Estados Unidos y Ecuador lanzan operaciones militares conjuntas contra el narcotráfico
Las nuevas actividades, reveladas por el Comando Sur, parecen anunciar una expansión de la campaña que ya existía contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico oriental
Estados Unidos y Ecuador han lanzado operaciones militares conjuntas contra “organizaciones terroristas designadas” en el país sudamericano, según ha informado este martes el Comando Sur (SouthCom), responsable de las operaciones de las fuerzas armadas estadounidenses en América Latina. Las nuevas misiones parecen anunciar una expansión drástica de las operaciones militares estadounidenses de lucha contra los carteles de la droga y de destrucción de supuestas narcolanchas en el Caribe y al Pacífico oriental.
En Ecuador, el Ministerio de Defensa ha confirmado la existencia de operaciones conjuntas pero ha sostenido que lo relacionado con ellas es información clasificada.
“Las operaciones son un ejemplo poderoso del compromiso de los socios en América Latina y el Caribe para combatir la lacra del narcoterrorismo”, indica el Comando Sur en un comunicado difundido por redes sociales. “Juntos, acometemos acciones decisivas para enfrentarnos a los narcoterroristas que desde hace largo tiempo llevan infligiendo terror, violencia y corrupción contra los ciudadanos en todo el hemisferio” occidental, la descripción que prefiere Estados Unidos para referirse al continente americano.
El comunicado viene acompañado de un vídeo en el que se muestra el despegue de un helicóptero, en color, y otras imágenes en blanco y negro tomadas desde el aire, en las que se distingue cómo el helicóptero se carga con lo que parecen ser soldados.
El comandante del SouthCom, el general Francis Donovan, ha elogiado a los soldados de las fuerzas armadas ecuatorianas “por su compromiso inquebrantable con esta lucha, su demostración de compromiso y su determinación durante las acciones continuadas contra los narcoterroristas en su país”.
El anuncio del Comando Sur no aporta más detalles sobre la naturaleza de las operaciones conjuntas, sus fechas o sus resultados. Desde septiembre, las fuerzas del Comando Sur han bombardeado docenas de supuestas narcolanchas en el Caribe y en el Pacífico Oriental, en ataques en los que han muerto más de 150 personas y que legisladores de la oposición demócrata y expertos consideran ilegales.
La declaración de las fuerzas estadounidenses se produce cuatro días antes de que el presidente de su país, Donald Trump, celebre en Miami una cumbre con líderes latinoamericanos.
La violencia en Ecuador se ha disparado en los últimos años, impulsada por el auge del narcotráfico. Si anteriormente los puertos de Guayaquil y Esmeraldas eran los principales puntos de salida para la droga del país, la fragmentación de las bandas en los últimos cinco años y la presión estatal han llevado a los carteles a otras provincias del interior del país.
Las zonas de Los Ríos y El Oro, con su interconexión a través de la Sierra y la Amazonía, se perfilan como una de las nuevas vías del narcotráfico, territorios disputados por bandas que no solo trafican con drogas, sino que también se expanden mediante secuestros y extorsiones.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, es un firme aliado de Trump en América Latina. El año pasado recibió al secretario de Estado, Marco Rubio, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, e intentó permitir que Estados Unidos pudiera establecer bases militares en su territorio. Esta medida quedó derrotada con contundencia en un referéndum el pasado noviembre.
En un mensaje en redes sociales el pasado lunes, tras una reunión con el general Donovan, Noboa anunciaba que en marzo “iniciamos una nueva fase contra el narcoterrorismo y la minería ilegal”.
“En el mes de marzo haremos operaciones conjuntas con nuestros aliados de la región, incluidos los Estados Unidos. La seguridad de los ecuatorianos es nuestra prioridad y lucharemos por obtener la paz en cada rincón del país”, escribía el presidente ecuatoriano. “Para obtener esa paz, debemos actuar con fuerza contra los criminales, estén donde estén. La búsqueda de la justicia y dignidad nacional jamás será persecución, sino una promesa que cumpliremos a los ecuatorianos”.