Asier Illarramendi, jugador del Kitchee SC en Hong Kong: “No me arrepiento de ninguna decisión”
El centrocampista ex del Real Madrid y Real Sociedad, que apura su carrera en Asia tras su paso por la MLS con Dallas, repasa su trayectoria deportiva y defiende a Xabi Alonso: “El Madrid no es fácil. A la mínima ya te están metiendo caña”
“El final está más cerca. Pero bueno, ahora vivo el momento. Cuando acabe la temporada ya valoraremos si estamos bien y si tengo todavía ilusión de seguir. En el día a día voy a gusto a entrenar y disfruto. Quiero ir año a año y disfrutar el momento porque, como te he dicho, ya cada vez nos queda menos”. Son palabras de Asier Illarramendi (Mutriku, Guipúzcoa; 35 años), que atiende muy amablemente la llamada de EL PAÍS desde Hong-Kong, de momento, su última parada en el fútbol. ...
“El final está más cerca. Pero bueno, ahora vivo el momento. Cuando acabe la temporada ya valoraremos si estamos bien y si tengo todavía ilusión de seguir. En el día a día voy a gusto a entrenar y disfruto. Quiero ir año a año y disfrutar el momento porque, como te he dicho, ya cada vez nos queda menos”. Son palabras de Asier Illarramendi (Mutriku, Guipúzcoa; 35 años), que atiende muy amablemente la llamada de EL PAÍS desde Hong-Kong, de momento, su última parada en el fútbol. Atrás quedaron sus años en la Real Sociedad, el Real Madrid y el Dallas de la MLS. El mutrikuarra no se arrepiente “de ninguna decisión tomada”, pese a que no triunfó en el Madrid y pese a que la afición blanquiazul nunca aceptó de buen grado ni su salida al conjunto blanco, ni su decisión de no renovar su contrato para hacer las Américas. A sus 35 sigue disfrutando del fútbol, siendo consciente, eso sí, de que el final está cada vez más cerca.
Acaba de volver a Hong Kong después de pasar unos días con la familia en su querida Mutriku, localidad que saltó a la fama en el verano de 2013, cuando se anunció su fichaje por el Real Madrid. Para el recuerdo, el jugador rodeado de su cuadrilla el día de su presentación con Florentino Pérez como maestro de ceremonias. “Volver a casa siempre es bonito. Hemos tenido dos semanas de parón. La primera, estuvimos viajando por Australia y los últimos días ya estuvimos en Mutriku, cargando pilas con la familia”, agradece. De vuelta a la que se ha convertido en su casa desde el pasado mes de septiembre, el ex de la Real se siente a gusto. “Después de la aventura en EE UU teníamos las ganas de venir a esta parte del mundo. Es cierto que Hong Kong, en lo que a futbol se refiere, no está al nivel de Japón o China, pero en este momento estamos valorando más tener experiencias que otras cosas porque el cuerpo ya acusa todos los esfuerzos de años anteriores”, reconoce.
En ningún momento de este proceso se le ha pasado por la cabeza colgar las botas. “Yo tenía ganas de seguir. Cuando se terminó lo de Dallas salieron cosas, pero no nos gustaron. Yo seguí entrenando porque si paras, es más jodido arrancar. Me sentía a gusto entrenando y esperando a que surgiera algo que nos motivara”, explica Illarramendi, que tampoco se lo pensó mucho cuando surgió la posibilidad del Kitchee SC. La presencia de un entrenador de Vitoria como es Iñigo Calderón y la de jugadores españoles como Adrián Revilla, Roger Riera o Leandro Martínez le terminaron de convencer. Eso sí, el choque cultural al principio fue “brutal”. “Justo cuando llegamos estuvimos en un hotel cerca de donde entrenamos y es en una zona más local y ahí el choque fue bastante importante”, reconoce Illarra, instalado ya, junto a su mujer Leire, en la planta número 34 de uno de los muchos rascacielos de Hong Kong.
