CULTURA Y ESPECTÁCULOS

Una historia de iniciación

Madrid

Mi padre dice que si los mayores ven que escribes sobre ellos se ponen muy nerviosos'. Carol, la protagonista de la última película de Uribe, explica así por qué escribe un diario durante el verano del 38, en sus primeras vacaciones en España. Y precisamente en eso consiste este filme. Su visión de un país aún muy rural, inmerso en una terrible guerra con la que se verá relacionada porque su padre, un piloto estadounidense, ingresa en las Brigadas Internacionales, componen el argumento de El verano de Carol -'una historia de iniciación, de despertar a la vida', en p...

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Madrid

Mi padre dice que si los mayores ven que escribes sobre ellos se ponen muy nerviosos'. Carol, la protagonista de la última película de Uribe, explica así por qué escribe un diario durante el verano del 38, en sus primeras vacaciones en España. Y precisamente en eso consiste este filme. Su visión de un país aún muy rural, inmerso en una terrible guerra con la que se verá relacionada porque su padre, un piloto estadounidense, ingresa en las Brigadas Internacionales, componen el argumento de El verano de Carol -'una historia de iniciación, de despertar a la vida', en palabras de Uribe-, ambientada en Cantabria.

A pesar de las dificultades de rodar con niños -los protagonistas del filme-, el guión, escrito por Ángel García Roldán, entusiasmó al cineasta. 'Es uno de esos que te llegan y te enamoran', asegura. Desde luego sólo una relación de amor así embarca a un director en un proyecto basado en el trabajo de alguien al que aún no se conoce. Pero mientras encuentra a Carol, Uribe ha amarrado a otros actores, entre los que se encuentran su esposa, María Barranco, y Rosa Maria Sardà. También Juan José Ballesta, uno de los actores que más claros ha tenido desde el principio. 'Es el cabecilla de la banda de chicos del pueblo, ese que siempre sabe donde están los nidos', explica el director. 'La verdad es que el papel era para él'.

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Ballesta no sabe mucho de su personaje, pero se muestra más preocupado por la liga de chapas que juega en su barrio. '¿Y has tenido que dejarla a medias?', le pregunta Uribe tras recibir una puntillosa explicación de cómo montar su propio circuito. 'Sí, pero no te preocupes que luego llego'.

Una liga similar la podría jugar junto al resto de personajes infantiles que aparecen en El verano de Carol. Niños que Uribe describe como los clásicos: el gafitas, al que todos llaman Culovaso; el gordito, etcétera. Estarán rodeados de personajes mayores, entre los que el director todavía busca al tío -'un facha'- y al abuelo.