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Para qué sirve el salario mínimo

Los 2 millones de pesos decretados por el Gobierno de Gustavo Petro son una cifra mágica que, sin embargo, sirve muy poco a quienes supuestamente beneficia

El aumento del salario mínimo por decreto de una manera desproporcionada del 23,8% sirve para ilusionar a quienes lo reciben y para “emberracar” a la oposición que por razones obvias -saltan a la vista- reacciona violentamente en contra de una medida absurda que riñe con la lógica fina...

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El aumento del salario mínimo por decreto de una manera desproporcionada del 23,8% sirve para ilusionar a quienes lo reciben y para “emberracar” a la oposición que por razones obvias -saltan a la vista- reacciona violentamente en contra de una medida absurda que riñe con la lógica financiera de evitar el aumento de la inflación. Y como dice El Nuevo Siglo, haber hecho la pantomima de la concertación, según lo advirtió con valor el presidente de Fenalco Jaime Alberto Cabal. En efecto, a distancias siderales de los principios que rigen las políticas públicas, para que no sean antojadizas, nebulosas, furtivas, como en un asalto, e incluso lejos de los requisitos que dan curso a la adecuada potestad reglamentaria del Ejecutivo en la materia. Un regalo que pudo ser del 30 o el 40% o más incremento del mínimo. En esa ruleta cualquier rubro era factible. Ajeno a las nociones básicas del Ejecutivo en la economía.

Pero claro, la cifra de dos millones de pesos es mágica, casi un sorteo extraordinario de Navidad, el cual, aunque sirva muy poco a quienes beneficia, pone a los contradictores a oponerse de pies y manos a semejante entuerto, lo que le permite al mandatario mostrarse amigo del pueblo y poner a su contraparte a los ricos, que por codicia son los enemigos. Sirve para eso. Sacarle la piedra a todos los colombianos sensatos de este país. Es una jugada maestra para abrir la plaza electoral de este año que comienza y que seguirá con la sentencia de inconstitucionalidad de la emergencia económica y sus decretos respectivos. Y no sería imposible que el Consejo de Estado tumbe el salario mínimo porque se sale del marco jurídico de la Constitución para determinar el mismo. Ya veremos los carteles con una cifra en grandes números: dos millones de pesos. Sin advertir que los desempleados, más del cincuenta de la población, no tiene acceso al premio petrista.

Recordar que el plebiscito sobre el acuerdo de paz de Colombia de 2016 no pasó porque la oposición al sí se perdió por estrecho margen porque pusieron a la gente, según el director de la campaña del Centro Democrático, a votar emberracados. Esa es la estrategia con la cual quiere plantear ahora el petrismo el debate electoral del 2026.

La tapa la puso el exdirector del departamento de Planeación, Jorge Iván González. Dijo que el aumento era excesivo. Las expectativas de inflación cambiaron. Desde la alocución del presidente disparó la inflación. Habrá mayor inflación y la economía del país no resiste ese golpe. Es absolutamente dañino. Es imposible cerrar la brecha del número de pobreza de un momento para otro y tratar de hacerlo con base al salario mínimo. Es una medida absolutamente equivocada. La canasta de alimentos va a subir y no podrá tener ningún resultado diferente al aumento de la pobreza. No tiene ningún sentido la medida.

A pesar del populismo, deseo un feliz año a todos mis lectores, a quienes aprecio y respeto montones.

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