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La inflación se acelera por décimo mes consecutivo en Argentina

El IPC de marzo sube 3,4% y acumula 9,4% en los primeros tres meses del año. “El dato es malo”, admite Milei

La inflación en marzo fue de 3,4% en Argentina, lo que representa el décimo mes consecutivo en el que la suba de precios se acelera en el país. El ministro de Economía, Luis Caputo, habló antes de la difusión del dato oficial como una manera de amortiguar el golpe y mejorar los ánimos de una población que empieza a hacer escuchar su malestar. Atribuyó gran parte del aumento al impacto de la guerra en Medio Oriente, que disparó el precio de los combustibles, y anticipó que a partir de abril vendrán “los 20 mejores meses que Argentina haya visto en las últimas décadas”.

Este dato, difundido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), es de vital importancia para la gestión de Milei, que presenta la merma de la inflación como el principal logro de su plan de ajuste fiscal y monetario, tras asumir en diciembre de 2023 con una tasa de 211% anual. Desde ese momento el dato comenzó a reducirse y tocó su piso en mayo de 2025 (1,5%), punto desde el cual inició una lenta pero sostenida escalada. A esta altura del año, la esperanza de cerrar 2026 con el 10% de inflación anual proyectado en el presupuesto oficial ya se desvaneció. Solo en los primeros tres meses acumula 9,4% y el número se eleva a 32,6% en la comparación interanual.

“El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, escribió en X el presidente Javier Milei, que buscó acotarlo a una situación puntual que se resolvería en los próximos meses: “Hay elementos duros que nos permiten explicar lo que ha pasado y, especialmente, esperar que a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente”.

El Gobierno explicó que el número refleja el impacto en todo lo que está relacionado con el petróleo (desde pasajes de avión a transporte interno en las ciudades) y también la estacionalidad típica del mes de marzo, en el que en Argentina comienza el ciclo lectivo. En efecto, el rubro que más aumentó fue educación, con un alza del 12,1%, seguido de transporte (4,1%). Alimentos, la categoría más sensible para los hogares de menores ingresos, se encareció un 3,4% en el mes, empujada por la carne, que aumentó alrededor del 8%.

La llamada “inflación núcleo”, que no contempla precios regulados y estacionales por lo que puede limpiar el número de algunas interferencias y cimbronazos momentáneos, fue del 3,2% en marzo, un número alto y muy cercano al promedio general. Para mejorar el aspecto de este dato, el Gobierno eligió confeccionar y difundir la “inflación núcleo sin carne”, que fue de 2,5%, igual a la de febrero. “Esto indica que, más allá de shocks puntuales, el componente subyacente de la inflación se mantuvo estable”, suavizaron.

Para Caputo, el proceso de inflación —“que venía muy bien el año pasado”— se vio interrumpido por las elecciones de medio término, en octubre de 2025. Frente a la incertidumbre política, la población buscó refugiarse en una moneda fuerte, lo que generó una dolarización masiva y una caída fuerte de la demanda dinero, circunstancia que empujó la inflación.

Este martes, en el marco de la reunión anual de la cámara que representa a empresas estadounidenses en Argentina, Amcham, el ministro Caputo aseguró que la dinámica ya se empezó a revertir y que a partir de abril se verá una “desaceleración de la inflación importante”. “Los próximos 18, 20 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”, lanzó. En un intento por infundir confianza, componente que consideró central para que el “proceso virtuoso” se active, Caputo se animó incluso a volver sobre su promesa más arriesgada: “Mientras hagamos las cosas que estamos haciendo, la inflación va a tener certificado de defunción”.

Este mes, y por primera vez desde el inicio de su gobierno, Milei admitió la existencia de problemas económicos. “Argentina está mucho mejor que en 2023. ¿Significa esto que todos están mejor? No. Y sería intelectualmente deshonesto afirmarlo. Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos: las estadísticas reflejan promedios, y sabemos que hay gente en los extremos de la distribución”, señaló, antes de pedir paciencia para persistir en el rumbo. “Cambiarlo sería dinamitar lo logrado”, advirtió.

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