Petro se distancia más de Israel: llama a consultas a la embajadora

El presidente colombiano anuncia su decisión a través de un trino. “Si Israel no detiene la masacre del pueblo palestino, no podemos estar allá”, asegura

Gustavo Petro y la embajadora de Colombia en Israel, Margarita Eliana Manjarrez Herrera.Cancillería / REUTERS

Pese a los recientes intentos de acercamiento con Israel, este martes el presidente de Colombia, Gustavo Petro, aumentó la distancia. Por medio de la red social X anunció que llama a consultas a Bogotá a la embajadora de Colombia en ese país, Margarita Manjarrez Herrera. Este llamado es una forma de protesta frente a otro Estado, una señal del deterioro en las relaciones bilaterales y el paso previo a una ruptura de las relaciones diplomáticas.

Horas más tarde, un comunicado de la Cancillería amplió la declaración presidencial. De acuerdo con el texto, “Colombia expresa su más enérgico rechazo por las acciones de las fuerzas de seguridad israelíes en Gaza en áreas densamente pobladas por civiles”. Así mismo, reitera la urgencia de un cese al fuego y la obligación de observar el Derecho Internacional Humanitario. En el texto, el Ministerio de Relaciones Exteriores plantea una solución que Petro ya había propuesto en otros escenarios: “Concretar de manera urgente una Conferencia de Paz que permita adelantar diálogos que hagan posible la convivencia pacífica entre ambos pueblos”.

La reacción se da luego de que este 31 de octubre Israel admitiera que había bombardeado el campo de refugiados de Jabalia, en el norte de Gaza, un enclave palestino que ha quedado aislado y hambriento. El portavoz militar israelí Daniel Hagari ha asegurado que el ataque iba dirigido contra un centro de operaciones subterráneo de Hamás en el que murió Ibrahim Biari, comandante de la milicia palestina. El bombardeo dejó un inmenso cráter, daños en los edificios cercanos, 50 muertos y 150 heridos. Entre los restos se han sacado los cadáveres de al menos tres bebés. Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, la cifra de muertos desde que Israel empezó su ataque a este territorio asciende a 8.525 palestinos, entre ellos 3.542 niños.

Aunque hasta este martes Petro había sido el más enfático de todos los presidentes latinoamericanos en rechazar la respuesta israelí al ataque de Hamás del 7 de octubre, que ha calificado de desproporcionada, su reacción frente al bombardeo en esta ocasión ha estado acompañada por la de otros mandatarios. El presidente chileno, Gabriel Boric, jefe de un país que ha sido uno de los mayores refugios de la comunidad palestina fuera del mundo árabe, hizo una publicación casi simultánea a la de su colega colombiano. “Ante las inaceptables violaciones del Derecho Internacional Humanitario en que ha incurrido Israel en la franja de Gaza, como Gobierno de Chile hemos resuelto llamar en consultas a Santiago al embajador de Chile en Israel, Jorge Carvajal”, dijo en la misma red social.

Más temprano, Bolivia había ido más lejos: rompió relaciones diplomáticas con Israel. El presidente Luis Arce anunció la decisión “en repudio y condena a la agresiva y desproporcionada ofensiva de Israel en la Franja de Gaza”, según un comunicado. También exigió a los demás países sudamericanos que se organicen para plantear “soluciones estructurales” para la creación de un Estado palestino. Aunque es la determinación más drástica entre los mandatarios de la región, el expresidente Evo Morales la calificó como insuficiente: “Bolivia debe declarar al Estado de Israel como un Estado terrorista y presentar una denuncia ante la Corte Penal Internacional”.

Días de desencuentro con Israel

Newsletter

El análisis de la actualidad y las mejores historias de Colombia, cada semana en su buzón
RECÍBALA

El 7 de octubre marcó un antes y un después en las relaciones internacionales. El mundo volvió a poner el foco en un conflicto de décadas que se había visto opacado por la pandemia y la guerra de Ucrania, pero que seguía ahí. La reacción de Petro ante el ataque de Hamás no fue en línea con la de la mayoría de los líderes mundiales. No condenó directamente el ataque terrorista sino que reiteró su postura respecto a que Israel ejerce una ocupación sobre territorio palestino e invitó a una conferencia de paz.

Petro comparó en un trino la situación en la Franja de Gaza con el campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, en la Segunda Guerra Mundial. La comunidad judía expresó su rechazo e Israel anunció el 15 de octubre que suspendería las exportaciones de equipos de seguridad hacia Colombia. También convocó a la embajadora para una conversación de reprimenda en la que el Gobierno israelí le expresó que consideraba que las declaraciones de Petro avivaban el antisemitismo y amenazaban la paz de la comunidad judía en el país sudamericano.

“Si hay que suspender relaciones exteriores con Israel las suspendemos. No apoyamos genocidios. Al presidente de Colombia no se le insulta”, respondió Petro, planteando una posibilidad que ahora parece cercana. En los días siguientes, la tensión fue en aumento, hasta que el 19 de este mes el presidente sostuvo dos reuniones, por separado, con los embajadores de Israel y de Palestina. Se limaron asperezas, Petro sonrió en una junto al embajador israelí, Gali Dagan. Y al final del día anunció que Colombia también abriría una embajada en territorio palestino, en Ramala, su capital administrativa ubicada en Cisjordania, no en la Franja de Gaza.

En las que podrían ser sus últimas semanas como embajadora de Colombia en Israel, Margarita Manjarrez, quien ocupa este cargo diplomático desde febrero de 2020, no solo tuvo que lidiar con estas tensiones, sino liderar el regreso en vuelos humanitarios de decenas de connacionales que quedaron atrapados en el conflicto así como apoyar las honras fúnebres de los dos colombianos que murieron en el ataque de Hamás.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS sobre Colombia y aquí al canal en WhatsApp, y reciba todas las claves informativas de la actualidad del país.

Normas

Más información

Archivado En