Ir al contenido
suscríbete

Kast y el rodeo: Ayúdeme usted, compadre

El presidente respaldó el rodeo, una práctica cuestionada por el maltrato animal, levantando una vez más el debate sobre su condición de deporte o, más aún, de deporte nacional en Chile

José Antonio Kast en la Medialuna Monumental de Rancagua, el 29 de marzo.Gobierno de Chile

Casi como una paradoja, la final nacional del rodeo en Chile tiene un nombre en inglés: el Champion. En su 77ª versión, disputada como es tradición en la Medialuna Monumental de Rancagua, el evento contó con la presencia del presidente, José Antonio Kast, quien respaldó calurosamente su celebración. También estuvo la primera dama, María Pía Adriasola, quien, entusiasmada por la fiesta, entonó a capella una tonada costumbrista, que reza: “Chile, Chile lindo/ cómo te querré/ que si por vos me pidieran/ la vida te la daré”.

Para un mandatario de ultraderecha, que reside habitualmente —cuando no en La Moneda— en una comuna rural, de férrea ideología nacionalista, el apoyo a una expresión campesina tradicional no es sorpresa, pero si la declaración de su ministra de Deportes, la exatleta Natalia Ducó, quien impregnada en el espíritu de la ceremonia declaró que el rodeo “es una expresión vinculada a la historia, a las familias y a una forma de comprender el campo chileno”. De paso, invitó a la federación a “avanzar en la regulación y en la creación de un plan de desarrollo a futuro para esta actividad.

Su postura generó inmediato rechazo en deportistas que, a través de las redes sociales, cuestionaron la postura y reavivaron el debate sobre la condición de deporte del rodeo. La fuerte seguridad que custodió la final impidió que grupos animalistas se expresaran en contra de la actividad, como venía aconteciendo en los últimos años, por considerarla “maltrato innecesario animal”.

El rodeo como expresión popular nació formalmente en el siglo XIX, pero recién en 1927 se fijaron normas para su práctica, donde dos jinetes a caballo —una collera— persiguen a un novillo hasta detenerlo contra una superficie lateral, presionando partes específicas del animal para obtener puntaje. Se desarrolla en un escenario semicircular denominado medialuna y su práctica es fiscalizada desde 1961, un año antes de que, por decreto presidencial, se declara deporte nacional.

Pero, desde sus inicios su condición de deporte ha estado en la polémica, por dos razones específicas. El maltrato animal y la brecha social que separa a quienes lo practican de quienes adiestran a los ejemplares.

El rodeo es una expresión asociada musicalmente a la tonada, culinariamente a la empanada y socialmente a la cultura rural, que sostuvo la economía nacional antes de los procesos de industrialización. Sus defensores sostienen que restringir o modificar su práctica atentaría contra la identidad nacional, y que no tendría efectos prácticos porque se encuentra muy arraigado en la zona centro-sur del país. Además, que otras culturas, como la española y la estadounidense, tienen prácticas similares como la tauromaquia o el rodeo americano.

Hay quienes sostienen que este tipo de espectáculos responderían a un evento relacionado con cierta cultura o tradición, pero que no debería tener categoría de deporte, y mucho menos de deporte nacional.

Este choque cultural que tiene ya varios años vivió, por ende, un capítulo especial en esta temporada al ser respaldado fuertemente por el presidente, que privilegió este gesto por sobre otras contingencias que vivía el país ese fin de semana, como el acto de violencia más grave en la historia de la educación en Chile con el asesinato de una inspectora en un colegio de la nortina ciudad de Calama.

Respondió así José Antonio Kast a otra tradición: el apoyo de los gobiernos de derecha a la fiesta costumbrista del Champion. Fue Jorge Alessandri quien lo convirtió en deporte nacional, Gabriel González Videla inauguró la medialuna de Rancagua en 1948 y Eduardo Frei Ruiz Tagle la convirtió en Monumental en 1997. Sebastián Piñera celebró el rodeo como “punto de unión de la chilenidad”. En otras épocas Augusto Pinochet asistió con frecuencia al Champion.

En medio de una profunda crisis por el alza del valor de las bencinas y las amenazas de inflación y el evidente deterioro de la popularidad del mandatario, la tonada que cantó la esposa del presidente cobró especial significado: “Que canten con las guitarras/ hasta los sauces llorones/ que en Chile no llora nadie/ porque hay puros corazones”.

La canción es conocida como Ayúdeme usted, compadre.

Archivado En