“Lo que más nos cuesta es el idioma. Aquí se habla cantonés, a pesar de que fue colonia inglesa. Es lo normal. Cuando a la Real venía gente de fuera nosotros hablábamos en euskera, porque era nuestro idioma. Aquí es igual, hablan inglés, pero entre ellos hablan cantonés. Lo más difícil es eso, pero bueno, con nosotros hablan inglés y no hay ningún problema”, agradece Illarramendi, que sí echa de menos un mayor ambiente en los terrenos de juego. “No hay mucha afición aunque el otro día fuimos a ver un partido de la selección de Hong Kong y el campo estaba lleno. Sin embargo, en los partidos de liga no viene mucha gente”, lamenta un futbolista acostumbrado a jugar durante buena parte de su carrera en campos con miles de espectadores.
Un “afortunado” por la carrera realizada
Si cuando entró en Zubieta, a los 11 años, alguien le hubiera dicho que iba a estar dando sus últimos toques a un balón en Hong Kong, Asier Illarramendi, seguramente, se hubiera echado una buena carcajada. “En el fútbol siempre he sido bastante casero. La Real ha sido el club de mi vida, estaba muy contento allí y nunca había valorado salir. Pero cuando acabó todavía tenía ganas de fútbol. Siempre he tenido ganas de conocer nuevas culturas, nuevos países y, al final, decidimos eso”, explica el futbolista que, al echar la vista atrás, se siente “realizado” por todo lo que ha conseguido. “Yo empecé con 11-12 años en la Real y nunca me imaginé vivir todo lo que he vivido. He estado 20 años en ese club y luego, he tenido la oportunidad de ir a Estados Unidos, de venir aquí y de seguir jugando al fútbol, que es lo que más me gusta. Echo la vista atrás y, me comparo con todos aquellos con los que empecé, y digo: ‘Soy más que un afortunado”, significa.
Una de las pocas espinas que tiene clavada es su paso por el Real Madrid. “Tampoco le doy muchas vueltas”, asegura. “A veces te salen las cosas y otras, no. Es como cuando vas a un examen, lo llevas preparado, pero no te sale. Son cosas que pasan. Siempre digo que cuando las cosas van bien, nunca te paras a pensar y darle vueltas al asunto. Pero cuando las cosas quizá no salen tan bien como te hubiese gustado, ahí sí que paras a pensar y aprendes más de esas circunstancias o de esos momentos. Yo creo que es lo que me pasó. Es verdad que quizá no disfruté tanto como me hubiese gustado, pero personalmente crecí un montón como persona”, argumenta alguien que también ha sufrido mucho con las lesiones, sobre todo en su segunda etapa en la Real Sociedad. “Son cosas diferentes. En Madrid yo entrenaba con el equipo y fallaban otras cosas. Cuando me lesioné en la Real fueron momentos complicados, más que nada porque no dependía de mí. Hay lesiones y lesiones. Hay lesiones de las que te recuperas bien y otras que quizás no tanto. Siempre había dudas. Pero eran dudas diferentes”, trata de explicar.
Con su bagaje en el Madrid, Illarra se pone en la piel de Xabi Alonso y se hace una idea de lo que estará pasando el tolosarra. El de Mutriku no lo pasó precisamente bien. Fueron muchas las expectativas generadas por su fichaje. El conjunto blanco desembolsó 30 millones de euros por un futbolista que se había convertido en santo y seña de la Real Sociedad, pero su paso por Madrid no resultó nada exitoso. Todo lo contrario. “Al final el Madrid es el Madrid. Es el mejor equipo del mundo y el que mayor repercusión tiene. Y no es fácil. A la mínima ya te están metiendo caña y no es fácil. Pero bueno, yo creo que Xabi está más que preparado para eso”, asegura. “Conoce el club y todo lo que se mueve alrededor de ello. Yo creo que más preparado que Xabi habrá poca gente”, añade el futbolista.
En su caso fue “el miedo a fallar” el que le jugó una mala pasada. “Sentí que iba perdiendo confianza en mí mismo, que tenía dudas. Me hacía preguntas a ver si sería capaz de ser quien era, de demostrar el jugador que todos esperaban. No es fácil cuando tienes 23 años llevar todo eso dentro”, afirma apenado Illarra, que encontró el apoyo necesario en la figura de Javier García Coll, exjugador de baloncesto y luego director de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa en el Madrid: “Tenía un don y veía quién estaba sufriendo y quién estaba disfrutando. A mí me llamó un día y, a raíz de eso, empezamos a construir una relación sana y me fue sacando poco a poco todo lo que tenía dentro y la verdad que me ayudó un montón”, agradece el ahora jugador del Kitchee SC de la Liga Premier de Hong Kong.