“¿Por qué tener un complejo español?”

Francia, con la generación de Tony Parker, afronta su gran ocasión ante un rival que se le atraviesa históricamente y al que nunca ha ganado desde que está Pau Gasol

Parker y Seraphin, en el partido contra Túnez.MARK RALSTON (AFP)

“Soy un gran soñador. Sueño en ganar algo con Francia. Las cosas más bellas son las que más cuesta obtener. En la NBA todo ha sido muy rápido para mí. Con Francia no ha sido igual”. Llegados a este punto, al partido de los cuartos de final contra España, Tony Parker, un francés nacido en Bélgica (Brujas, 1982), el base tres veces campeón de la NBA con San Antonio Spurs, y sus compañeros de generación son conscientes de la fabulosa ocasión que se les presenta para sacudirse lo que ya se describe como su complejo español.

Llevan más de diez años batallando por todo el mundo y la mejor par...

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“Soy un gran soñador. Sueño en ganar algo con Francia. Las cosas más bellas son las que más cuesta obtener. En la NBA todo ha sido muy rápido para mí. Con Francia no ha sido igual”. Llegados a este punto, al partido de los cuartos de final contra España, Tony Parker, un francés nacido en Bélgica (Brujas, 1982), el base tres veces campeón de la NBA con San Antonio Spurs, y sus compañeros de generación son conscientes de la fabulosa ocasión que se les presenta para sacudirse lo que ya se describe como su complejo español.

Llevan más de diez años batallando por todo el mundo y la mejor parte del león siempre ha sido para los Gasol, Navarro, Calderón, Reyes y compañía. Parker envidia el Mundial y los dos Europeos que ha conquistado España durante una etapa en la que su selección ha tenido que contentarse con una medalla de bronce y otra de plata en los Europeos.

Parker envidia el Mundial y los dos Europeos que ha conquistado España

En 2000, Parker ya era el líder del equipo francés que ganó el Mundial júnior en Zagreb con Diaw, Mickael Pietrus y Turiaf. Se lo toma con filosofía. Mantiene que también a España le costó forjarse una identidad y que la generación de los júniors de oro que ganó el Mundial en 1998 tardó ocho años en lograr otro título, el Mundial absoluto.

Vincent Collet, el seleccionador, avala su teoría: “Este es el año. En los ciclos hay un momento en que las cosas deben darse la vuelta. Sabemos que España es un gran equipo, con virtudes excepcionales, y que tendremos que jugar un gran partido. Pero tenemos que ir a por ellos y batirlos”.

La inercia, los precedentes inmediatos, es favorable a España. Las cinco últimas veces ganó a Francia. En el Europeo de Lituania venció tanto en la fase de grupos (96-69) como en la final (98-85) y en los amistosos del pasado julio tanto en Madrid (81-65) como en París (75-70), si bien Batum y Parker apenas pudieron jugar. Solo ha perdido en los últimos años en ausencia de Pau Gasol: en el partido por la medalla de bronce en el Europeo de 2005 en Serbia (68-98) y en el Mundial de 2010 en Turquía (66-72).

Collet mantiene que su equipo es capaz de contestar a la teórica superioridad de los pívots españoles aun cuando no ha podido contar para estos Juegos con Joakim Noah: “Pese a nuestra pequeña talla, cuando nos movemos bien somos capaces de resistir e incluso de dominar en el rebote, como demostramos ante Argentina y Lituania”. “¿Por qué tener un complejo contra España?”, se preguntan en el seno de la selección francesa.

Parker sueña con igualar al menos las dos mayores gestas del baloncesto francés, las medallas de plata que obtuvo en 1948, en los Juegos que se celebraron precisamente en Londres, y en 2000, en los de Sidney, en una final ante Estados Unidos, entonces con Garnett, Carter, Allen, Jason Kidd o Mourning. “Pienso que este equipo está preparado. Lo demostramos el año pasado siendo competitivos en las grandes citas. Estamos listos para los cuartos de final”. Palabra de Parker.

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