impactos en la aprobación presidencial de Kast están relacionados con la economía

José Antonio Kast (centro) en el Palacio de la Moneda, el 22 de abril.marcelo segura (Presidencia de Chile)

La abrupta disminución de la aprobación ciudadana del Gobierno del presidente José Antonio Kast, junto con la presentación de una ambiciosa reforma centrada en la disminución de impuestos y el estímulo de la inversión privada, han vuelto a poner de moda esa famosa frase de campaña con la que Bill Clinton ganó en 1992. Efectivamente, la recuperación de la economía norteamericana durante los primeros años de la década de 1990, y especialmente la recuperación de empleos, fue mucho más lenta de lo esperado y terminó costándole caro a un George Bush percibido como poco empático. Más de 30 años después, Donald Trump priorizó algunos temas económicos en su campaña, pero nunca de manera exclusiva, sino más bien de manera subalterna a la inmigración ilegal y la seguridad pública. Curiosamente, y aunque fue el primer líder republicano en 20 años en ganar con una amplia mayoría en el voto popular, sus índices de aprobación cayeron mucho más rápida y consistentemente que con sus predecesores. Ello coincidió con un aumento significativo de la importancia de la economía para la opinión pública. Hoy, en el promedio de encuestas que publica The Economist, el presidente norteamericano se acerca a una desaprobación del 60%, mientras la importancia de la economía en la opinión pública superó el umbral histórico del 40%. Los temas asociados a inmigración/seguridad, en contraste, se sitúan bastante más abajo del 10%. Es la imagen de un líder político desconectado de su base de apoyo.

Algo similar parece estar ocurriendo en Chile. La última encuesta de Pulso Ciudadano muestra que las categorías asociadas a la economía superaron como primera preocupación ciudadana a aquellas que se asocian con la seguridad. La generalidad de las demás encuestas que hacen publicaciones periódicas refleja algo similar. Esto era algo que no ocurría desde hace muchos años. Durante todo 2024 y 2025, economía, inflación y desempleo recibieron cerca de un 15% de menciones como alguno de los temas principales del país, sumando cerca de 45 puntos porcentuales entre las tres categorías. En contraste, seguridad, delincuencia y narcotráfico recibieron cerca de un 30% cada una en ese mismo período, sumando cerca de 90 puntos porcentuales. Hay que irse hasta el tercer trimestre de 2023 para encontrar un par de semanas donde ambas dimensiones se acercaron a menos de diez puntos, volviendo rápidamente a la tendencia señalada. En síntesis, para la opinión pública chilena la seguridad parecía ser el doble de importante que la economía.

Ello parece haber comenzado a cambiar durante los meses de verano. Al comparar entre enero y abril se observa un deterioro significativo en la percepción de la situación económica personal: quienes consideran su situación económica como buena disminuyeron un 32%, mientras que quienes la consideraban mala aumentó un 21%. Al contrario, en materia de seguridad, la proporción de encuestados que manifestó haber sido víctima de delitos se mantuvo relativamente igual. El salto más importante, sin embargo, se produce pocos días después del cambio de gobierno. La medición de principios de marzo en Pulso Ciudadano mostraba los usuales 45 puntos porcentuales para economía y 90 puntos para seguridad. La misma encuesta para fines de marzo muestra un aumento hasta los 75 puntos para la economía, y un descenso a los 70 puntos para la seguridad. Obviamente, el aumento del precio a los combustibles, anunciado la noche del 23 de marzo, parece haber impactado fuertemente en una opinión pública que ya sentía frágil su propia situación económica. Después de aquello han venido los efectos de primera y segunda vuelta derivado de lo anterior, en algunos casos superando barreras sicológicas: la canasta básica de alimentos superó los 90 mil pesos, mientras que la unidad de fomento, en que se pagan muchos gastos familiares, superó los 40 mil pesos.

Es claro que los primeros impactos en la aprobación presidencial están relacionados con la economía y fueron significativos. El presidente Kast tuvo la luna de miel más corta que se recuerde, reduciendo sus niveles de aprobación mucho más rápido que todos sus predecesores. Queda por ver si, al igual que con su homónimo norteamericano, esa disminución se vuelve también consistente en el tiempo.

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