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Milei refuerza su alianza con el “partido judicial” cercado por los escándalos

El presidente argentino cambia su grito contra la casta por un pacto con la elección del nuevo ministro de Justicia

Juan Bautista Mahiques en septiembre de 2022.Gobierno de Argentina

Javier Milei agrede a los políticos que se le oponen. Destrata a los empresarios que objetan el aperturismo comercial sin matices o salvaguardas. Invita a odiar a los periodistas independientes. ...

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Javier Milei agrede a los políticos que se le oponen. Destrata a los empresarios que objetan el aperturismo comercial sin matices o salvaguardas. Invita a odiar a los periodistas independientes. Lidera campañas de hostigamiento digital contra artistas, pediatras y muchos más. Y hasta lanza dardos verbales contra un niño autista de apenas 12 años. Pero no come vidrio. Hoy reafirmó su vínculo con el “status quo” judicial y con los sótanos de la democracia argentina.

Las designaciones de Juan Bautista Mahiques y de Santiago Viola al frente del Ministerio de Justicia resultan sintomáticas sobre el vínculo que Milei quiere fortalecer por interés propio. Se trata de un giro pragmático hacia el corazón de lo que él mismo solía llamar “la casta”. Porque los tribunales ya no solo tienen que investigar y juzgar a sus rivales, como la expresidenta Cristina Fernández, sino que deben revisar qué hicieron –o dejaron de hacer- él y y su hermana Karina en los casos $LIBRA y Andis, entre otros escándalos.

Para sellar su alianza con el “partido judicial”, Milei escogió bien. Mahiques epitomiza la familia judicial. Su padre integra la Cámara de Federal de Casación Penal, uno de sus hermanos es fiscal, otro de sus hermanos integra el tribunal de disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y él mismo renunció a su cargo como jefe de todos los fiscales porteños para asumir en su nueva función, además de integrar durante la presidencia de Mauricio Macri el Consejo de la Magistratura, el órgano que pone y saca jueces nacionales y federales. Más “status quo” o, en términos libertarios, “casta”, no se consigue.

Su designación resulta notable, sin embargo, por otro rasgo singular. Los Mahiques están muy, muy, vinculados desde hace años a Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, los dos máximos dirigentes de la AFA, a los que Milei tiene -¿o ahora hay que escribir “tenía”?- entre ceja y ceja desde el inicio mismo de su gestión.

Basta con recordar que el “león” libertario no había terminado de acomodarse en el sillón de Rivadavia cuando tuvo su primer chisporroteo con “Chiqui” Tapia. Fue cuando Milei intentó impulsar las sociedades anónimas deportivas (SAD) con un decreto de necesidad y urgencia (DNU), y le salió al cruce el titular de la AFA, que venía empoderado por el Mundial de Qatar. Las SAD no germinaron.

Desde entonces, el vínculo de Milei con la cúpula de la AFA fue más fría que la Antártida. Pero el instante en que el “león” exigió las cabezas de Tapia y Toviggino ocurrió hace seis meses, cuando Karina, secretaria general de la Presidencia, cosechó insultos en casi todos los estadios de fútbol del país. “Alta coimera” y “3%” decían las banderas que enarbolaban las hinchadas, en alusión al presunto porcentaje que recibiría su hermana de los sobornos recaudados en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), aunque en la investigación judicial ella no está imputada.

En la Argentina, sin embargo, seis meses son una eternidad. Milei le dijo adiós a su primer ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, y le dio la bienvenida a la familia Mahiques, tan vinculada con el fútbol que el flamante ministro todavía figura en la página oficial de internet de la AFA como “vicerrector” de la universidad de la entidad (que no está autorizada, ni regulada por el Estado) y en el portal de la Conmebol aparece como miembro de la comisión de ética del fútbol sudamericano. Resulta notable: el nuevo encargado de promover la transparencia judicial es un alfil del sistema más opaco del deporte regional.

Más relevante, hoy, para Milei, son los vínculos del ahora ministro Mahiques y su padre camarista. Son más que extensísimos, como expuso el viaje a Lago Escondido en que ambos participaron, en 2022, junto a fiscales, jueces, funcionarios, un ex agente de inteligencia y ejecutivos del Grupo Clarín. Todos fueron investigados por dádivas, pero lograron que el expediente pasara a los tribunales federales de Comodoro Py, el fuero donde mueren las causas que incomodan al poder, donde se cerró en 2023.

Así las cosas, al escoger a quien escogió para el sillón más importante del Ministerio de Justicia, Milei envió un mensaje a todo el Poder Judicial. Porque será Mahiques quien deba dialogar con la Corte Suprema, quien deba impulsar dos nombres para llenar las vacantes disponibles en ese tribunal, bregar por el nuevo procurador general de la Nación, proponer a más de 200 candidatos para jueces federales y nacionales en todo el país, fijar posición en el Consejo de la Magistratura, y mucho más.

Otras figuras cuestionadas

Claro que las señales que ya había enviado el Presidente a los tribunales resultaban ya inquietantes. Al designar a Cúneo Libarona como su primer ministro del área, Milei no había ido en busca de un jurista de peso o un experto en administración de Justicia: escogió un abogado conocido por su controvertida clientela –que combina narcos y funcionarios convictos- y sus fluidos contactos en los tribunales federales de Comodoro Py. Es decir, el fuero que debe investigarlo a él y a su Gobierno ante un eventual malhacer. Y a esa primera señal se sumó otra casi de inmediato: Milei propuso al juez federal Ariel Lijo para ocupar una vacante en la Corte Suprema, lo que provocó tal ola de impugnaciones que lo convirtió en el primer candidato que rechazó el Senado desde el retorno de la democracia en 1983. La insistencia en figuras cuestionadas, pues, revela que Milei no busca justicia, busca guardianes.

El análisis de lo ocurrido hoy tampoco sería completo sin evaluar quién es el nuevo número dos del Ministerio, Santiago Viola. Es decir, el apoderado electoral de La Libertad Avanza y el emisario que envió la hermanísima a sondear un posible acuerdo reservado con los damnificados más díscolos del escándalo $LIBRA y también con el otrora titular de la Andis, Diego Spagnuolo. En ambos casos, ofreció “soluciones” a cambio de que todos ellos despegaran a los Milei de los escándalos. Porque Viola es, en la jerga estadounidense, un “fixer”.

Viola es un hombre cercano a los servicios de inteligencia. Le viene de familia, por su madre, Claudia Balbín, desde los años 90, en pleno menemato, aunque él se granjeó sus propios “laureles” en los sótanos de la democracia argentina. Durante la presidencia de Macri, plantó dos testigos falsos junto a un funcionario de la entonces Agencia Federal de Inteligencia (AFI) para desplazar de una investigación a un juez federal, inventándole una reunión con Fernández de Kirchner en la Quinta de Olivos. La operación terminó con los falsos testigos condenados; Viola y el entonces agente, indemnes.

“Recta”, define la Real Academia Española, es la “línea más corta que une dos puntos”. Y los nombres que Milei ha impulsado en las arenas judiciales -Cúneo Libarona, Lijo, Mahiques, Viola- marcan de dónde viene y, sobre todo, hacia dónde quiere ir el Presidente. Hacia un esquema donde el grito libertario se apaga en los pasillos de los tribunales a cambio de silencio y protección.

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