Ebrard acelera el paso con Washington a días de que venza el plazo arancelario de Trump
El secretario de Economía asegura que su primera reunión con Howard Lutnick, su homólogo en la Casa Blanca recién nombrado, fue cordial y adelanta que esta semana seguirán las mesas de trabajo en EE UU, aunque no precisó fechas
A días de que venza el plazo de Donald Trump para imponer un 25% de arancel a todas las importaciones mexicanas, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha acelerado el paso con sus contrapartes en Washington para intentar frenar el “muro arancelario” de EE UU. La primera toma de contacto ocurrió el jueves de la semana pasada, con la reunión de Ebrard con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y ambos equipos de trabajo continuarán en comunicación hasta el próximo 4 de marzo, fecha en que, en principio, termina la suspensión de la amenaza. Ebrard informó que la reunión fue a horas de que Lutnick fuera ratificado en su cargo, una señal de la prioridad que supone el tema para la Casa Blanca. “La reunión fue cordial, fue un primer encuentro en donde fijamos ideas generales de la importancia que tiene el comercio con México”, declaró Ebrard este martes, tras la inauguración del Comité Codex sobre frutas y hortalizas.
Cuestionado sobre si es posible que se concrete la aplicación de aranceles este próximo 4 de marzo, como declaró este lunes el republicano, el secretario de Economía insistió en que “es muy pronto para dar conclusiones” y aseguró que en tanto se consigan avances se pronunciará al respecto, sin embargo, adelantó que él está optimista. “México escuchó cuáles son las prioridades y preocupaciones de EE UU y con ello se empezó a trabajar. Tenemos la convicción de que México y Estados Unidos tenemos que llegar a entendimientos, porque son las dos economías más integradas del mundo”, añadió el funcionario federal.
Aunque Ebrard está en Ciudad de México y no indicó si volará a Washington los próximos días, el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, sigue en la capital estadounidense, al frente de las negociaciones y manejando las bases de datos que están intercambiando con Estados Unidos. “Esto va a continuar toda la semana y, en algún momento, tendremos otra reunión y toda la semana habrá mucha comunicación con ellos”, aseguró Ebrard.
A la amenaza de un arancel generalizado del 25% sobre todas las importaciones mexicanas, si el Gobierno mexicano no controla el tráfico de drogas y la migración ilegal, se suma el amago del presidente Trump que menciona que impondrá un arancel del 25% sobre el acero y el aluminio, a partir de marzo próximo. Aún se desconoce oficialmente cuál será el impacto económico de estas dos medidas, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señalaba que la implementación de esta medida supondría un golpe de más de 29.000 millones de dólares a la economía mexicana, mientras que agencia como Moody’s han advertido que, de aterrizar las tarifas, pondrían a la economía contra las cuerdas, al borde de una recesión.
México contempla una serie de propuestas para desactivar la bomba arancelaria. Entre ellas, según fuentes empresariales, estarían una mayor vigilancia en aduanas; medidas fitosanitarias sobre las exportaciones de carne de puerco a EE UU; cambios en las reglas de origen del TMEC para frenar la importación de automóviles chinos a territorio mexicano y más barreras a las importaciones asiáticas, en específico, de China, Vietnam y Tailandia, así como una mayor vigilancia sobre las importaciones tecnológicas de Rusia. Poner freno a la presencia china en México es, en materia comercial, la obsesión de Washington.