Margarita Maza Parada, la mujer liberal y consejera política que impulsó el triunfo de la República
El Gobierno mexicano dedicará el año 2026 a reconocer la trayectoria y el legado de la exprimera dama
El Gobierno mexicano ha nombrado a Margarita Maza Parada como la figura representativa de 2026, un año dedicado a su legado con motivo del bicentenario de su natalicio. Por ello, en la conferencia matutina del viernes de la presidenta Claudia Sheinbaum se utilizó por primera vez la identidad gráfica con su imagen, que por decreto formará parte de todas las comunicaciones oficiales de la actual administración. “Representa a millares de mujeres que desde todas las trincheras lucharon por defender la soberanía de nuestro país durante el convulso siglo XIX, y que hicieron posible el triunfo de la República y los valores que ella representa: igualdad, libertad y justicia”, dijo Noemí Juárez Pérez, subsecretaria de Educación.
El reconocimiento busca destacar el papel político y social que desempeñó Maza a lo largo de su vida, marcada por convicciones liberales, liderazgo civil, exilio y guerra, y no únicamente por su matrimonio con Benito Juárez.
El legado de Margarita Maza
Margarita Maza Parada nació el 29 de marzo de 1826 en Oaxaca. Fue adoptada por una familia acomodada de agricultores, lo que le permitió acceder a una educación poco común para las mujeres de su época. Conoció a Benito Juárez desde temprana edad, ya que el joven zapoteco también fue acogido por la familia Maza, que le brindó apoyo para continuar sus estudios y trabajar. Con el paso del tiempo, ambos estrecharon su relación y se casaron en 1843, cuando Margarita tenía 17 años.
En los primeros años de su matrimonio formaron una familia y, a la par, Margarita Maza se convirtió en compañera y consejera de Juárez en los inicios de su carrera política. Sus propios ideales liberales fueron cruciales en el respaldo a las causas republicanas, así como en la organización de apoyos civiles y redes de solidaridad en un contexto marcado por diversos conflictos armados de la época.
Uno de los episodios más complejos de su vida ocurrió durante el destierro de su esposo en 1853, cuando Margarita Maza asumió la responsabilidad de sostener a su familia en medio de la persecución política. Para hacerlo, organizó actividades económicas y redes de apoyo que le permitieron mantener a sus hijos y respaldar la causa liberal: tejía prendas, administró una pequeña tienda y envió recursos a Juárez mientras éste permanecía en el exilio.
Años más tarde, durante la Guerra de Reforma y la Intervención Francesa, su papel se amplió de manera significativa. Margarita Maza encabezó y participó en juntas de beneficencia y comités de apoyo, entre ellos el destinado a los hospitales de sangre del Ejército de Oriente, desde donde coordinó la recaudación de fondos y asistencia para heridos y familias afectadas por la guerra. En ese periodo, la inestabilidad política la obligó a solicitar asilo en Estados Unidos, donde continuó respaldando al Gobierno republicano. De acuerdo con su correspondencia, procuró mantener una imagen austera y congruente con los principios que representaba.
Tras el triunfo de la República y el regreso del Gobierno a la capital, Margarita Maza se consolidó como una figura ampliamente respetada y querida por distintos sectores de la sociedad.
Margarita Maza murió en 1871, a los 45 años. Su cercanía con la población, su sobriedad y la congruencia entre su vida pública y privada le valieron un reconocimiento que trascendió los círculos políticos y la convirtió en un referente moral y cívico de su tiempo.